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La crisis del euro

Salgado acusa a Francia y Alemania de desestabilizar los mercados

La ministra se queja de "declaraciones extemporáneas" que fomentan la especulación - La prima de riesgo alcanza máximos desde la creación del euro

El Gobierno sacó ayer todas las baterías y desde varios frentes contra los inversores que atacan a la deuda pública española. Lo primero, poner orden en los siempre oscuros mercados, es decir, señalar de dónde vienen los ataques: Alemania y Francia, que destaparon la caja de los truenos al decir que los inversores deberán pagar parte de las posibles quiebras de los Estados. Lo siguiente, reafirmar que se cumplirán a tiempo las reformas (pensiones, laboral, cajas de ahorros). Por último, reconocer la gravedad de la situación: si perduran los ataques se encarecerá el crédito al sector privado.

Y es que ayer fue otro día aciago para la deuda española -y ya van demasiados-, que marcó un nuevo máximo en el diferencial con el bono alemán, y acabó en 283,3 puntos básicos. Pero no solo para España. La presión se extendió a Italia, que superó por primera vez en 13 años los 200 puntos; e incluso a Bélgica. En la renta variable, la incertidumbre sobre como afectará la cláusula de participación privada en los rescates a los bancos también llevó a las principales Bolsas a cerrar en rojo, aunque con caídas muy inferiores a las del lunes, informa Álvaro Romero.

Los inversores incluyen a Italia y Bélgica entre los países vulnerables

Campa acusa al PP de entorpecer la reforma de las pensiones

Elena Salgado, vicepresidenta del Gobierno y responsable de Economía, y José Manuel Campa, secretario de Estado, actuaron de forma sincronizada. Salgado no dijo directamente que la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, hayan azuzado la incertidumbre al proponer, de forma poco clara el pasado octubre, la participación de fondos privados en los rescates a economías en la cuerda floja. Pero sí señaló que las subidas de las primas de riesgo de España coinciden con comparecencias públicas en el ámbito europeo y por ello pidió el fin de las "declaraciones extemporáneas" que desestabilizan los mercados y fomentan la especulación.

Habrá que reforzar la coordinación europea, razonó Salgado, y hacer un esfuerzo de comunicación para evitar que este tipo de cosas ocurran de nuevo. La participación del sector privado "para el reequilibrio" de las economías, explicó, solo se aplicará en "casos excepcionales, estudiando caso por caso y siguiendo estándares de control". Se congratuló de que el Consejo de Ministros de Finanzas europeo (Ecofin) del domingo "clarificara" este punto.

La también vicepresidenta segunda insistió en su discurso en subrayar que España no es Irlanda. Por ejemplo, el sistema bancario irlandés "tenía enormes cantidades de activos dañados", y esto supone un peso importante para sus cuentas públicas. La banca española, en cambio, está sana. Por eso, mientras que Irlanda, que ha recibido un plan de ayuda europeo de 85.000 millones, necesita el equivalente al 20% de su PIB para reestructurar y apuntalar su sistema financiero, la reestructuración española ha necesitado cerca de 10.500 millones para reestructurar sus cajas, es decir, el 1,1% de su riqueza. Y el dinero, recordó Salgado, es solo un préstamo, que deberán devolver en cinco años y al 7,7% de interés.

El presidente del Banco Central Europeo (Jean-Claude Trichet) coincidió con Salgado al demandar "disciplina verbal" en la UE para evitar el nerviosismo en el mercado. "Muchas voces hablan a menudo fuera de su propio mandato y su propia responsabilidad", dijo Trichet en una comparecencia ayer en el Parlamento Europeo. Coincidió también en que las dudas sobre la participación de los inversores en los rescates asustaron a los mercados.

José Manuel Campa compareció por su parte en la Comisión de Economía del Congreso, donde admitió que "la inquietud que hay en los mercados [por la falta de confianza en España] ha incrementado desmesuradamente el coste de financiación de países con déficits elevados como es el caso de España. Este hecho, si es temporal, no tiene por qué ser excesivamente preocupante, sin embargo, lo es en la medida en que este coste elevado perdure en el tiempo ya que puede derivar en un encarecimiento de los créditos a hogares y empresas".

Campa recordó que el bono español a 10 años ha pasado de tener una rentabilidad del 4,1% a finales de octubre al 5,49% al cierre de ayer. Coincidió con Salgado en que el origen de la tormenta está a finales de octubre, cuando Alemania y Francia pactan que los bonos europeos tengan una cláusula que indique la quita que aceptarán los bancos tenedores de deuda en caso de impago. "Esta condición, que no comparten muchos Estados, se ha cambiado y solo se incluirá a la banca privada en el rescate como último remedio", comentó.

Campa recriminó al PP, que puso en duda la solvencia de las pruebas de resistencia realizadas a la banca en julio, y le recordó que si hay retrasos en la aprobación de las reformas de las pensiones "es porque el PP ha estancado el debate desde hace 10 meses. Esta es la reforma más importante para recuperar la credibilidad".

En el ámbito político ayer surgieron algunas propuestas para aliviar la situación. El presidente de los parlamentarios socialistas, José Antonio Alonso, y el ex presidente español Felipe González coincidieron en reclamar al BCE que compre deuda pública de los países en apuros, en este caso España, como forma de hacer frente a los ataques especulativos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de diciembre de 2010