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Una ‘app’ española para evitar que tus muebles sean ilegales

Entre el 15% y 30% de madera que se vende en el mundo procede de talas fuera de la ley. Una nueva tecnología ayudará a combatir su tráfico

Una zona devastada del Parque natural de Virunga, en Kibati (República Democrática del Congo).
Una zona devastada del Parque natural de Virunga, en Kibati (República Democrática del Congo).

¿Se ha preguntado alguna vez la procedencia de la madera de los muebles que tiene en su casa? Ni siquiera la etiqueta Made in China o de cualquier otro país podría darle una pista de su lugar de origen ni su legalidad. Entre el 15% y 30% de toda esta materia prima que se comercializa en la actualidad procede de talas ilegales. Una nueva tecnología española presentada en la Cumbre del Clima (COP25) ayudará a identificarla con más precisión y combatir su tráfico clandestino. 

En algunas regiones tropicales como la Amazonia, la Cuenca del Congo y el Sudeste Asiático, la cifra de madera ilegal se eleva y puede llegar a representar entre el 50% y el 90% de la producción. Este lucrativo negocio, que mueve más de 22.000 millones de euros al año según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, es el primer delito medioambiental en el mundo y una de las principales causas de la deforestación de los bosques que dan oxígeno a la Tierra.

Uno de los pulmones más importantes del planeta es la Amazonia, sus bosques capturan el 25% los gases de efecto invernadero, y su conservación es clave para seguir luchando contra los efectos nocivos del cambio climático. "El antiguo Código Forestal de Brasil, vigente hasta 2012, establecía que los propietarios de tierras privadas situadas en los Estados ubicados dentro de la región amazónica podían explotar hasta un 20% de las mismas y conservar el 80% restante con carácter de reservas legales destinadas a la preservación de la naturaleza", explica Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de bosques de Greenpeace España.

Pero en 2012 se revisó aquel Código Forestal. Desde entonces, los estados amazónicos pueden reducir ese requisito de reserva legal de un 80% a un 50%. Y la laxitud de los controles ambientales con el Gobierno de Bolsonaro al frente de Brasil han terminado de empeorar la situación en las tierras de la Amazonia.

La Amazonia captura el 25% los gases de los efecto invernadero. Su conservación es clave para seguir luchando contra los efectos del cambio climático

Globalmente, tampoco hay mejores noticias. Desde 2016 ha habido un repunte de la tala ilegal y el tráfico clandestino de maderas tropicales representa el 80% del volumen total de movimiento sin control de especies silvestres en el mundo. Esto no solo favorece la degradación forestal, sino que también causa daños a las comunidades locales y priva a los países productores de miles de millones de euros en ingresos.

“La tala ilegal es la antesala de la deforestación. Una vez que se extrae la madera con valor comercial —y esta madera ilegal se pone en el mercado internacional—, el valor del bosque es cero”, contextualiza el responsable de Greenpeace.

Una nueva tecnología española para combatir el tráfico ilegal

La app creada por el Ministerio para la Transición Ecológica para detectar maderas ilegales.
La app creada por el Ministerio para la Transición Ecológica para detectar maderas ilegales.

España es un punto "estratégico" en el tráfico ilegal internacional de maderas tropicales, asegura Javier Cachón, director general de Biodiversidad y Calidad Ambiental del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco). Por eso, este organismo ha desarrollado, en colaboración con la Universidad Politécnica de Madrid, una nueva tecnología que ayudará a identificar de manera más precisa las distintas especies de madera, y con ello, combatir mejor el tráfico ilegal. El sistema, presentado durante la COP25, sirve para la detección temprana de maderas protegidas por el Convenio sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).

Si alguien delante de ustedes coge una madera y dice que es caoba, sin un análisis microscópico, es un impostor

Luis Garcia, catedrático de Montes, Universidad Politécnica de Madrid

El invento se compone de útiles para obtener pequeñas muestras de madera de los cargamentos y dos lupas de 24 y 400 aumentos acoplables a la cámara del teléfono; una aplicación móvil específica permite observar con claridad y muy detalladamente las particularidades invisibles de la madera y detectar si está catalogada como especie protegida. Un proceso más rápido y sencillo que hacer las pruebas en el laboratorio. Aunque este paso se seguirá realizando para corroborar la información arrojada por la App, el nuevo método permite a los agentes realizar una inspección y detección del fraude sobre el terreno y así, por ejemplo, frenar un cargamento de una especie de madera cuyo examen no corresponda con la documentación aportada.

"En Perú hay que sensibilizar de forma especial a la población, para que entienda que no se pueden vender cualquier madera, Además, hemos trabajado en un catálogo de la zona para que la identificación de las variedades no comercializables sea más exacta, y aun así es complicado trazar el camino de la madera ilegal desde que sale del bosque hasta que llega al puerto de destino", explica Lorena Durán Vivanco, del Ministerio de Agricultura y Riego de aquel país, durante la presentación del novedoso sistema.

La detección de maderas tropicales introducidas ilegalmente es compleja por diferentes motivos. Por un lado, por la facilidad para camuflar madera ilegal entre cargamentos de origen legal. Y, por otro, por la dificultad de inspección, identificación y diferenciación de las especies maderables protegidas de las que no lo están, debido a la ausencia de una metodología sencilla y eficaz sobre el terreno o en los puntos fronterizos. “Si alguien delante de ustedes coge una madera y dice que es caoba, sin un análisis microscópico, es un impostor”, aseguraba rotundo Luis García, catedrático de Tecnología de la Madera ETSI de Montes, de la Universidad Politécnica de Madrid. Hasta ahora.

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