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OPINIÓN

Aprovechar el sector ganadero para el desarrollo sostenible

¿Cómo podemos asegurar que el crecimiento es inclusivo, respetuoso con el medio ambiente y seguro?

Recolección de residuos vacunos para hacer abono orgánico en Bangladesh.
Recolección de residuos vacunos para hacer abono orgánico en Bangladesh. FAO

En los últimos 30 años, el consumo de carne, leche y huevos en países de ingresos bajos y medios se ha triplicado. El crecimiento de la población, la urbanización, el aumento de los ingresos y la globalización siguen alimentando lo que podríamos denominar la revolución ganadera.

Según las últimas proyecciones de la FAO, la demanda de carne en los países de ingresos bajos y medios aumentará en un 80% en 2030 y en más del 200% para 2050. Los sistemas ganaderos están aumentando la producción para satisfacer esta demanda y adaptarse a las preferencias alimentarias cambiantes de una población cada vez más próspera y urbana.

Sin embargo, ese rápido crecimiento en la producción y el comercio no solo presenta oportunidades, sino que también conlleva riesgos. El desarrollo no es uniforme, ya que se trata en su mayoría de sistemas intensivos y con escasa contribución de los pequeños productores. Por eso es importante asegurar que los pequeños ganaderos y los pastores participan del crecimiento del sector en lugar de verse apartados.

Otros riesgos incluyen la preocupación por la seguridad alimentaria y nutricional, los medios de subsistencia y la equidad, la salud y el bienestar animal, y también el medio ambiente.

Pero, ¿cómo podemos producir más si partimos de una base de recursos menguantes y cada vez más afectados por el cambio climático? ¿Cómo podemos asegurar que el crecimiento del sector ganadero es inclusivo, respetuoso con el medio ambiente y seguro?

La demanda de carne en los países de ingresos bajos y medios aumentará en un 80% en 2030 y en más del 200% para 2050

Casi la mitad de los 770 millones de personas más pobres del mundo —que sobreviven con menos de 1,90 dólares al día— depende directamente de los animales para su sustento. Para los más pobres y vulnerables, los animales son una forma de aumentar la seguridad alimentaria, sirven como activos flexibles similares a los seguros en situaciones de crisis, les ayudan a adaptarse a un clima cambiante y les proporcionan los micronutrientes (zinc, hierro, etcétera) que protegen contra el retraso en el crecimiento y en los que se basa la salud mental y física desarrollo de los niños pequeños.

La ganadería también deja una gran huella ambiental. Emite una gran cantidad de gases de efecto invernadero, especialmente metano, y contribuye a la pérdida de biodiversidad y a la contaminación del agua.

A la vez, los sistemas ganaderos convierten los subproductos y desechos en alimentos de alto valor, a la vez que los sistemas de pastoreo bien administrados pueden contribuir al almacenamiento de carbono del suelo y a una mejor gestión del territorio. El potencial es particularmente grande en los países en desarrollo. La cría y las mezclas de pienso optimizadas, así como otras conocidas tecnologías pueden reducir rápidamente la liberación de metano, un contaminante climático de vida corta, lo que supone beneficios rápidos y apreciables en la mitigación del cambio climático.

La cría de animales, junto a la gestión regenerativa de pastizales y a planes de restauración, puede aumentar la cantidad de carbono del suelo. La rotación entre las tierras de pastoreo y también la alternancia entre pastoreo y cultivo son muy útiles para la salud de los suelos. En la Cumbre del Clima de Bonn del pasado noviembre (COP23), los países acordaron acelerar los esfuerzos para incorporar la ganadería a la lucha contra el cambio climático.

La rotación entre las tierras de pastoreo y también la alternancia entre pastoreo y cultivo son muy útiles para la salud de los suelos

También debemos centrarnos en las dietas saludables. Esto significa aumentar el acceso a los productos de origen animal de las personas necesitadas a la vez que desaconsejamos el consumo excesivo y el desperdicio de alimentos. Es llamativo que el consumo de carne per cápita en Alemania y Estados Unidos es 16 veces mayor que en Bangladés y Etiopía.

La salud y el bienestar animal, que está vinculado a la salud humana, es otro área de trabajo importante. Es muy probable que en los próximos años aparezcan cada vez más enfermedades, ya que el aumento de las temperaturas favorece la proliferación de insectos.

Las enfermedades zoonóticas, de potencial pandémico, suponen una gran amenaza para las personas, los animales y el medio ambiente. Este es, por ejemplo, el caso de algunas cepas de gripe aviar y de enfermedades relacionadas con el comercio, como la fiebre aftosa.

También tenemos que abordar la resistencia a los antimicrobianos. El abuso, el uso excesivo y el uso indebido de antibióticos en el ganado están agravando las amenazas planteadas por la resistencia. De hecho, su uso en la ganadería es casi tres veces mayor que en humanos.

La FAO recomienda que los antimicrobianos solo se utilicen para curar enfermedades y aliviar el sufrimiento innecesario. Solo en circunstancias muy concretas deberían usarse para prevenir una amenaza inminente de infección. Por su parte, los utilizados para acelerar del crecimiento deberían eliminarse de inmediato.

Por lo tanto, para optimizar la contribución del sector ganadero al desarrollo sostenible, se debe adoptar un enfoque holístico que combine medidas sociales, económicas, ambientales, de salud y nutricionales.

José Graziano da Silva es director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

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