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El silencio del PP y el poder de la familia Franco

La gestión del Pazo de Meirás no debe estar en manos de la Fundación Francisco Franco

Momento en el que el pleno de Sada votaba el sábado iniciativas encaminadas a la incorporación del Pazo de Meirás a patrimonio público y que sea el ayuntamiento quien gestione las visitas al inmueble.
Momento en el que el pleno de Sada votaba el sábado iniciativas encaminadas a la incorporación del Pazo de Meirás a patrimonio público y que sea el ayuntamiento quien gestione las visitas al inmueble. EFE

Nos podemos escandalizar de que al otro lado del Atlántico los supremacistas blancos defiendan a sus líderes confederados con violentos ataques a quienes se manifiestan en contra. Y sobre todo de ese presidente al que le cuesta condenar según qué conductas. Trump es mucho Trump. Pero a este lado también tenemos buenas razones para escandalizarnos de miserias que no generan las condenas ni las actuaciones que deberían ser obvias por parte de todos.

La familia de Francisco Franco, que se apropió ilegítimamente del Pazo de Meirás durante la dictadura mediante donación del pueblo gallego, y que lo ha mantenido en su poder de forma incomprensible, no solo no ha renunciado a una propiedad que no le corresponde salvo por la corrupción que desempeñó su patriarca, sino que ha cedido la gestión de las visitas a la fundación que lleva su nombre y que loa al generalísimo en cuanto tiene ocasión. Su presidente, Jaime Alonso, anunció en un comunicado que utilizará las visitas para mostrar “la grandeza” del ferrolano, cuya gloria cree no tiene parangón en España desde Felipe II.

El Ayuntamiento de Sada, donde se ubica el pazo que fue de Emilia Pardo Bazán, aprobó el sábado reclamar a la Xunta que aparte a la Fundación de la gestión de las visitas y se la traspase al municipio. La familia está obligada a abrir el pazo cuatro veces al mes tras su declaración como Bien de Interés Cultural y ya ha sido expedientada en dos ocasiones por no cumplir.

La moción se aprobó con la abstención del PP. La viceportavoz del Partido Popular de Galicia Paula Prado llegó a pedir a esta oposición “que se preocupa tanto por la Fundación Francisco Franco” que se preocupe más por los venezolanos. “El dictador se llama Nicolás Maduro”, dijo en una emisora local. Aunque qué otra cosa iba a hacer si hasta Rajoy responde “Venezuela” cuando Pablo Iglesias le pregunta en el Congreso por la corrupción. Nadie sabe por qué, pero Venezuela parece a estas alturas un fantástico comodín de la llamada para el PP.

El presidente Feijóo ha prometido emprender acciones legales contra la Fundación si se detecta alguna actuación ilegal y esta debe de estar temblando, a juzgar por la desaparición del comunicado de su Facebook. En él decía: “La Fundación Nacional Francisco Franco ha recibido como un honor la decisión de que gestionemos las visitas al Pazo de Meirás. Es una excelente oportunidad para mostrar al gran público la grandeza de la figura de Francisco Franco. El Pazo es hoy uno de los lugares emblemáticos de Galicia y sobre él recae parte de la gloria de quien lo habitó, probablemente el español de mayor relieve mundial desde Felipe II”. Recordaremos que Hitler también tuvo enorme relieve.

Algunos quisiéramos que el partido en los gobiernos de España y de Galicia condenara sin equívocos a los defensores de Franco y cerrara la puerta a su poder con la misma intensidad con la que deseamos que Trump condene sin excusas y a ser posible con prisa el racismo y el supremacismo. ¿Lo pueden intentar?

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