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OPINIÓN COLUMNA i

Más allá del ingreso

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo presenta un informe para el desarrollo sin respuestas para todo, pero con propuestas, al menos, posibles

El administrador del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas, Achim Steiner, entrega el informe de Desarrollo Humano al presidente de Colombia, Iván Duque.
El administrador del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas, Achim Steiner, entrega el informe de Desarrollo Humano al presidente de Colombia, Iván Duque. REUTERS

Esta semana, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha publicado el Informe de desarrollo humano de 2019. Con varios estallidos sociales en varios países de varios continentes, el informe pone luz en la niebla del descontento global. Como ya cuestionó el Nobel de Economía Amartya Sen, los indicadores de desigualdad solo basados en ingresos no son suficientes para explicar un problema tan complejo y que dependen de muchas variables. El nuevo indicador del PNUD incluye acceso a la educación, a la salud o a la tecnología, por ejemplo.

Con la estimación de renta por habitante, corregido por paridad de compra, del FMI, EE UU estaría en el puesto 8º de los países más desarrollados. Con el anterior índice del PNUD estaba en el puesto 15º. Con el nuevo, desciende al número 28 en la clasificación. China pretende ser líder tecnológico mundial pero sigue estando en el puesto 81º del índice del PNUD. África lidera la clasificación por abajo y después está América Latina, cuyos países pierden muchos puestos en la clasificación con el nuevo indicador.

Los países europeos lideran la clasificación pero también hay estallidos sociales y descontento. España, cuarta economía de Europa por tamaño de PIB, está en el puesto 25º del FMI por renta por habitante, el mismo nivel que en el anterior indicador del PNUD. Pero en el nuevo indicador descendemos hasta el puesto 38º. ¿La causa? España tiene niveles de desigualdad más altos que la media europea y su 10% de población con menor renta tiene más problemas de carencia severa que la media europea.

España ha desarrollado un sistema de salud universal y tienen las tasas más altas de Europa de educación temprana con niños con menos de cuatro años. Nuestra tasa de jóvenes que acceden a la universidad es similar a la europea. Pero nuestra tasa de fracaso escolar es mucho mayor. Cada año, el INE publica la encuesta de condiciones de vida y nos centramos en el ingreso para decir que el 30% de la población española está en riesgo de pobreza. Pero el 9% de los hogares no tiene temperatura adecuada en invierno y eso aumenta al 24% en el decil de menor renta. En 2008, el porcentaje era del 14%, o sea, ha aumentado 10 puntos desde la crisis y cuatro años de fuerte crecimiento del empleo no lo han reducido.

Esta semana, Thomas Piketty presentaba su nuevo libro en España, Capital e ideología, y tuve oportunidad de debatir con él. Su principal propuesta es un impuesto sobre la riqueza con controles de capitales. Eso acabaría de golpe con la globalización financiera y provocaría crisis de deuda exterior en varios países, incluido España, y otra gran depresión mundial. Como reconoce Piketty en su libro, eso empeoraría la pobreza y la desigualdad mundial. Especialmente en África, donde menos capital existe, lo cual provocaría migraciones masivas a Europa, más chalecos amarillos, más Le Pen, más Vox y más extrema derecha.

Más recomendable seguir las recomendaciones del PNUD en su informe. No tienen respuestas para todo, pero sus propuestas son posibles.

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