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Los trucos para que las cenas de las fiestas no nos den reflujo

En torno a un 9,8% de la población española sufre esta molestia

Las cenas de empresa, las cañas con amigos, las comidas con familiares que han vuelto a casa por Navidad… Según los datos del Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO) y la Sociedad Española de Dietética y ciencias de la Alimentación (SEDCA), el 38% de los adultos realizamos entre dos y tres comidas extraordinarias durante estas fechas y siete de cada 10 reconocemos excedernos con la comida y la bebida. La primera consecuencia de estas comilonas está clara: engordamos entre uno y dos kilos, pero no es la única. Además, apuntan los datos de INFITO y SEDCA, tres de cada cuatro personas sufren problemas digestivos. Y, más allá de la hinchazón y los gases, el reflujo es de los más comunes y molestos.

Aunque se trata de una dolencia difícil de definir y acotar, apuntan desde la Asociación Española de Gastroenterología, se estima que el reflujo afecta al menos una vez a la semana a un 13,3% de la población mundial de media (en España, a un 9,8%). Cuando comemos, nuestro estómago "produce de forma natural ácido para degradar las moléculas de los alimentos", aclara Magdalena García Arredondo, jefa de Digestivo de la Clínica Santa Elena, durante una comida de Aquilea. El problema es que existen ciertos alimentos que "relajan el esfínter esofágico [la válvula que cierra el paso del esófago hacia el estómago] y permite el paso de ese ácido desde el estómago hacia el esófago", continúa la experta. Y aquí llegan los síntomas: irritación, inflamación y dolor.

Malas noticias, "todo lo rico provoca este tipo de molestias", asegura la especialista. Hablamos de alimentos como el chocolate, el café, el té, la menta y las comidas ricas en grasas. Dentro de estas últimas, no solo los fritos o ciertas carnes, también otros productos considerados habitualmente como saludables: "El aguacate o el sofrito. Y no por el tomate o la cebolla, sino por la grasa", continúa García Arredondo. También las comidas copiosas aumentan el problema, ya que nuestro cuerpo necesita más tiempo para digerirlas y "cuanto más tiempo esté en el estómago, más ácido se produce y peores los síntomas", aclara García Arredondo. Tranquilos, no se trata de quitarnos los grandes placeres de la gastronomía, sino de moderarlos: "Lo importante son las cantidades", afirma la experta.

Pero igual que hay alimentos que promueven esta dolencia, existen ciertas pautas que podemos llevar a cabo para intentar evitarla, según el portal de Salud de la Comunidad de Madrid:

- Mantener el peso en rangos adecuados, la grasa abdominal aumenta el riesgo de reflujo.

- Comer de forma equilibrada y saludable.

- Evitar las comidas abundantes: comer poca cantidad y repartir la alimentación en desayuno, media mañana, comida, merienda y cena.

- Comer despacio y masticar bien.

- Nada de siestas. Permanecer sentado o incorporado al menos unos 30 o 45 minutos después de cada comida.

- Tomar los líquidos y el agua en pequeñas cantidades fuera de las comidas, 30 minutos antes o una hora después.

- Evitar los fritos, rebozados, empanados y guisos con salsas grasientas, y apostar por alimentos hervidos, al vapor y al horno.

- Limitar o evite el consumo de alimentos y bebidas que disminuyen la presión del esfínter como el chocolate, el café, el té, las grasas (incluidos los aceites) y el alcohol. También los que tienen un efecto irritante directo sobre la mucosa esofágica inflamada como las frutas y zumos cítricos, los alimentos muy condimentados y las especias.

- No pegarse el atracón antes de dormir.

- No fumar.

- Evitar la ropa muy ceñida.

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