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Chávez eleva la tensión con Colombia y advierte de que romperá relaciones

El presidente venezolano anuncia que no asistirá a la toma de posesión del presidente electo, Juan Manuel Santos, tras ser acusado el jueves de proteger a las FARC.- Bogotá pide a la OEA una sesión extraordinaria para que medie en el conflicto

La tensión entre Colombia y Venezuela aumenta tras las recientes acusaciones del Gobierno de Álvaro Uribe sobre la presunta presencia de líderes guerrilleros de las FARC y el ELN en territorio venezolano. El presidente Hugo Chávez ha anunciado esta madrugada que no asistirá a la investidura del mandatario electo de Colombia, Juan Manuel Santos, que se celebrará el 7 de agosto, y ha advertido de que puede romper las relaciones bilaterales si no se retiran las acusaciones. "Aquí no ocultamos a nadie. Si por alguna razón algún irregular colombiano pasa a Venezuela, no es con nuestra autorización, no tiene el Gobierno de Colombia ninguna sola prueba", ha dicho, asegurando que el Gobierno saliente colombiano "no tienen fundamento" y solo busca "sabotear" a Santos.

El mandatario venezolano ha explicado que no asistirá a la investidura porque considera que Uribe, a quien llama "mafioso", es "capaz de cualquier cosa", sugiriendo que podría ordenar un atentado contra su vida. "Debo cuidar mi vida", ha argumentado. Además, ha pedido a Santos que se desmarque de las acusaciones y ha reiterado su disposición a retomar el diálogo con Colombia cuando asuma la presidencia siempre que las autoridades colombianas mantengan una actitud de respeto hacia Venezuela.

Chávez reacciona así a las acusaciones que lanzó ante un el pasado jueves el ministro de Defensa colombiano, Gabriel Silva, sustentándose en documentos y vídeos en los que aparecen varios líderes de las FARC y del ELN en un campamento supuestamente situado en Venezuela, del que llegó a dar las coordenadas exactas. El ataque ha deteriorado aún más las complicadas relaciones entre los dos países vecinos, congeladas desde hace casi un año por decisión de Chávez, tras unas declaraciones hechas por Colombia sobre un supuesto desvío de armas de Venezuela a las FARC. La tensión aumentó con la firma, en octubre de 2009, del acuerdo militar por el que fuerzas estadounidenses pueden utilizar al menos siete bases colombianas para combatir el narcotráfico y el terrorismo.

La crisis llegó ayer de nuevo a un punto crítico cuando Caracas llamó a consultas al embajador colombiano, Gustavo Márquez, en respuesta a las acusaciones del jueves. El ministro de Exteriores venezolano, Nicolás Maduro, aseguró además que el presidente Uribe, que dentro de tres semanas abandonará el cargo y será relevado por su ex ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, está tratando de "dinamitar una eventual normalización de las relaciones bilaterales" cuando asuma el poder su sustituto.

El Gobierno de Colombia, por su parte, ha solicitado a la Organización de Estados Americanos (OEA) convocar una sesión extraordinaria del Consejo Permanente para analizar su denuncia sobre la presencia de guerrilleros en Venezuela. La OEA ha aceptado la petición y ha fijado una sesión extraordinaria para el 22 de

julio. En marzo de 2008, Colombia ya denunció ante la ONU y la OEA presuntos "acuerdos" entre las FARC y los Gobiernos de Ecuador y Venezuela. Según un comunicado oficial, la petición "está antecedida por innumerables esfuerzos fallidos para la solución del grave problema a través del diálogo directo con Venezuela". El texto recuerda que "el Gobierno de Colombia pidió incluso a terceros países la facilitación en este diálogo, entre otros a España, Cuba y Brasil".