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El huracán Matthew dificulta la votación en la costa de Colombia

Autoridades de algunas regiones solicitan ampliar el horario electoral por las inclemencias del tiempo

Ciudadanos bogotanos votan en el plebiscito bajo la lluvia.
Ciudadanos bogotanos votan en el plebiscito bajo la lluvia.

En Corferias, uno de los puntos que más votantes concentra en Bogotá (cerca de 500.000), la mañana del plebiscito que decidirá si Colombia refrenda o no los acuerdos pactados entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC, hay más presencia de vendedores de paraguas y de bebidas calientes, que de electores. Carlos Santana, coordinador nacional de la Misión Observación Electoral (MOE), ha explicado a primera hora que el tiempo lluvioso, generado por el huracán Matthew, estña siendo un obstáculo en la jornada, especialmente en la costa: “Las condiciones climáticas afectaron, hasta el mediodía, a casi cuatro millones de potenciales votantes”. Esta cifra representa el 12% del censo electoral, distribuido en el 7% de las mesas instaladas en todo el país. Las regiones más afectadas, por el momento, son el Caribe, la costa del Chocó y la sabana de Bogotá.

La lluvia no ha sido impedimento para que, a primera hora de la mañana, la mayoría de los representantes políticos de Colombia ejerciera su derecho al voto. El presidente Juan Manuel Santos lo ha hecho acompañado de toda su familia, vestidos de blanco, en la plaza Bolívar de Bogotá. Momentos después, el expresidente Álvaro Uribe, principal opositor al proceso de paz desarrollado en La Habana durante los últimos cuatro años, ha ejercido su derecho electoral en el mismo lugar. “La paz es ilusionante, los textos de las Habana desilusionantes”, ha dicho tras depositar la papeleta con el No. El exmandatario ha vuelto a reiterar el argumentario al que se aferra desde que comenzara la negociación: “Los mayores criminales de FARC no tienen castigo adecuado y tienen elegibilidad política”.

En el resto del país, los colombianos se enfrentan a otros incidentes, en su mayoría menores, según el primer informe del organismo electoral. Se ha identificado que solo en el 61% de las mesas visitadas se encontraba presente el jurado completo y el 65% de los testigos tenían elementos de publicidad –prohibidos en Colombia-. Además, al menos 28 puestos de votación han iniciado la jornada después de la hora oficial en que se debían haber abierto. La razón que dieron las autoridades es que debido a la lluvia hubo material de votación que se dañó o que no pudo llegar a tiempo debido a los problemas en vías que se vieron afectadas por el clima. El gobernador del Atlántico ha pedido ampliar dos horas el horario de las urnas debido al paso del huracán. La solicitud ha soliviantado al uribismo que lo ha interpretado como una maniobra electoral ante la baja participación, precisamente donde las encuestas preveían un Sí más claro. Los observadores, distribuidos en 430 municipios de Colombia, han reportado que en el 14% de los puestos no existían condiciones para votar.

Si en Bogotá la tormenta es protagonista como retrata Mireya López, una de las mujeres que cada vez que hay elecciones sale a vender café y comida a Corferias: “Esta vez no hay nadie, esto no parece una votación, no hay filas, no hay carros, la ciudad está vacía”. En Medellín, la ciudad de la eterna primavera, el debate está en si el también bastión del uribismo jurará fidelidad a la palabra de su líder. Durante la jornada electoral se escuchan por igual dos frases. Los del sí: “Probemos, a ver qué pasa”. Los del no: “Esta es la paz de la impunidad”.

A las 9 de la mañana, una hora después de que comenzara la votación, en el Estadio Atanasio Girardot, uno de los principales centros de votación de Medellín, no hubo filas para votar. Hombres y mujeres, separados en dos zonas distintas “para garantizar el orden”, explicaba una funcionaria de la Registraduría de Colombia, entraban y salían del centro deportiva con celeridad. “Está votando más gente que en otras elecciones”, comentaba un trabajador de la Personería de la ciudad, responsable de vigilar el proceso electoral. “Los colombianos quieren ejercer su derecho democrático”. En las mesas de votación, el jurado tenía una versión distinta. “A este centro acuden los que se denominan ‘sin intención de voto’, es decir, los que no se han registrado en lugares cercanos a sus casas”, decía uno de los miembros. “Por eso viene menos gente”.

Los pocos que se atrevían a desvelar su voto tampoco despejaban la incógnita de lo que sucederá en Medellín. No solo parece que la decisión de Uribe no será tan determinante como en otros comicios, la del alcalde de la ciudad Federico Gutiérrez, tampoco parecía que fuera a mover la balanza en una dirección. El regidor confirmó el pasado 27 de septiembre que iría por el Sí. No pertenece al partido Centro Democrático, del expresidente colombiano, pero sí es próximo a sus ideas.

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