La foto que le cambió la vida a Mohamed Yousif, el poeta en las protestas de Sudán

El fotógrafo Yasuyoshi Chiba retrató a un adolescente en las manifestaciones contra el régimen sudanés de 2019. La instantánea, galardonada con el World Press Photo, atrajo la atención internacional hacia las protestas y hacia el potencial del joven

La foto de Mohamed Yousif, realizada por el fotógrafo Yasuyoshi Chiba, que ganó el certamen World Press Photo en 2020.
La foto de Mohamed Yousif, realizada por el fotógrafo Yasuyoshi Chiba, que ganó el certamen World Press Photo en 2020.YASUYOSHI CHIBA (AGENCE FRANCE-PRESSE)

Las calles de Jartum están en silencio el día en que Yasuyoshi Chiba saca su fotografía premiada con el World Press Photo. Es junio de 2019, dos semanas después de una masacre en la capital de Sudán. A primeros de ese mes, las autoridades sudanesas acabaron violentamente con una sentada masiva de jóvenes manifestantes que protestaban contra el régimen. Al menos 127 personas murieron ese día.

“La ciudad no era más que un caparazón vacío”, recuerda el fotógrafo de prensa japonés mientras toma un zumo de fruta de la pasión en una terraza de Nairobi, la ciudad donde vive. Recuerda que miles de manifestantes trataban de mantenerse alejados de los nerviosos soldados; Chiba tenía su dispositivo guardado en la bolsa. “El ambiente era muy tenso. Por supuesto que andábamos buscando a los manifestantes, pero era prácticamente imposible encontrarlos. Omar al Bashir –el entonces presidente de Sudán– había cerrado la red telefónica y de internet, así que era difícil organizar concentraciones masivas. En algunos lugares, los manifestantes prendían fuego a neumáticos amontonados, pero la policía nunca estaba lejos. Era el juego del gato y el ratón”.

Tras un día infructuoso en el desierto centro de Jartum, un compañero de Chiba se enteró de que estaban celebrando una pequeña reunión de protesta en una zona residencial. “Esa noche llegamos a un campo de fútbol vacío”, recuerda Chiba. “Estaba muy oscuro porque el Gobierno había cortado la electricidad”. Entonces llegaron unos jóvenes aplaudiendo, todos entrando desde una esquina del campo. “Llegaron de todas partes, aplaudiendo rítmicamente. Las mujeres a un lado y los hombres al otro”.

Los cánticos y los aplausos arreciaron. “Fue entonces cuando sentí esa atmósfera contagiosa del movimiento de protesta”, relata Chiba. “Pese a toda la violencia de los días anteriores, la pasión seguía muy viva. Fue impresionante”. El campo estaba lleno de jóvenes. Chiba disfrutó del momento: al estar oscuro, no esperaba poder sacar fotos. Entonces, los manifestantes levantaron sus teléfonos y encendieron las linternas de los móviles. El grupo empezó a entonar frases.

Cuando el manifestante de unos quince años abrió la boca para recitar con fuerza un poema sobre la libertad, el fotógrafo pulsó el botón del obturador

“Están recitando poemas”, dijo asombrado el compañero de Chiba, que entendía el árabe. El periodista agarró su cámara y miró a través del objetivo. Enfocó al chico de la camisa azul. Cuando el manifestante de unos 15 años abrió la boca para recitar con fuerza un texto sobre la libertad, el fotógrafo pulsó el botón del obturador. “No podía dejar de mirarle”, asegura, “rezumaba carisma. Ya no me fijé en los demás manifestantes, sabía que solo lo necesitaba a él”.

Normalmente, Chiba siempre entabla una conversación con las personas que fotografía, pero esta vez tenía dudas. Si adjuntaba el nombre del joven a su foto, ¿no metería el chico en problemas? “Quería protegerlo. Siempre busco el equilibrio. Retratar a la gente es mi profesión, pero no quiero que tengan problemas por mis fotos”.

El fotógrafo decidió no dirigirse al chico por ese motivo, algo que lamentaría más tarde. Chiba envió la imagen sin nombre a París, a su empleador Agence France Presse (AFP), donde se utilizaría para informar sobre las protestas en Sudán.

“Estaba tan metido en el momento que no me di cuenta de que me estaban fotografiando”, recuerda Mohamed Yousif, de 17 años. Solo cuando sus amigos lo despertaron con un mensaje de texto el 17 de abril de 2020, casi un año después, vio por primera vez la instantánea, que acababa de ganar el prestigioso premio anual del World Press Photo. Esa mañana les dio la noticia a sus padres, que al principio no le creyeron.

De un plumazo, a Yousif lo calificaron de cabecilla de las protestas sudanesas que acabaron con el régimen de décadas del dictador Omar al-Bashir. El jurado del World Press Photo calificó el trabajo de Yasuyoshi Chiba como una “foto esperanzadora y poética”, que “muestra el poder de los jóvenes y el poder del arte”.

