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Bruselas busca con dificultad fórmulas para una prórroga del Brexit

Los comicios de mayo se han convertido en un escollo aparentemente insalvable para prolongar las negociaciones con Londres

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Juncker saluda a May el pasado noviembre en Bruselas. AP

La posible prolongación de las negociaciones del Brexit se ha topado con el escollo, aparentemente insalvable, de las elecciones al Parlamento Europeo, cuya celebración está prevista entre el 23 y el 26 de mayo. Reino Unido no tiene intención de convocar esos comicios, por lo que se quedará sin eurodiputados el 30 de marzo (si se cumple el plazo de dos años para consumar la salida) o el 2 de julio, primer día de la próxima legislatura, si se aplaza la retirada.

Bruselas lleva meses explorando soluciones. Sin éxito, de momento, según una fuente comunitaria. Aunque no se descarta que, si fuera necesario, la conocida creatividad jurídica de la UE acabe encontrando cómo cuadrar el círculo.

Un documento del servicio jurídico del Parlamento Europeo, citado por Financial Times, asegura que el Parlamento Europeo podría constituirse sin presencia británica. Pero se trata, según fuentes europeas, de una mera nota fechada en septiembre de 2017 y cuya conclusión parece muy alejada de la realidad actual. "El escenario ha cambiado completamente desde entonces", señala una fuente comunitaria.

Bruselas teme ahora que toda la futura legislación comunitaria que pase por el Parlamento quede expuesta a litigios si Reino Unido sigue siendo miembro de la UE pero no elige diputados. "No solo los británicos, también cualquier europeo residente en Reino Unido, podría ir a los tribunales por habérsele negado el derecho a elegir una cámara cuya legislación le repercute", avisa una fuente de la Comisión Europea.

Entre las soluciones barajadas se ha mencionado la de que Londres envíe nuevos eurodiputados electos de manera temporal, o bien diputados nacionales en proporción a la representación de cada partido en Westminster.

La primera opción parece inaceptable para Londres porque obligaría a participar en las elecciones europeas. Y la segunda provoca gran rechazo en Bruselas porque permitiría a diputados de un país en retirada pronunciarse sobre la elección del próximo presidente del Parlamento Europeo y del próximo presidente de la Comisión Europea.

El encaje jurídico tampoco se antoja sencillo. La única fórmula hallada hasta ahora resulta tan enrevesada (pasaría por una revisión de los tratados por unanimidad y con ratificación nacional) que se da prácticamente por descartada.

En Bruselas casi nadie disimula el malestar por el embrollo que puede provocar el solapamiento del Brexit con la renovación del Parlamento Europeo. "Putin juega con las elecciones; nosotros, no", señala con evidente enfado una fuente diplomática europea.

Las instituciones comunitarias advirtieron desde el primer momento a Londres del riesgo de que se cruzasen los dos calendarios. "Después del referéndum (de junio 2016) se pidió al Gobierno británico que notificase cuanto antes la intención de salir para evitar que la negociación llegase hasta el año electoral de 2019", recuerda una fuente comunitaria.

Pero el entonces primer ministro, David Cameron, dimitió y su sucesora, Theresa May, no presentó la petición de salida hasta el 29 de marzo de 2017. Ese día se puso en marcha la cuenta atrás de dos años fijada por el Tratado de la UE, que expira solo dos meses antes de las elecciones. Un lapso muy corto que añade una complicación más al Brexit.

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