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Los manifestantes de Sudán exigen un gobierno civil y que se juzgue a Al Bashir

La organización que ha incitado las protestas denuncia el intento de desalojo de las personas que continúan protestando afuera de la sede del Ministerio de Defensa en Jartum

Miles de manifestantes en Sudán han continuado las protestas este domingo frente al cuartel militar en Jartum.
Miles de manifestantes en Sudán han continuado las protestas este domingo frente al cuartel militar en Jartum. AFP

Los líderes de las protestas de Sudán han exigido este domingo que la junta militar ceda "inmediatamente" el poder a un gobierno civil y que este lleve ante la justicia al depuesto presidente Omar Al Bashir. Miles de personas continúan acampadas este lunes ante la sede del Ministerio de Defensa en Jartum para mantener la presión sobre el consejo militar que tomó el poder después de derrocar a Al Bashir, quien gobernó Sudán durante 30 años.

La organización que ha encabezado las protestas contra Al Bashir, la Asociación de Profesionales Sudaneses (SPA), también ha denunciado que las fuerzas de seguridad han puesto en marcha una operación para tratar de desalojar a los manifestantes que continúan en la sentada de protesta. "Protege tu revolución" ha sido el lema con el que la asociación, a pesar del intento de desalojo de los manifestante, ha invitado a la población a unirse al movimiento.  

La sentada de protesta se mantiene desde el 6 de abril frente a la sede del Ministerio de Defensa, un complejo militar que además alberga el cuartel general de las Fuerzas Armadas. Las manifestaciones ciudadanas que comenzaron el 19 de diciembre de 2018 pedían la dimisión de Al Bashir, en el poder desde 1989. Las protestas, que dejaron al menos 30 muertos en diciembre, se iniciaron en un principio por la subida del precio del pan, pero pronto reclamaron también la dimisión de Al Bashir. 

Este domingo la SPA ha advertido que mantendrán las movilizaciones hasta que se juzguen a "aquellos que cometieron crímenes contra la humanidad y genocidio en Darfur, las montañas de Nuba y el Nilo Azul". Además, la SPA ha pedido la liberación de los soldados y oficiales que se pusieron "del lado de la revolución". Las peticiones las han planteado después de que un nuevo poder militar instó a los partidos políticos a seleccionar una figura "independiente" como primer ministro.

El nuevo hombre fuerte de Sudán, el general Abdel Fatah al Burhan, prestó juramento como presidente de la junta militar después de que su predecesor dimitiera tras solo 24 horas en el cargo, un día después de destituir a Al Bashir. Burhan se "comprometió a instaurar un gobierno completamente civil y el papel del consejo militar será el de mantener la soberanía del país". Al Burhan también aseguró que creará un entorno propicio para "una transición pacífica del poder".

La Corte Penal Internacional de La Haya reclama a Al Bashir por genocidio y crímenes contra la humanidad por su papel en el conflicto en la región sudanesa de Darfur, unos cargos que él rechaza. El presidente en funciones del partido de Al Bashir, el Partido del Congreso Nacional, Ahmed Harun, está siendo investigado por los mismos delitos. La junta militar ha afirmado que no entregará a Al Bashir o a cualquier otro ciudadanos sudanés.

El sábado, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, que ven con inquietud los acontecimientos en el país cercano, han expresado su apoyo "al pueblo sudanés hermano" y a la junta militar de transición. Estados Unidos, Reino Unido y Noruega han dicho que es hora de que la junta militar de Sudán y otros actores conversen sobre la transición hacia un gobierno civil.

¿Peligro para el acuerdo de paz de Sudán del Sur?

El Gobierno y la oposición de Sudán del Sur se han mostrado confiados en que el derrocamiento de Al Bashir no afectará el acuerdo de paz que firmaron ambos bandos el pasado septiembre en Jartum, con el exmandatario como principal garante del pacto.

El director ejecutivo de la oficina del presidente Salva Kiir, Rizik Domnic, ha dicho en declaraciones a la prensa en Yuba que el Gobierno de Sudán del Sur no teme respecto a la situación en el país vecino. Asimismo, afirmó que Sudán del Sur "no se verá afectado por las transformaciones en Sudán", Estado del que se separó en 2011 a través de un referéndum de independencia.

Domnic ha segurado que "el Gobierno sigue la aplicación del acuerdo de paz según la hoja de ruta acordada por las partes", que sellaron el pacto el pasado agosto en Jartum después de semanas de negociaciones auspiciadas por Sudán. Por su parte, el miembro de la oficina política de la oposición armada leal a Riek Machar, Agok Makur, dijo a Efe que el arresto de Al Bashir no afectará a la aplicación del acuerdo que está en "fase avanzada", en su opinión.

Makur aclaró que su grupo confía en que el Consejo Militar de Sudán apoyará el pacto de paz después de que el ya expresidente de la junta, Awad bin Auf, afirmara en su primer comunicado que lo haría, aunque el general ya ha abandonado el liderazgo del organismo.

Actualmente, el líder de la oposición sursudanesa, Riek Machar reside en la capital sudanesa, junto con varios cabecillas de las facciones armadas que firmaron el acuerdo de paz, que es el segundo intento de poner fin al conflicto que estalló en 2013 entre las fuerzas leales a Kiir y a Machar. Ambos líderes y sus hombres se han comprometido con el actual acuerdo, y está previsto que formen un Gobierno de unidad nacional el próximo mes de mayo.

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