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Día Mundial del Testamento Solidario

Cómo donar parte de tu herencia a una ONG

Crece el interés por el legado solidario en España pero el desconocimiento, la priorización de los herederos legítimos y el temor de que sea algo complicado frenan esta práctica

Un campo de desplazados internos en Pulka (Nigeria).
Un campo de desplazados internos en Pulka (Nigeria). AFP

Para Juan (nombre ficticio) se trata de una cuestión de “coherencia ideológica”. “Toda la vida he pensado que no estoy de acuerdo con este sistema en el que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres, por eso decidí incluir en mi testamento a una ONG”, cuenta este bilbaíno de 68 años. Como destinatario del legado solidario eligió a la Fundación Vicente Ferrer, que pasará a ser propietaria de su vivienda después de su muerte.

A pesar del incremento de interés hacia esta práctica, el número de españoles que deciden incluir a una o más organizaciones sin ánimo de lucro en su testamento se mantiene muy bajo. Un estudio de mercado realizado entre enero y febrero de este año por encargo de la campaña de comunicación Legado Solidario les cifra en apenas el 3% de los que han firmado las últimas voluntades ante notario. Los principales obstáculos, según esta iniciativa que aglutina a 25 entidades para concienciar sobre el acto del testamento e informar sobre el legado solidario, están vinculados con el desconocimiento, la priorización de los herederos legítimos y el temor de que sea algo complicado de hacer.

Aunque un 36% de la población mayor de 25 años encuestada admite no haber oído hablar del legado solidario, el estudio destaca que el conocimiento sobre este tema está en aumento, en especial entre las mujeres y personas que colaboran con ONG.

“Mi hijo fue lo que mejor lo entendió, pero todos los demás no paraban de decirme: ‘Ya, pero…”, relata Juan. “Ellos se califican como previsores ante la posibilidad de que en futuro pueda necesitar ese dinero, pero yo diría más bien que es por miedo. Además, olvidan que siempre se puede modificar el testamento”. Este bilbaíno, muy activo en el mundo del voluntariado y que hasta ha fundado una pequeña ONG, lamenta que a menudo escasee información clara sobre el legado solidario. Aún así, se sorprende por el número tan limitado de personas que lo hace.

Conchi Archidona, madrileña de 54 años, lleva cuatro años trabajando como voluntaria en Unicef y hace dos tomó la decisión de incluir la organización en sus últimas voluntades. “Estoy muy orgullosa de haberlo hecho y mi familia lo entendió perfectamente”, cuenta. “No dispongo de grandes fortunas, pero quería aportar mi granito de arena. Igual que mi hijo tuvo su oportunidad, quiero que la tengan también niños de otros lugares del mundo”. Su entorno, sin embargo, no siempre apoyó esta decisión. “La gente aún no está concienciada con la importancia de hacerlo, desconfía o tiene la sensación de que estás robando dinero a tus seres queridos, cuando en realidad solo lo estás compartiendo con otros que lo necesitan”.

La gente aún no está concienciada con la importancia de hacerlo, desconfía o tiene la sensación de que estás robando dinero a tus seres queridos

Conchi Archidona, testamentaria

Legados solidarios como el de Archidona representan entre el 4 y el 5% de los ingresos anuales de la rama española de Unicef, un porcentaje que sigue una tendencia ascendente, brevemente interrumpida solo durante los años de la crisis económica. En 2017, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia recaudó 3,7 millones de euros por este canal. “Cada vez más personas deciden hacerlo, es la fuente de ingresos con mayor potencial para muchas organizaciones”, explica David Moreno, responsable de testamentos solidarios para Unicef Comité Español.

Uno de los principales retos, según el experto de Unicef, es que se entienda que cualquier aportación, por muy pequeña que sea, puede ser muy útil para salvar vidas en el futuro, incluso para ayudar a niños que aún no han nacido. “Muchas personas, además, a menudo desconocen que hacer testamento es una práctica muy sencilla, con un coste que ronda los 40 euros o que incluso puede hacerse gratis online a través de la plataforma Testamenta y que puede ahorrar problemas”.