En un principio, Yousif tenía sentimientos encontrados. “Aunque me alegré de la atención prestada al movimiento de protesta, no sabía lo que me iba a pasar”, relata. Lo que Chiba temía se había hecho realidad. “De repente, yo era la cara de las protestas”, dice Mohamed. “Podría haber sido detenido, torturado o asesinado. Era un escenario realista. Pero no tenía nada que perder, así que no tuve miedo”.

La misma tarde en que se anunció el ganador del certamen de fotografía, Yousif recibió un mensaje de un periódico holandés. Un reportero del NRC Handelsblad quería escribir un artículo sobre él. El chico aprovechó la publicidad para realizar una declaración política: dijo que quería celebrar su presencia en la foto solo “cuando toda la gente del antiguo régimen fuera juzgada”.

Una llamada desde los Países Bajos

La imagen, pero también la declaración en NRC, despertaron el interés de Sandra van den Tillaard, responsable de la recaudación de fondos de la universidad United World College (UWC) de Maastricht. El 60% de los alumnos que adquiere conocimientos en política mundial y liderazgo en este centro reciben la financiación de donantes. “Se veía claramente que Mohamed tenía un enorme empuje y sabía contar las cosas con pasión”, explicaba Van den Tillaard. “Teníamos ganas de saber más sobre él”.

Al cabo de poco tiempo, Lars Boering, entonces director de World Press Photo, atendió una llamada telefónica. “El UWC quería ponerse en contacto con Mohamed para ofrecerle formación”, explica. “Me pareció una idea muy buena, así que la apoyamos inmediatamente. Lanzamos una convocatoria de donaciones en nuestra red”.

Cuando la propuesta llegó a Yousif, dudó. El momento era perfecto, ya que acababa de terminar el instituto. Pero, como cabeza de las protestas, ¿debería irse a estudiar al extranjero? “En realidad quería instruirse en Sudán”, explica, para poder seguir activo en de las protestas. “Si quieres ser un líder del pueblo, tienes que estar con el pueblo. Tienes que formar parte del país, entender la cultura y experimentar de primera mano lo que está pasando. Esto es especialmente importante durante la época de estudiante. Quiero ser presidente de Sudán algún día”.

Una vez que sus amigos del movimiento de resistencia le animaron a aprovechar la oportunidad, Mohamed Yousif decidió inscribirse para el curso que comenzaba en agosto de 2020. “Todavía tenía que pasar el proceso de selección porque se necesitaban ciertas aptitudes y nivel de pensamiento para la formación, pero eso no supuso ningún problema para él”, señala van den Tillaard, de la UWC.

Gracias a mis años en Países Bajos, puedo mirar a Sudán desde una perspectiva internacional. Estoy convencido de que conocer otras culturas y perspectivas me ha hecho un líder más fuerte
Mohamed Yousif

Ahora que ha terminado su formación de dos años, Yousif puede decir que irse fue una buena decisión: “Gracias a mis años en Países Bajos, puedo mirar a Sudán desde una perspectiva internacional. Estoy convencido de que conocer otras culturas y perspectivas me ha hecho un líder más fuerte. Aprendí a entablar un diálogo, a resolver problemas de forma diplomática”.

El fotógrafo Yasuyoshi Chiba y Mohamed Yousif han estado en contacto ocasionalmente desde que la imagen fue premiada. “Cuando me enteré de que a Mohamed se le ofrecía una educación gracias a mi foto, me alegré mucho”, dice Chiba. “Me hace feliz y me siento agradecido al ver que una foto puede tener un impacto tan positivo”.

Las protestas continúan

Puede que Omar al-Bashir haya sido destituido gracias a las protestas de 2019, pero las manifestaciones continúan hoy en Sudán. Esta vez, los ciudadanos tienen como objetivo el régimen militar del general Abdel-Fattah Burhan, que ocupó repentinamente el poder en octubre del año pasado. Al menos 80 manifestantes han sido asesinados por el Ejército desde el golpe, según el Sindicato de Doctores de Sudán.

Yousif sigue de cerca los acontecimientos en su país. “Cuando salí de Sudán, estaba convencido de que solo la presión de las protestas nos llevaría a alguna parte”, dice. “Pero gracias a mi formación en Maastricht, descubrí que una verdadera revolución funciona de otra manera. Fíjate en lo que hizo Nelson Mandela en Sudáfrica: esa revolución empezó con reclamaciones, pero luego llegó la resistencia política. En Sudán hemos entrado en ese capítulo”.

Yousif se examinará en la UWC a finales de este año. Aunque sus nuevas percepciones se deben a su participación en las protestas de 2019, cree que sus compañeros deberían dejar de manifestarse. “Si vuelvo a Sudán ahora, la verdad es que no saldré a la calle”, afirma Mohamed. Y sonríe. “No quiero que la gente llore porque el futuro presidente de Sudán fue asesinado antes de siquiera llegar a serlo”.

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