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Desfile de palomas en Nueva York

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Retrato de Peter, en pleno vuelo.

La inocencia de una cría que da sus primeros pasos. El majestuoso vuelo de un ejemplar recuperado de sus heridas. El orgullo de un macho que posa exultante ante el objetivo. Este es el retrato de la historia de amor entre un fotógrafo neoyorquino y las palomas de su ciudad.

MARILYN Y DR. BROWN son el nombre de dos palomas neoyorquinas. El fotógrafo Andrew Garn ha dedicado ocho años a documentar la vida de estas aves, consideradas por muchos como “ratas del cielo”. En su libro The New York Pigeon: Behind the Feathers, editado por powerHouse Books, las presenta como si fuesen protagonistas de una revista de moda. Garn, un enamorado de estas aves, quiere dar a conocer su nobleza y expresividad, la belleza del plumaje y la del color de sus ojos. Mostrar lo hermosas que son desde que nacen hasta la edad adulta, cómo viven y cómo es su relación con los habitantes de la Gran Manzana. Aquí son el primer —y a veces único— contacto que los ciudadanos tienen con la naturaleza. Algo en lo que Garn reparó hace mucho tiempo.

Eligió a las especies de Nueva York por su gran variedad, dice el artista. Muchos de estos seres alados son ejemplares heridos en las calles que se recuperan en la Fundación Wild Bird, con la que Garn colabora.

El artista empezó capturando palomas en la calle para fotografiarlas dentro de una caja negra. Pero resultó imposible. Decidió montar su estudio en la sede de la Fundación Wild Bird. Garn ha conseguido potenciar el individualismo de cada ejemplar, apartándolo de la imagen en grupo habitual en las grandes ciudades. Gracias a la fotografía estroboscópica ha captado la majestuosidad de los movimientos de este pájaro común. Con este proyecto, Garn ha descubierto el desconocido encanto de las palomas de Nueva York. 

Texto de Carmen Guri

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