Joan Roca: “La manera de incentivar a los niños para que coman variado es haciendo que se involucren en la cocina”

‘Las deliciosas aventuras de los hermanos Roca, despierta la curiosidad científica a través de la cocina’ es un libro entretenido en el que se hace un recorrido que une los recuerdos de la infancia de los tres hermanos con recetas, preguntas y experimentos

¿Cómo puedo parar de llorar cuando corto cebolla? Es una de las respuestas que se encuentra en ‘Las deliciosas aventuras de los hermanos Roca, despierta la curiosidad científica a través de la cocina’.
¿Cómo puedo parar de llorar cuando corto cebolla? Es una de las respuestas que se encuentra en ‘Las deliciosas aventuras de los hermanos Roca, despierta la curiosidad científica a través de la cocina’.Laufer

La cocina no solo es una estancia más de nuestra casa, también puede ser el lugar donde toda la familia comparta momentos e, incluso, un laboratorio donde grandes y pequeños puedan descubrir el origen de los alimentos y saber por qué los productos se transforman cuando les aplicamos calor, frío, o movimiento. Esta es la premisa que los Hermanos Roca -Joan, Josep y Jordi- han querido plasmar en su nuevo álbum ilustrado para niños, titulado Las deliciosas aventuras de los hermanos Roca, despierta la curiosidad científica a través de la cocina y cuyas ilustraciones son de Laufer. Un libro ameno y entretenido en el que se hace un recorrido que une los recuerdos de la infancia de los tres hermanos con recetas, preguntas, experimentos y juegos que invitan a los más pequeños a conocer todos los entresijos de cocinar.

Cocinar es uno de los ejes centrales de la familia Roca desde su niñez, y en las páginas del libro transmiten ese amor por el arte culinario. “Creo que es importante que los niños aprendan los conceptos y que participen en la cocina desde edades tempranas, cuanto más pronto mejor”, cuenta por teléfono Joan Roca, chef del El Celler de Can Roca (Girona), y hermano mayor de este trío reconocido mundialmente.

Joan, Josep y Jordi Roca en un autobús.
Joan, Josep y Jordi Roca en un autobús.Joan Puyol -Creus

“De hecho, yo recuerdo que mi madre hizo confeccionar una chaquetilla de cocina cuando yo tenía 10 años porque yo le dije que quería ser cocinero a esa edad, y en aquella época no había ropa de cocinero infantil”, explica. “Los niños no querían ser cocineros entonces, ahora sí, pero antes no. Todavía tengo guardada la chaquetilla y, de alguna manera, sí recuerdo que cuando era muy pequeño jugaba y cocinaba al mismo tiempo”, prosigue el chef. “Cuando salía del cole me ponía a ayudar en la cocina del restaurante de mis padres, allí había siempre mucha actividad, no se paraba, ahora hay horarios, ha cambiado la cosa y está muy bien. Para mí, era un espacio muy cómodo, muy confortable, ahí me encontraba bien, ahí aprendí y ahí me enamoré de este oficio”, cuenta Roca.

Un cuento ilustrado que une recuerdos, ciencia y recetas

“Es un libro muy bonito y basado en historias reales”, sostiene el chef. Y cuenta varias anécdotas que vivieron los tres hermanos de pequeños junto a su familia. “Si me tuviera que quedar con una de ellas, aunque es difícil, tal vez me quedaría con la del monstruo de los canelones”, prosigue Roca, “con todos esos aromas volátiles, con ese coche que olía a canelones. Nuestro horno no daba abasto e íbamos a otro en paradero. Era más grande, circular, daba vueltas y vueltas, de estos de leña y, claro, los canelones quedaban maravillosos. Y entonces, con el coche arriba y abajo, siempre que nos subíamos nos entraba hambre. Y Pitu (Josep) era un comedor de canelones profesional”, dice con ternura el chef.

