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OPINIÓN

Sí, la economía mundial mejora

La mejor percepción del panorama económico global está ligada a las políticas aplicadas

Las cosas están mejorando en la coyuntura económica global. Dentro del genérico “cosas” se puede incluir la confianza empresarial, las tensiones en los mercados financieros o las perspectivas de actividad manufacturera o de cartera de pedidos. Esos indicadores, que reflejan la (des)confianza de los agentes económicos están mejorando o dejando de deteriorarse en las principales áreas desarrolladas, como Estados Unidos o el conjunto del área del euro. Incluso, yendo a datos de actividad real, en Estados Unidos se observan mejoras sostenidas, como un crecimiento continuado del empleo desde octubre de 2010. Y en lo que se refiere a las economías emergentes, tanto en Asia como en Sudamérica, los ritmos de crecimiento se mantienen elevados, consistentes con lo que se viene a denominar new normal o nueva rutina —que ya no es tan nueva—. De acuerdo con esa nueva realidad, la principal fuente del crecimiento global está en el mundo emergente, que no solo crece más que el desarrollado sino que ya, desde 2011, es de mayor tamaño en términos de PIB.

Las causas de la mejor percepción del panorama económico global están ligadas a las políticas puestas en práctica. Así, los responsables de las políticas monetarias están haciendo o han prometido hacer todo lo posible durante el tiempo que sea necesario para lograr que los deudores —soberanos, empresariales, financieros— tengan unas condiciones de acceso a la financiación que no dificulten el aumento de la actividad y del empleo. En este capítulo de políticas hay que añadir que las autoridades no han aumentado la incertidumbre, como solían: en Estados Unidos, con un acuerdo de mínimos para evitar una brusca consolidación fiscal; en el área del euro, con avances aún por implementar, en la consecución de un mercado bancario único.

Con todo ello, las perspectivas globales son de una recuperación acotada, con un crecimiento del PIB global del 3,6% y del 4,1% en 2013 y 2014. Estas tasas se acercan al promedio de la última década y mantienen un panorama de diferencias significativas en los ritmos de crecimiento de economías desarrolladas y emergentes a favor de estas últimas. La incertidumbre de este escenario está ligada a los avances en la implementación de políticas que sigan dando soporte a la recuperación. Unos soportes que a largo plazo no pueden venir de las políticas monetarias ni de parches en las políticas fiscales. Se necesitan políticas de oferta, reformas permanentes en el modo en el que se organizan los factores productivos para lograr hacer las cosas del modo más eficiente posible.

J. Julián Cubero es economista jefe de Escenarios Económicos de BBVA Research