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La fe y el virus

La Kaaba
AFP

La peregrinación a La Meca —hach— es el viaje que deben emprender los fieles musulmanes al menos una vez en la vida. Casi dos millones de personas lo practican cada año durante el mes de du-l-hiyya, que concentra la mayo - ría de las visitas. Su destino, este cubo en medio del desierto saudí, la Kaaba, el lugar más sagrado para el islam. Un ritual cargado de significado. Y de riesgo, sobre todo en tiempos del Covid-19. No hay sector inmune al coronavirus; el comercio, el deporte, la cultura e incluso la fe son víctimas del patógeno, que ya ha causado la cancelación del Carnaval de Venecia, las Fallas de Valencia y decenas de giras. También ha tocado La Meca. Las autoridades saudíes decidieron restringir a finales de febrero las peregrinaciones para evitar los contagios. Y así estaba la Kaaba el día 6 de marzo. Desierta y custodiada por seis siluetas de espaldas al monumento. Uno de ellos estira los lumbares. Otro parece pasear alrededor del cubo, cabizbajo. Y arriba, a la izquierda, uno se marcha mirando el móvil.

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