
Lincoln Maiztegui, un sabio insaciable
Historiador, escritor y periodista, con un temperamento apasionado, fue un renacentista adaptado al siglo XXI

Historiador, escritor y periodista, con un temperamento apasionado, fue un renacentista adaptado al siglo XXI

Hay partidas más bien tranquilas que impresionan tanto como las muy violentas o espectaculares. Este es un buen ejemplo, firmado por un joven polaco de gran talento

Como tituló ayer ‘El Observador’, de Uruguay, Lincoln Maiztegui fue un “amante formidable del conocimiento”. Y su gran sabiduría le permitió firmar partidas de gran belleza

Pocas veces se ven los conceptos de armonía y coordinación tan bien plasmados como en esta partida, que además es muy bella

Si es obvio que nuestra posición es ventajosa pero tenemos un problema táctico inmediato, es muy probable que haya soluciones extraordinarias. Como la de esta bella partida

Un libro sobre ajedrecistas cuyos resultados no fueron proporcionales a su genialidad quedaría incompleto si no incluyese a Julio Granda. He aquí una muestra

Hay decisiones que un gran maestro no toma casi nunca, porque parecen suicidas. Navara hizo lo contrario en esta excepcional y trepidante partida

Sólo alguien con una comprensión del ajedrez de enorme profundidad puede jugar así. Gran clase magistral del nuevo campeón de Rusia

Blancas: M. Carlsen (Noruega, 2.853). Negras: M. Vachier-Lagrave (Francia, 2.731). Defensa India de Rey (E60). Copa Sinquefield (3ª ronda). San Luis (EEUU), 25-8-2015

Blancas: L. Nisipeanu (Alemania, 2.654). Negras: F. Caruana (EEUU, 2.805). Gambito Evans (C52). XLIII Torneo de Dortmund (7ª ronda, Alemania), 5-7-2015

Es cierto que si Carlsen defendiera su título dentro de un año con el nivel de juego mostrado en San Luis, podría perderlo. Pero aún así ha firmado delicias como esta

Tras la desgracia que sufrió Carlsen en junio, cuando perdió por tiempo una posición ganada frente a Topálov, esta partida tenía morbo. Y no defraudó

En la Unión Soviética, el duelo Kárpov-Kaspárov era el combate más importante del ajedrez

Como ya hizo en 2014, poco antes del 2º duelo Carlsen-Anand, Aronián se entrenó con el noruego para la Copa Sinquefeld. Queda claro que fue una buena decisión

Hay algunas ideas vigentes durante años a pesar de su sospechoso aspecto. Hasta que alguien las refuta. Es probable que sea el caso de lo que jugó So en esta partida

El menorquí, de 33 años, ganó este lunes en Linares (Jaén) su cuarto Campeonato de España, y segundo consecutivo, por mejor desempate que David Antón y Mikel Huerga

La quinta entrega de esta serie de viajes en torno al universo del ajedrez nos conduce hasta Filipinas, el año 1990

Blancas: W. So (EEUU, 2.779). Negras: H. Nakamura (EEUU, 2.814). Defensa India de Rey (E99). Copa Sinquefeld (6ª ronda). San Luis (EEUU), 29-8-2015

Eduard Gúfeld fue un hombre único. Gran amante del ajedrez, era capaz de dar una conferencia magnífica en inglés aunque apenas conocía tal idioma. Esta es su obra más inmortal

Casi todas las partidas inmortales contienen lances violentos en mayor o menor grado. Pero algunas, como esta, son un remanso de paz con tremenda belleza

Spassky hace un sacrificio de pieza genial. Luego no es preciso, y Kaspárov obtiene una posición ganadora. Pero el joven genio comprueba de nuevo lo difícil que es ganar a otro genio

Un juvenil arrollador, Gari Kaspárov, se lanza contra el veterano Spassky y lo tiene contra las cuerdas. Pero es el viejo oso quien da el último zarpazo

El joven Kárpov, ya cerca de su plenitud, se enfrenta al excampeón Spassky, inferior en vigor y ambición pero superior en profundidad y comprensión. Lección inolvidable

Leontxo García ofrece a los lectores un ejemplo del buen ajedrez pese a la edad

Esta partida enseña tanto como un libro entero sobre los sacrificios de pieza a largo plazo. Gracias a superdotados como Spassky, hoy los entendemos mejor que hace medio siglo

Casi todos los ajedrecistas necesitan un cierto orden, una zona de confort, incluso cuando hay que ser violento. Sólo algunos virtuosos, como Spassky, ven claro y disfrutan en el caos

Comprender la relatividad del valor de las piezas es una de las razones que retrasaron 50 años el triunfo de la máquina sobre el ser humano. Pero nunca fue el problema de Spassky

Aunque Spassky pasará a la historia sobre todo, e injustamente, por su derrota ante Fischer en el duelo de Reikiavik, no perdió ninguna de las cinco partidas anteriores entre ambos. Esta es magnífica

Las masas de peones pasados son uno de los temas recurrentes en la obra de Spassky. En este caso concreto, las máquinas encuentran una defensa, pero verla con el reloj en marcha es casi imposible

Destronar a Petrosián, un campeón que se anticipaba a los planes de sus rivales como si viera el futuro, era una tarea hercúlea. Había que rozar la perfección para lograrlo

La lección magistral de hoy versa sobre un clásico tema estratégico: el caballo fuera de juego. Spassky lo exprime con la clase y precisión habituales

Leontxo García invita a los lectores a calcular las variables de una partida muy especial

Spassky capta el factor esencial de la posición, impide el contrajuego de Korchnói, le ataca y remata con una bellísima combinación justo cuando su rival le tendía una trampa

Una buena muestra de por qué definimos el estilo de Spassky como “universal”. Incita a Larsen a jugar a ganar en una posición sosa, y entonces lo inmortaliza
Cómo combatir el tedio y la tristeza con el embrujo de los cuadrados mágicos.

¿Cómo calcular el número de posiciones posibles en una partida de ajedrez tras el segundo movimiento de las blancas?

Solo alguien con una comprensión del ajedrez tan profunda como la de Spassky puede ver las combinaciones de esta partida. Para el aficionado normal, son magia

Spassky suele explicar que un buen día algo hizo clic en su cerebro, y desde entonces comprendió la esencia del ajedrez. Ese día fue, sin duda, antes de esta magnífica joya

Al ver una partida como esta, hay dos riesgos: creer que jugar muy bien al ajedrez es fácil, o que el perdedor es flojo. Lo cierto es que Spassky roza la perfección

Jugar con la valentía y frescura de Spassky en su mejor época implica el riesgo de partidas tan dolorosas como ésta. Maravillosa… excepto en el desenlace