Algo esencial para los tres hermanos es que los peques disfruten de la cocina y aprendan. E intentar hacerlo de una forma didáctica: “Creo que es esencial que los niños tengan curiosidad por la cocina. Es muy importante. Porque si se acercan a la cocina y empiezan a transformar productos frescos; a entender un poquito de cocinar y, sobre todo, de alimentación será muy bueno para ellos, para el futuro y para el planeta”, prosigue Roca, “porque si saben cocinar, saben comer; tienen criterio sobre cómo usar la comida; saben aprovecharla bien y sacar el mayor partido del producto que entra en las casas. Y esto es fundamental”. Para el chef, la cocina es una herramienta muy poderosa que nos puede ayudar mucho: “A luchar por ejemplo contra el cambio climático”. “En la medida que los niños se acercan a la cocina”, insiste Roca, “cambian muchas cosas, como la comunicación familiar, simplemente, cocinando juntos”.

Recuperar la cocina como centro del hogar

¿Se ha perdido el concepto de la cocina como centro del hogar? El chef responde rotundo: “Sí. Aunque creo que lo habíamos recuperado durante la pandemia, de las pocas cosas positivas a mi parecer que habíamos recuperado, nuestra memoria es frágil. Parece que a la gente se le ha olvidado. Pero si hace cuatro días estábamos diciendo qué que bien comer y cocinar todos juntos, y, de repente, todos hemos entrado en la aborigen otra vez. Y pienso que debemos recuperar esto, otra vez”. Roca expresa que, aunque la rutina diaria es frenética, “se pueden aprovechar, por ejemplo, los días libres para cocinar todos juntos”. Para el chef, es esencial que recuperemos comer juntos, cocinar juntos.

“Si los niños aprenden y conocen los productos, es también una manera de que los peques coman vegetales, coman verduras, coman otros productos y que no coman siempre lo mismo”. El chef incide en que la manera “de incentivar a los menores para que coman variado es haciendo que se involucren en el proceso”. “Por ejemplo, si van al mercado a comprar y hacen el proceso desde el inicio y transforman el producto en la cocina y luego ven el resultado y se lo comen, lo van a encontrar mucho más rico. Lo observo con mis hijos, si ellos han participado está más rico”. “Si ellos han cortado”, prosigue, “han hervido los productos o los han macerado, todo está mejor. Y si, además, consiguen que el resto de la familia también lo disfrute, pues más rico todavía”.

Una de las recetas propuestas en el libro de los hermanos Roca.
Una de las recetas propuestas en el libro de los hermanos Roca.

“En el libro, se proponen ideas diferentes con vegetales y verduras. Y, por supuesto, no tenemos que dejar de comer carne, no tenemos nada contra los ganadores, queremos que sigan haciendo su trabajo y que sigan criando su ganado. Hay que comer carne, sin embargo, hay que comer menos. La idea de las recetas presentadas es abrir un poco el abanico de posibilidades para comer bien, para comer rico y conseguir que los niños se acerquen más a la cocina, bien porque les interesa, porque han visto Masterchef, o porque les hablas de ciencia y les abres una curiosidad y entienden que cocinar no es algo aburrido. Que la cocina es una ventana llena de posibilidades”, explica Roca.

Entre sus páginas se intenta responder mucho a los porqués: “¿Por qué se emulsiona la mayonesa?, o ¿por qué lloramos cuando cortamos cebolla?, ¿por qué pasan cosas en la cocina? En fin, es conocimiento, es curiosidad”, subraya el chef. “Y lanza un mensaje de la ciencia para las escuelas, que entiendan que el laboratorio de ciencias también puede ser la cocina. Sería maravilloso si se consiguiera esto”, añade Roca. “Por último, también enseña valores. Ese trabajo en equipo, ese compartir. Son cositas que también están en el libro, que son subliminales, pero que también están ahí para los niños, que refuerzan que quieran cooperar y aprender. Es un libro de cocina con recetas, pero también es un libro de ciencia, entretenido, para pasarlo bien”, concluye Roca.

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Sobre la firma

Carolina García

La coordinadora y redactora de Mamas & Papas está especializada en temas de crianza (Salud, Psicología) y ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS. Es autora de 'Más amor y menos química' (Aguilar) y 'Sesenta y tantos' (Ediciones CEAC). Es licenciada en Psicología, Máster en Psicooncología y Máster en Periodismo de EL PAÍS.

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