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EDITORIAL

Gracias al turismo

La mejora de la ocupación en el tercer trimestre no debe confundirse con una recuperación

La excepcional campaña turística ha salvado el empleo en la encuesta de población activa (EPA) del tercer trimestre del año. Entre julio y septiembre el mercado laboral registró 72.800 parados menos, el empleo aumentó en 39.500 personas y el número de parados bajó de los 6 millones hasta situarse en 5.904.700. La evolución estadística es favorable; se esperaba una leve mejoría en las estadísticas de empleo y esta se ha producido. Pero esa mejora no debe confundirse con los efectos de una recuperación de la economía. Estamos ante una mejora estacional atribuible al excepcional comportamiento del mercado laboral de los servicios (123.000 ocupados más). Los datos de afiliación a la Seguridad Social, que se conocerán próximamente, proporcionarán una versión más ajustada de cuánto hay de mejora permanente en la ocupación y el empleo.

De hecho, cuando se desestacionalizan los datos trimestrales, la ocupación y el empleo descienden. Además, la composición interna de la EPA confirma que la ocupación sigue cayendo en agricultura, industria y construcción. Las expectativas más optimistas presagiaban un crecimiento de la ocupación industrial —un posible signo de recuperación en ciernes— que aún no se ha producido. Por tanto, es muy aventurado sugerir que estamos ante el inicio de una reactivación sostenible del empleo. Máxime cuando sigue cayendo la población activa, síntoma del desánimo en la búsqueda de trabajo.

No hay duda de que el empleo es un efecto de la mejora de la demanda, es decir, del consumo y la inversión. Por tanto, crecerá de forma persistente cuando crezcan ambas variables, es decir, cuando las empresas apliquen inversiones para satisfacer el aumento detectado de la demanda. En los dos próximos trimestres el consumo y la inversión mejorarán, por supuesto, pero lentamente y todavía en tasas negativas. El pronóstico disponible hoy es que haya creación neta de empleo en términos interanuales en el tercer trimestre de 2014.

Cabe, en todo caso, una observación optimista. El aumento de la ocupación en el trimestre central del año, aunque sea estacional, sugiere una tasa de crecimiento económico trimestral un poco superior (quizá en una décima) al 0,1% que ha anunciado el Banco de España. Si fuera así, la evolución del crecimiento este año podría maquillarse levemente, llegar incluso al -1,1% interanual.

Hay otro aspecto del mercado laboral reflejado por la EPA que resulta preocupante. El avance del empleo se produce por la vía de los contratos temporales, circunstancia lógica si se trata de empleo estacional. Pero el número de contratos indefinidos sigue bajando (al menos en 146.000 durante el trimestre), lo cual puede suscitar dudas hacia el futuro. Es decir, el mercado laboral a partir de la recesión y después de ella podría seguir la tendencia de sustituir de forma permanente el empleo fijo por la contratación temporal.

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