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La escena musical africana se resiste a cancelar

La tercera edición del Salón de la Escale Bantoo, de Duala, Camerún, casi enteramente virtual, mantiene su propósito de llegar a los programadores internacionales con el talento femenino de las nuevas músicas de África Central

Iyenga, congoleña, es una de las artistas que participan en el  Salón de la Escale Bantoo.
Iyenga, congoleña, es una de las artistas que participan en el Salón de la Escale Bantoo.

“Tener un buen proyecto no alcanza, tienes que estar donde las cosas pasan”, es uno de los eslóganes que animan a artistas, managers, productores y operadores culturales de África Central a inscribirse –a partir del 20 de septiembre– para participar en el Salon Virtuel des Voix de Fame (Salón virtual de voces de la fama) de Duala, que se desarrollará finalmente del 27 al 30 de octubre (tras el traslado de la fecha original, en mayo).

Con este formato de emergencia, debido a las restricciones de movilidad por la covid-19, las conferencias y los speed-meetings (encuentros de intercambio y asesoramiento) con profesionales del sector serán online, mientras las actuaciones se retransmitirán, en directo, desde dos salas de conciertos de Duala (Camerún) y desde Kinshasa (República Democrática de Congo), Libreville (Gabón), Lomé (Togo) y Bujumbura (Burundi). Todo se difundirá a través de Facebook y en las páginas web de las entidades colaboradoras (Visa for Music, Masa, Music en Africa, entre otros).

Creado en 2016, a partir de la plataforma camerunesa Escale Bantoo, el Salón de Duala ha permitido, ya que unos doscientos jóvenes músicos de la región central del continente africano estén presentes en ferias y festivales del resto del continente, e incluso sean valorados por los programadores de las redes internacionales de las músicas del mundo. La Escale Bantoo, como nos cuenta su cofundadora y factótum, Nathalie Mefe, es una plataforma de representación y difusión, para que los artistas comiencen a desarrollar su carrera con un sostén profesional y de comunicación que les ayude a alcanzar diferentes mercados.

“A decir verdad, aquí ya estamos haciendo vida normal, pero como siempre dependemos de Occidente, también nos afectan sus miedos”, nos confiesa Nathalie, desde Yaundé, Camerún, donde se encuentra la sede de la asociación cultural –Scéne d’Ébene– que gestiona junto a su socio y marido, Tony Mefe. Resultan comprensibles los recaudos, ya que algunos de los patrocinadores de la feria de Duala –que ya ha celebrado dos ediciones– son instituciones europeas.

Y, precisamente, entre las conferencias programadas, el 29 de octubre, está prevista la celebración de una mesa redonda acerca de lo que está suponiendo la crisis de la covid-19 y de cómo anticiparse a sus consecuencias, con la presencia de Yacouba Konaté (Costa de Marfil), Eddie Hatitye y Sphe Mbhele (Sudáfrica) y Herman Kabubi (Uganda), entre otros profesionales del sector cultural. El resto de conferencias tratará sobre aspectos prácticos y éticos de la práctica cultural, como la distribución digital de música, los desafíos de la producción en tiempos de multinacionales, el problema del sexismo y el acoso, o el desarrollo de la legislación sobre derechos de autor.

Cartel del Salón Escale Bantoo.
Cartel del Salón Escale Bantoo.

Entre las actuaciones, vale la pena destacar la presencia de músicas jóvenes: desde Camerún estarán sobre el escenario Becky Beh, Doris Meli, Nicole Obelé y Senge; desde Gabón, Queen Koumb y Léonie Langa; desde República Democrática del Congo, Iyenga; desde Togo, Hortence Nayo y, desde Burundi, Berenice the Bell, entre otras artistas de África Central.

Aquí, el programa confirmado hasta ahora.

Profesionalizarse para no desanimarse

Acerca del nacimiento de esta suerte de “escenario itinerante” que es Escale Bantoo, la productora Nathalie Mefe explicaba que, en 2016, comenzaron a trabajar con artistas jóvenes de Camerún y países de su entorno, para ayudarles a desarrollar su carrera, a través de la profesionalización de lo que tan bien hacían por placer, y dando a conocer su trabajo en mercados extranjeros, sobre todo, los del resto de los países de África, un poco más lejos de sus fronteras comunes.

Hoy, esta plataforma de difusión está presente en las citas cada vez más frecuentes de la industria musical africana, en las que se promueven residencias e intercambios de artistas con diferentes festivales y ferias, así como el asesoramiento de operadores culturales de diferentes geografías. Entre promotores de espectáculos africanos se facilitan, además, trámites que para cualquier ciudadano africano resultan escollos difíciles de sortear como son los del visado. Hay, asimismo, ayudas para los incomprensiblemente caros pasajes de avión entre un país y otro del mismo continente, lo que estimula la creación compartida, mientras se va dando forma a esa industria cultural que África pretende desarrollar con la convicción de que se trata de una industria con un potencial amplio y democratizador.

El horizonte de los escenarios europeos de jazz, folk y world music también está presente, aunque suele presentar obstáculos burocráticos aún más arbitrarios: según comenta Nathalie Mefe, alguna vez se ha dado el caso de permitir el ingreso a un manager y denegar el del artista representado. Para eso están ellos, los productores del continente africano, siempre entre bambalinas, facilitando el encuentro de los músicos con su público.

Por último, Mefe expresa su esperanza y la convicción de que la actividad en vivo retomará su curso normal a mediados del año que viene.

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