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Sexo y menstruación: ¿estamos perdiendo el miedo?

El deseo no decae con la regla, el orgasmo puede ayudar a sobrellevar el dolor y hay varias maneras de evitar manchar durante el coito

La menstruación es un proceso natural que las mujeres en edad fértil de todo el mundo viven cada mes pero que, por muy frecuente que sea, no se ha librado de numerosos tabús y supersticiones que condicionan nuestra manera de entender el sexo. Algunos ya nos parecen ridículos, como la frase de la abuela, "se te va a cortar la mayonesa". Otros parece que se resisten a desaparecer, como los relacionados con la cuestión de mantener relaciones sexuales mientras se tiene la regla. Pero incluso esos están perdiendo fuerza; parece que la mitad de las mujeres no tiene reparos a tener sexo durante la menstruación.

Al menos, es lo que señala una encuesta de la marca de cuidado íntimo de la mujer Intimina, un 46% de ellas asegura no mantener nunca relaciones sexuales con la regla. Y la Encuesta Global sobre Higiene Íntima y Salud Sexual de Intimina revela otros datos interesantes, como que seis de cada diez mujeres afirman sentirse más cómodas hablando del asunto con sus parejas y amistades. Entre los motivos destacados para no tener relaciones en esos días, las participantes del estudio señalaron el miedo a mancharse con el flujo, aunque el 12% ponía en pausa su vida sexual debido a sus parejas.

No es cierto que el deseo decaiga con la regla

Los mitos que planean sobre la práctica del sexo durante la regla no solo están presentes en las encuestas, también salen a relucir en las conversaciones con las amigas y en las consultas de sexología. Según la psicóloga Lara Castro, en la suya muchas mujeres explican "que se sienten 'sucias', que se encuentran mal, que su deseo es más bajo en esos momentos, que no se sienten sensuales". Por ello la especialista incide en que "es importante que cambiemos el concepto de que la menstruación es algo sucio y a ocultar". Para conseguirlo, es importante dar a conocer algunas realidades.

La primera es que, pese a la creencia popular, lo cierto es que hay mujeres que sienten un mayor deseo cuando tienen la regla. Como revela Ruth Arriero, enfermera y sexóloga en Serise Sexología, muchas veces se vincula "un aumento de deseo con la menstruación, producido por los cambios hormonales del momento, cuando los estrógenos (que favorecen el deseo) empiezan a incrementarse paulatinamente y la progesterona (que lo inhibe) comienza a decrecer". Sin embargo, Arriero también apunta que, por muchos estudios científicos que haya, es difícil generalizar con una vivencia tan personal. "Por mucha predisposición hormonal que se pueda tener durante la menstruación, el resultado no va a ser el esperado si se está teniendo dolor intenso o si se cuenta con determinadas creencias negativas sobre ella".

Si bien es lógico que no encontrarse bien es un motivo para dejar de lado el sexo, también puede ser un consuelo en los momentos de dolor. Arriero explica que "el orgasmo es una fuente importante de endorfinas, hasta el punto de que muchas mujeres alivian sus dolores menstruales masturbándose o compartiendo ese orgasmo con otra persona". Y es que el sexo no debería doler, sino todo lo contrario.

Por su parte, Lara Castro apunta que "no podemos seguir normalizando los dolores durante la menstruación como si fueran irremediablemente de la mano. Cualquier dolor en el cuerpo es una alarma de que hay algo a lo que debemos prestar atención". Detrás de este dolor continuo muchas veces hay un caso de endometriosis que debe consultarse con el especialista.

Ideas para evitar mancharse

En la lista de motivos por los que hay mujeres que evitan tener sexo durante la menstruación, la incomodidad o la inseguridad que provoca mancharse de flujo ocupan un lugar destacado. Pero son situaciones que no conviene dar por sentado, hay maneras de solucionarlas como los tampones especiales para el coito. Como explica Lara Castro, "son como pequeñas esponjas que se introducen hasta el fondo de la vagina para que vayan absorbiendo la menstruación durante la relación sexual".

Otra alternativa es la copa menstrual. Según el estudio de Intimina, entre los motivos de las encuestadas para usar la copa menstrual, el 62% asegura haberla elegido por su practicidad y un 46% por ser higiénica y ecológica. Castro detalla que "hay copas especiales, de tamaño más reducido, que se insertan al fondo de la vagina y que se usan solo durante las relaciones sexuales". Serían "una opción reutilizable y ecológica" frente a los tampones, opina Castro.

Por su puesto, ninguno de los dos exime del uso del preservativo, ya que aunque el flujo quede más recogido, sigue existiendo el riesgo de contraer una infección de transmisión genital o de un embarazo no deseado. Cabe recordar que la ovulación de la mujer no es un fenómeno exacto, y que por lo tanto puede haber una ovulación no planificada que, unida al hecho de que los espermatozoides llegan a vivir entre 3 y 4 días en el útero, puede suponer un riesgo de embarazo.

La sexóloga también destaca que, para las mujeres que no se sienten cómodas con su flujo, dejar de relacionar el sexo exclusivamente con la penetración es un importante cambio de mentalidad. "El sexo va mucho más allá de la zona genital y podemos disfrutar del erotismo de todo el cuerpo, incluso puede ser un buen momento para el sexo anal. ¡O de una sexualidad más espiritual!", dice. Y es que el primer falso mito a desterrar es que no hay sexo sin penetración. El orgasmo puede llegar por otros caminos perfectos para explorar, precisamente, esos días.

El ciclo menstrual no solo influye los días de sangrado

Si bien la cuestión del sexo y la menstruación suele centrarse en los días de sangrado, la realidad es que todo el ciclo menstrual de la mujer influye en su predisposición a mantener relaciones sexuales. A este respecto, Ruth Arriego explica que, en la fase preovulatoria, por el aumento progresivo de estrógenos y la caída de progesterona, es habitual que aumente la excitación.

"En el momento ovulatorio muchas mujeres experimentan fantasías eróticas con mayor frecuencia, más ganas de excitarse y, por así decirlo, un mayor empoderamiento relacionado con la autoestima, lo cual conduce a un bucle positivo que puede predisponer al deseo. Es un momento donde las hormonas facilitan el terreno para tener ganas de jugar y de excitarse", subraya Arriego.

La fase en la que la mujer suele sentirse menos excitada es la fase premenstrual. En esta etapa, Arriero explica que "la progesterona empieza a subir y el estrógeno se bloquea, lo que no favorece un terreno propicio a las ganas de excitarse". En resumen, la experta concluye que la menstruación no dejará de estar llena de falsos mitos mientras no se entienda que cada mujer tiene una vivencia diferente. Así, en cuestión de sexo, recuerda que "en el deseo influyen muchos factores físicos, personales y biográficos, que pueden producir vivencias únicas en cada mujer". De ellas depende cómo gestionarlos.

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