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Arte y música para la infancia

Una ONG de Madagascar prioriza el acceso a la cultura y al ocio como derechos de todos

“Los derechos de las personas no acaban con ir al colegio, tener acceso a la sanidad y comer cada día. Van mucho más allá. Todo el mundo tiene que tener acceso a la cultura y al ocio. Mucha gente aún no lo ve importante, pero nosotros hemos hecho esa apuesta con el Centro de Arte y Música”. El presidente de la ONG Agua de Coco explicaba esto mientras esquivaba los pousse-pousse en una de las avenidas principales de Tulear, la ciudad al sur de Madagascar donde la organización tiene su sede. Íbamos a conocer el recinto (conocido como el CAM), uno de los proyectos que Agua de Coco desarrolla en el ámbito de la educación.

El antiguo y emblemático Cinema Tropic, un cine de la época colonial francesa que cesó su actividad muchos años atrás, acoge hoy al CAM, en el que pasan muchas cosas. Su intensa actividad lo convierten en uno de los centros neurálgicos de la ciudad. Quizá también lo es por la intensa vida cultural en la que participan, además del alumnado inscrito, niños y jóvenes de colegios públicos, o aquellos que no pueden ir al colegio y pasan el día en las calles de Tulear.

¿Por qué es tan importante el trabajo con jóvenes? Los datos demográficos de Madagascar son contundentes: un 40% de la población tiene menos de 14 años. En este contexto en el que casi ocho de cada 10 viven en una situación de extrema pobreza, los riesgos para la población más joven están presentes. La dificultad para acceder a la educación y el riesgo de explotación infantil (tanto laboral como sexual), juegan en contra de las nuevas generaciones. “El objetivo [del CAM] es principalmente ofrecer un ocio positivo y educativo, y que las niñas tengan una actividad que hacer después del colegio. La prostitución infantil y los embarazos precoces son un problema grave y queremos ofrecer una alternativa para reducirlo”, explica Guirao. Una gran parte del alumnado del CAM, proviene del barrio de Ankalika, uno de los más pobres, en el que niños y niñas trabajan para poder salir adelante con sus familias, a cambio de un salario ínfimo.

Las variedad de actividades es amplia: batucada, góspel, capoeira, fanfarria, circo, etc. “Este niño, que debe de tener unos ocho años, lleva un tiempo ahorrando y cuando ha tenido la cantidad necesaria para inscribirse en el CAM, ha venido directo a apuntarse a capoeira”, explica refiriéndose al hijo del señor que vende agua de coco en la transitada avenida donde se encuentra el centro. “La cuota de inscripción es simbólica (aproximadamente 1,20€ al año), pero necesaria para que los chavales y sus familias se comprometan con las actividades”, puntualiza.

El primer fin de semana de octubre, un pasacalles recorre toda la ciudad con todos los grupos artísticos que componen el CAM y que suman casi 800 jóvenes: se oyen trompetas y saxofones con la Malagasy Marching Band, resuena la batucada de la Bloco Malagasy, suenan las infinitas voces de Malagasy Gospel, el Malagasy Cirque toca el cielo con las acrobacias y zancos, danza los alumnos de capoeira de la Roda Malagasy y dos marionetas gigantes acompañan todo el recorrido. A ritmo de fiesta y bajo los ojos atentos y divertidos de los habitantes de Tulear, la llegada a fin de meta es el inicio de actividades infantiles, jornadas de puertas abiertas y piezas de teatro social. La pasada edición especial en octubre marcaba además la vuelta al colegio de los estudiantes.

Malagasy Gospel, las voces que cantan por los derechos de la infancia

José Luís Guirao describe a la Malagasy Gospel como un canto a la capacidad. Este proyecto musical fue lo que impulsó la creación del Centro de Arte y Música, tras el éxito de su primera gira en 2008 por Europa para sensibilizar sobre los derechos de la infancia y la realidad de la infancia en Madagascar.

En el año 2007 Agua de Coco realizó una investigación sobre la situación de los niños y niñas con diversidad funcional en Madagascar y conoció un pequeño grupo de niños ciegos con una voz y unas cualidades para la música sorprendentes pero con dificultades para desarrollarlas. La ONG creó una coral mixta, con estos niños y con algunas niñas de la Escuela de las Salinas, para fomentar un intercambio y una relación normalizada entre niños y niñas con y sin discapacidad.

Cada sábado las niñas de la coral al completo se juntan para ensayar y este año lo han estado haciendo con muchas más ganas. Parte de la coral, 23 niñas y el solista, Harris, actualmente de gira por España, se unirán el 17 y 18 de diciembre con una veintena de corales de toda España para cantar sobre el escenario de la Caja Mágica de Madrid. Mil voces que cantarán por los derechos de la infancia. Derechos que algunas de ellas no han tenido.

Wiriko es una asociación cultural que tiene como objetivo la difusión de las manifestaciones artísticas y las culturales africanas contemporáneas. Desarrolla actividades de divulgación a través de un magacín en línea y de formación mediante el Aula Virtual.

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