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Por qué esa web dice que su gel de ducha es tóxico

Existen 'listas negras' de sustancias habituales en una loción de baño. Averigüe cuánta verdad o exageración hay detrás de ellas

Por qué esa web dice que su gel de ducha es tóxico

Si se desterraran del cuarto de baño todos los productos con ingredientes compilados en “listas negras” como las que cada año elaboran bienintencionadas webs, publicadas bajo nombres como “la cosmética industrial y sus ingredientes tóxicos”, nos quedaríamos con el cepillo de dientes y, quizá, alguna pastilla de jabón en barra. La toxicidad y el riesgo de cáncer son los argumentos que esgrimen los talibanes de la cultura sin, pero la sociedad está cayendo en tales niveles de alarma que se hace necesario repasar los límites. ¿Son tan peligrosos los parabenos? ¿Están los petroquímicos presentes en todos los geles de ducha? ¿Es cierto qué la parafina obstruye los poros y que los ftalatos pueden causar impotencia?

Si nos guiamos por un reciente estudio europeo publicado por la OCU, acerca de la presencia de sustancias potencialmente inseguras en cosmética, se puede concluir que el riesgo reside en utilizar muchos productos “dudosos” a lo largo del día, pero que el empleo aislado no debe comprometer nuestra salud. De los 66 artículos que se examinaron, se encontraron nueve sustancias químicas (seis parabenos y tres filtros solares) que podrían alterar nuestro sistema hormonal. Estaban en desodorantes, champús y geles de baño, además, de en lacas de uñas, dentífricos y maquillajes. Sin embargo, el mensaje de la OCU fue tranquilizador. “Estos resultados no deben provocar alarma. El riesgo está asociado a la exposición múltiple y todavía hay mucho que investigar para conocer sus efectos. Son necesarios más estudios que establezcan las concentraciones máximas de determinadas sustancias, sin olvidar que pueden estar presentes en muchos sitios". Una vez aclarado el asunto e iluminado con su dosis necesaria de calma, conozca qué sustancias habituales de los geles de ducha planean bajo la sombra de la sospecha.

Seis 'enfants terribles' con mucha espuma

1. Lauril Sulfato de Sodio. Se utiliza como agente limpiador y emulsionante para hacer los productos más espumosos. Aparece en las etiquetas bajo el nombre de “sulfato de sodio Laureth”. Se trata de un Polietilenglicol (PEG) y su problema, más que su efecto directo, es que proporciona un alto nivel de penetración sobre la piel de los demás activos que vayan con él. Según el Colegio Americano de Toxicología, se puede acumular en el hígado o el riñón.

2. Triclosán. Es un activo que se utiliza fundamentalmente a la hora de formular desodorantes antitranspirantes, limpiadores, antibacteriales y desinfectantes de manos. La Universidad de California denunció, en 2012, que podría interferir con las funciones hormonales.

3. Formaldehídos. Usados como conservadores en cosméticos como geles, champús o dentífricos. Se pueden encontrar bajo los nombres de DMDM Hidantoína, Diazolidinil Urea, Urea Imidazolidinil, Metenamina, Quarternium 15 o Hidroximetilglicinato de Sodio. La OMS llegó incluso a declararlo cancerígeno.

4. Parabenos. Son ampliamente utilizados como conservantes en cosméticos. La alarma saltó en el año 2004, cuando se realizó un estudio en Inglaterra con mujeres afectadas de cáncer de mama. La presencia de restos de parabenos se reveló en el 90% de las biopsias y resultaban de desodorantes y lociones aplicadas sobre la piel. Pero esta investigación desató algunas controversias, ya que es difícil señalar como causante directo de un cáncer a un solo ingrediente tóxico. Sin embargo, ¿es cierto que irritan la dermis? Responde el doctor Conde-Salazar, jefe de Dermatología del Hospital Carlos III de Madrid: “Los parabenos son unos sensibilizantes débiles, y solamente pieles sometidas a una aplicación repetida de múltiples alérgenos tendrían un umbral lo suficientemente bajo como para provocar una reacción positiva”.

5. Butilhidroxianisol (BHA) y Butilhidroxitolueno (BHT). Son conservantes y antioxidantes utilizados principalmente en maquillajes y cremas humectantes (también en geles). Ambos ingredientes han sido tachados de "tóxicos" por parte de la International Agency for Research on Cancer. Su uso está prohibido en Japón.

6. Dietanolamina (DEA, MEA o TEA). Son químicos utilizados para conseguir espuma. La DEA y sus compuestos irritan la piel y los ojos, según su propia hoja de seguridad. Existen alternativas que no generan espuma, pero no afectan a su esclerótica si el gel entra por los ojos (con la etiqueta syndet o sin sulfatos).

Si tomamos esta información a pie juntillas, cualquiera podría pensar que estamos vivos de milagro, y que para qué hay 7.000 funcionarios en la Unión Europea encargados de examinar al detalle y velar por la seguridad de cada producto que se incorpora al vademécum cosmético. La clave está en la dosis y hay que decir que aunque se han intentado fusionar, entre la legislación europea y la estadounidense existen diferencias. Nuestro continente es mucho más exigente en lo que se refiere a prohibiciones y reglas.

El doctor José Vicente Calomarde, vocal de la Sociedad Española de Químicos Cosméticos, intenta poner un poco de sensatez ante el espanto. Lo primero, para este especialista, es diferenciar entre peligro y riesgo. Dos términos que se han solapado. “El formaldehido, por ejemplo, se empleaba sin problemas en los años cuarenta y cincuenta. El problema comenzó cuando se extendió su uso y se aumentaron sus niveles de exposición”. Esta sería la tónica general. “Las dosis permitidas (y fuera de todo riesgo) están claramente reguladas por el Comité Científico de Regulación Cosmética. Es imposible que salga al mercado un producto que no cumpla con todas las de la ley”, aclara Calomarde. También nos explica que desde la aplicación del reglamento del 2013, las evaluaciones son más rigurosas que nunca. “Hay asociaciones que señalan riesgos, pero a veces solo se ha probado en animales o en determinadas concentraciones y es cuando se puede confundir peligro con riesgo. La cosmética se mueve sobre unos niveles seguros”, continúa. En cuanto a lo 'eco', el sello verde solo garantiza un mayor respeto al medio ambiente.

Así pues, respire tranquilo: no tiene por qué tirar todos sus geles de baño. Quizá, como única restricción, un consejo: cómprelos siempre en los límites de la Unión Europea. El resto de la etiqueta le dirá si el gel es perfumado, está diluido en agua o aceite o es apto para pieles muy sensibles. Disfrute de su ducha.

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