Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Diez años de litigio y un polémico coleccionista: La historia tras la devolución a México de dos piezas prehispánicas

Los bustos olmecas de más de 3.000 años de antigüedad fueron incautados al controvertido coleccionista costarricense Leonardo Patterson en 2008.

Las piezas olmecas tienen 3.000 años de antigüedad.
Las piezas olmecas tienen 3.000 años de antigüedad.

Ha hecho falta una década de esfuerzos diplomáticos y judiciales para que México lograra que Alemania se comprometa a entregar dos figuras de gran valor histórico. Son dos bustos de madera procedentes del sitio arqueológico de El Manatí, en el estado de Veracruz, con una antigüedad de más de 3.000 años, que las autoridades alemanas requisaron hace una década al polémico coleccionista de arte Leonardo Patterson.

“Se trata de invaluables piezas olmecas de más de 3 mil años de antigüedad”, indicó el director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Diego Prieto, en un mensaje de Twitter acompañado de una foto de las dos antigüedades y la delegación que acudió a Alemania para formalizar la entrega. Se espera que las obras lleguen esta misma semana a México.

La historia se remonta a 2008, cuando las autoridades alemanas incautaron en Munich más de 1.000 piezas arqueológicas dentro de un camión de mudanzas procedente de España. Patterson, una controvertid figura a medio camino entre coleccionista y mecenas del arte precolombino, reclamaba que las obras eran suyas. Sin embargo, nunca pudo demostrarlo.

Las obras incautadas se habían expuesto en 1997 en España como parte de la exposición "La cultura en el tiempo de la América prehispánica". Después, se les perdió la pista, hasta que fueron retenidas en Alemania. La justicia española acusó a Patterson de exportarlas ilegalmente, incluso reclamó que formaran parte de su patrimonio nacional, puesto que habían sido ocultas durante diez años en un almacén de mudanzas en la región de Galicia (noroeste). Finalmente Patterson fue absuelto de contrabando en el territorio español porque las piezas no eran españolas, aunque concluyeron que sí entraron de manera irregular en el país.

Mientras tanto, la justicia alemana también se afanó en aclarar el caso. La Oficina de Investigación bávara indicó entonces que no entregaría las piezas –que reclamaron varios países latinoamericanos- hasta que esclareciera su origen y se determinara la pertenencia. México envió varios expertos para examinar las piezas y emprendió acciones legales para reclamar parte de los objetos incautados. A finales de 2017 la Audiencia de Munich emitió una sentencia en firme en la que se ordenaba la devolución de las piezas.

Los bustos fueron devueltos finalmente a autoridades mexicanas en la sede del Colegio Estatal de Arqueología de Múnich. La coordinadora de Asuntos Jurídicos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México, María Villarreal, indicó en declaraciones a EFE que se llevarán las antigüedades este jueves en un avión comercial con un embalaje especial “diseñado exprofeso” para su reposo definitivo en México. Según dijo, calcula que los bustos fueron "sustraídos a finales de los ochenta".

Más información