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ELECCIONES EUROPEAS

De la crisis migratoria a la crisis sobre el futuro de Europa

La gestión de la movilidad humana es un punto crítico en las próximas elecciones europeas

El vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, explica las medidas debatidas para reforzar el Estado de Derecho en la Unión Europea (UE) en Bruselas, Bélgica.
El vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, explica las medidas debatidas para reforzar el Estado de Derecho en la Unión Europea (UE) en Bruselas, Bélgica. EFE

La respuesta de la Unión Europea (UE) a la crisis migratoria declarada en 2015 fue contestada abiertamente y desde el primer momento por varios de sus Estados miembros. Estas reacciones cuestionaron los fundamentos de la integración, los procesos de toma de decisiones y la gestión comunitaria de la política migratoria. Unos años después, estos cuestionamientos están en la base de una crisis política de la UE de la que dio cuenta Jean Claude Jünker, presidente de la Comisión Europea, en su último discurso sobre el Estado de la Unión el pasado mes de septiembre.

Un repaso no exhaustivo de las resistencias planteadas por un importante número de Estados incluiría las suspensiones del tratado de Schengen sobre la libre circulación de personas y la negociación y quejumbrosa implementación de los acuerdos para la reubicación de solicitantes de asilo desde Grecia e Italia. También los múltiples procesos sancionadores abiertos por la Comisión Europea a prácticamente todos los Estados miembros por la falta de transposición de directivas comunitarias en materia migratoria y de asilo. A esto se suma el bloqueo de facto que se da en el Consejo de la UE para sacar adelante la revisión del sistema europeo común de asilo, la ruptura del consenso comunitario en el ámbito internacional en la negociación del Pacto Mundial sobre migraciones, y más. Todos ellos son ejemplos de cómo la gestión de la crisis migratoria ha contribuido a la crisis del propio proyecto de integración europeo.

En este contexto, la política migratoria comunitaria se ha convertido en arma arrojadiza para influyentes fuerzas políticas de todo el continente. Exacerban una narrativa antimigración para retar las obligaciones y responsabilidades derivadas de su condición de Estados miembros de la UE. Se las califican de imposiciones del establishment comunitario que desatiende las preocupaciones de la ciudadanía sobre su propia identidad y seguridad. Una tormenta perfecta de euroescepticismo y xenofobia que ha catalizado un debate existencial sobre el proyecto de integración europea y su futuro.

Con motivo del Brexit y del 60 aniversario de la UE se ha planteado una reflexión profunda sobre esta cuestión en la que se viene trabajando en los últimos años. El espacio de deliberación está emplazado a la reunión del Consejo de la UE que tendrá lugar el próximo 9 de mayo en Sibiu (Rumanía, presidencia de turno comunitaria).

El fondo de esta reflexión deberá abordar, entre otras, las cuestiones que emergen a propósito de la política migratoria y la libre circulación de personas como fundamento de la UE. Además, el principio de solidaridad entre Estados como eje de la integración, el acuerdo entre Estados miembros como clave para la toma de decisiones, o la idea de una Europa de los derechos y libertades como referente identitario. Cuestiones que están hoy en tela de juicio.

Para dar un marco a esta reflexión, la Comisión Europea publicó en 2017 el Libro Blanco sobre el futuro de Europa. En él plantea reflexiones y escenarios para la Europa de los veintisiete en 2025. Identifica los retos globales y el papel que ante los mismos está llamada a desempeñar la UE. Plantean cinco horizontes diferentes que tendrían impactos muy concretos en, por ejemplo, la política migratoria y de seguridad:

  • Seguir igual: “La cooperación en la gestión de las fronteras exteriores se intensifica gradualmente; avances hacia un sistema común de asilo; mejora de la coordinación en materia de seguridad.”

  • Solo el mercado único: “No hay una política única en materia de migración o asilo; la profundización de la coordinación en materia de seguridad se aborda bilateralmente; los controles en las fronteras interiores son más sistemáticos.”

  • Los que desean hacer más, hacen más: “Se sigue igual, excepto para un grupo de países que intensifica su cooperación en ámbitos como la seguridad y la justicia.”

  • Hacer menos, pero de forma más eficiente: “Cooperación sistemática en la gestión de las fronteras, las políticas de asilo y lucha contra el terrorismo.”

  • Hacer mucho más conjuntamente: “Cooperación sistemática en la gestión de las fronteras, las políticas de asilo y lucha contra el terrorismo.”

Estos cinco escenarios que se prevén sobre el futuro de Europa dimensionan perfectamente lo que hay en juego en las próximas elecciones al Parlamento Europeo. Un rango de opciones que incluyen una vuelta al origen puramente económico del proyecto en que, por ejemplo, no se garantizaría la libre circulación de personas entre Estados, con una vuelta a la vigencia de las fronteras interiores de la UE. Mientras tanto, en las fronteras exteriores la crisis migratoria de 2015 ya se declara superada por parte de las autoridades comunitarias.

EUROPA DECIDE: UN PROYECTO PARA ANALIZAR LAS ELECCIONES EUROPEAS

Esta entrada es la tercera de una serie de publicaciones que la Fundación porCausa está realizando con motivo de las elecciones al Parlamento Europeo. El proyecto, que incluye también entrevistas y encuentros, ofrecerá al lector interesado información relevante, datos y análisis sobre el futuro de Europa y el debate migratorio.

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