LegadoSolidario.org aúna a 25 organizaciones y entidades no lucrativas para dar a conocer esta forma de colaboración solidaria. Según el último estudio que ha realizado la campaña, el legado o testamento solidario es una forma de colaboración desconocida para un 36% de la población mayor de 25 años en España. En una nota de prensa, Acción contra el Hambre informa de que el porcentaje de personas que han dejado un legado solidario a favor de una organización o entidad no lucrativa en su testamento va aumentando poco a poco, un 3% en 2018 frente a un 2% en 2013.

Los fondos recaudados por esta vía se destinan al presupuesto de libre disposición de Unicef para ser utilizados sobre todo en las emergencias menos mediáticas, para las cuales resulta más complicado sumar recursos. “Son muy valiosos por su flexibilidad, pero lleva tiempo para que lleguen. El testamento se firma cuando la persona sigue con vida y, una vez recibido el legado, hay que pasar por varios trámites antes de que el dinero esté efectivamente disponible. El aumento de la recaudación no es tan rápido como el incremento del interés hacia el testamento solidario”, asegura Moreno.

Las circunstancias que rodean cada expediente hereditario abierto son diversas e imprevisibles en cuanto a valor y tiempos, por lo que el Comité Español de Acnur prefiere centrarse en el aumento de interés hacia el legado solidario frente a la cantidad de dinero recaudada. “Un dato evolutivo interesante que analizamos es el del total de testadores interesados y confirmados cada año”, explica Belén Roldán, responsable de Filantropía privada en la organización. En 2017, por ejemplo, los interesados fueron 123 y los testadores 36. “Con esto podemos estudiar mejor la correlación directa entre nuestros esfuerzos comunicativos de esta alternativa solidaria y la respuesta de la sociedad”.

La mayoría de los testadores confirmados del Comité Español de Acnur son solteros y sin hijos y, en más de la mitad de los casos, se trata de mujeres. Los legados más comunes incluyen inmuebles y dinero en efectivo, aunque a veces también se destinan otros tipos de bienes como coches u obras de arte.

Roldán insiste en la importancia de contactar con la ONG a la que se quiere destinar parte de la herencia antes de firmar las últimas voluntades y una vez hecho. “Algunas personas vienen a vernos tras haber hecho testamento y nos damos cuenta, por ejemplo, de que no se han pasado los datos exactos al notario”, agrega. “Estamos trabajando para que cada vez más estemos al corriente de la inclusión en el testamento”.

Una madre viste a sus hijos con ropa recibida de organizaciones internacionales en el campo de desplazados internos de Hasakeh (Siria).
Una madre viste a sus hijos con ropa recibida de organizaciones internacionales en el campo de desplazados internos de Hasakeh (Siria). AFP

En 2017, en España se firmaron más de 640.000 testamentos abiertos, el tipo más común, según datos del Consejo General del Notariado. Pero, debido al carácter confidencial del documento, no existen estadísticas oficiales sobre el número de legados solidarios.

“Pese a parecer un neologismo, este concepto está presente ya en el Código Civil de 1889, aunque se utilicen términos distintos. Por ejemplo, el testador podía imponer a su heredero destinar parte del dinero a favor de ‘doncellas’ pobres”, explica José Luis Lledó, vicepresidente del Consejo General del Notariado y decano del Ilustre Colegio Notarial de Andalucía. “Legado solidario casi es un pleonasmo, ya que por definición la mayoría de los legados son solidarios”.

La edad del testamentario es un factor que influye en la decisión de dejar dinero o bienes a instituciones religiosas -—la opción preferida por las personas mayores, según el vicepresidente del Consejo General del Notariado— o a actos solidarios de carácter civil —como suelen hacer los más jóvenes—. Pero a lo largo de su carrera profesional, Lledó ha atendido también casos diferentes, como los de testamentarios que, más que ser solidarios, querían “castigar” a los herederos legítimos privándoles de algunos bienes. La ley fija en un tercio la cantidad de la que el testamentario puede disponer como quiera, con algunas variaciones según la normativa de la comunidad autónoma del fallecido. El tipo de entidad escogida como beneficiaria también determinará el pago del impuesto de sucesión, ya que solo algunas gozan de exención tributaria.

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