Ni tono de ‘coach’ ni cortarle cuando habla: las herramientas de un psicopedagogo para dialogar con un adolescente
Lo que quieren los adolescentes es sentirse escuchados, aunque no les demos la solución mágica a sus problemas. Y sobre todo quieren sentirse comprendidos y acompañados, no que su padre o su madre se convierta en un psicólogo-’influencer’


A pesar de que a veces nos dejemos llevar por los cantos de sirena de algunos influencers que desde sus redes nos ofrecen soluciones para todo, la adolescencia es un camino difícil que necesita más que nada de una cosa: atención. Como explica el psicopedagogo César de la Hoz en Mamas & Papas, resulta que tu hijo quiere sentirse escuchado y no tanto que le soluciones el problema. Quiere sentirse comprendido y acompañado, no que te conviertas en el psicólogo-influencer que hace coaching de crianza consciente y respetuosa y que al final no resuelve el problema sino que, más bien, lo empeora.
Como todas las relaciones humanas, la de unos padres con sus hijos adolescentes se basa en la comunicación. En esta etapa de la vida de los jóvenes, además, conviene hablar no solo sobre su presente, sino sobre el control de su pasado y las expectativas sobre su futuro.
Herramientas de diálogo con un adolescente
No es fácil, claro, pero con estas herramientas el diálogo puede ir mejor:
- Sé respetuoso, con tono de voz calmado y neutral.
- Mantén un contacto visual cordial, no amenazante.
- Deja hablar al menor. Procura que se sienta escuchado (escucha activa).
- Evita interrogatorios largos o preguntas directas. Mejor preguntas abiertas.
- Evita discutir o responder con actitudes hostiles o desafiantes ante sus argumentos.
- Evita realizar juicios de valor sobre su actitud o conducta, ya que esto provocaría un incremento del riesgo de que se refuerce el pensamiento aversivo —que anticipa lo negativo que puede ocurrir—.
- Utiliza frases que fomenten la empatía, que le hagan ver que tu interés es comprender lo que le sucede y poder ofrecerle ayuda en su problema.
- Normaliza las emociones y ayúdale a ventilarlas para así disminuir la tensión emocional. Esto permite ver las cosas de forma diferente y mejorar la autoeficacia.
En definitiva, esto va de escuchar, dar espacio a la emoción, tener paciencia, acompañar y dejar de decir lo que hay que hacer. Y, sobre todo, de ser tú mismo y no imitar a ningún gurú.
[Lee la columna completa del experto y mediador familiar aquí: Tu hijo adolescente quiere sentirse escuchado, no que le soluciones los problemas]
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