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La crisis del euro

El Banco de España apremia a publicar los nuevos datos del riesgo inmobiliario

Envía al sector el documento que los bancos deberán presentar en febrero

Los fondos de alto riesgo atacan a España y ganan dinero. Esta dinámica está funcionando. Para que esto siga así, necesitan quemar (es decir, les interesa quemar), todo lo que se les ofrece como cortafuegos. En julio pasado el bálsamo fueron las pruebas de resistencia de la banca, que se saldaron con éxito. Ahora, analistas y bancos de inversión han sembrado dudas sobre la veracidad de los balances que sirvieron de base a esos exámenes porque creen que ocultan deuda inmobiliaria.

Por eso, el Banco de España, ha tomado cartas en el asunto con rapidez. El viernes pasado anunció que bancos y cajas debían ser más transparentes en su exposición a los riesgos inmobiliarios y ha pasado a la acción. Esta semana, entre el lunes y martes, hizo llegar a las entidades el formato de lo que será la nueva información pública, que hasta ahora era confidencial y sólo conocía el supervisor. El objetivo es que para febrero, con los resultados anuales de 2010, las entidades hagan públicos estos datos.

Los expertos abogan por que la banca reconozca un 50% de caída del valor

En el encabezamiento de la carta se dice que sería interesante publicar las cifras incluidas en un cuadro. Estos datos son: volumen de crédito dudoso, subestandar (los que están al corriente de pago pero hay riesgo de que sean morosos) y fallido (que se amortiza tras considerarlo incobrable; activos inmobiliarios adjudicados, adquiridos y recibidos como pago de deudas; préstamos con y sin garantías hipotecarias; crédito promotor y constructor cuya garantía sean edificios en construcción, terminados o suelo; el valor del préstamo en relación con la tasación del activo correspondiente, su estado de pago y las coberturas constituidas para atender su posible deterioro.

El organismo dirigido por Miguel Fernández Ordóñez, comenta en la misiva, según diferentes fuentes consultadas, que esta información se deberá ofrecer trimestralmente. Se aconseja a las entidades que empiecen a realizar sus cálculos con los datos de septiembre de 2010 para ver cómo pueden quedar. El objetivo es ofrecer más transparencia a los mercados para despejar las dudas porque se considera fundamental demostrar la solidez del sistema financiero.

En el caso de cajas en proceso de fusión (fría o caliente), deberán presentar los datos consolidados, como hicieron en las pruebas de resistencia de julio pasado.

La carta servirá de base para una discusión con cajas y bancos hasta que se concreten los datos que se harán públicos. En el sector se considera que "lo mínimo que va a pedirnos el Banco de España es la información que ahora hace pública el Santander. Quizá incluso algo más".

Lo cierto es que Ordóñez ya había pedido en varias ocasiones a las entidades que desglosaran su exposición en el sector constructor y promotor y la compararan con la media del sector, Sin embargo, casi nadie lo hizo.

Algunos ejecutivos apuntaron ayer que, antes de pedir esta información, el supervisor debería cambiar la circular de 2004 que especifica la información que es pública y la que es confidencial. Sin embargo, la gravedad de la situación en los mercados parece que no exigirá todas las modificaciones legales.

El tema clave es cuánto bajarán los precios de los pisos y, sobre todo, del suelo, que subió un 500% entre 1997 y 2007. Ejecutivos de entidades extranjeras afincadas en España creen que la banca española no ha reconocido "todo el agujero que le ocasionará el sector inmobiliario. Es peor estar con un goteo de malas noticias. Si se admitiera una reducción de valor del 50%, sobre todo en suelo y créditos a promotores, se podría saber la situación real". Algunos aconsejan la creación de un banco malo, como ha hecho Alemania, para aglutinar el suelo.

Sin embargo, el Banco de España recuerda que en las pruebas de resistencia se aplicó una reducción sobre el precio de adquisición del 35% este año y del 30% en 2011 y las entidades tenían provisiones suficientes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de diciembre de 2010