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Crisis financiera mundial | Impacto en España

El Gobierno crea un fondo con un máximo de 50.000 millones para apoyar a la banca

El Tesoro comprará activos de "máxima calidad" a las entidades financieras - La duración será temporal y es complementario a las medidas que adopte el BCE

El Gobierno español decidió ayer avanzar ante la crisis. Con la solemnidad de las grandes ocasiones y con el aforo de La Moncloa repleto de periodistas, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero anunció dos medidas extraordinarias para fortalecer el sistema financiero que aprobará el Consejo de Ministros del viernes: elevar hasta 100.000 euros por titular y entidad la garantía de los depósitos, y crear un fondo temporal con cargo al Tesoro de hasta 50.000 millones de euros para facilitar liquidez a la banca y lograr que la financiación llegue a empresas y ciudadanos.

La puesta en escena estuvo precedida el lunes de la reunión con varios representantes de las entidades financieras, que ayer bendijeron la actuación. Fue una rueda de prensa rápida, con tiempo escaso para ahondar en los detalles; pero suficiente para que Zapatero recalcara "la solidez del sistema español" y mostrara su respeto al Banco Central Europeo (BCE) y a la labor del Ecofin. "Es importante", dijo, "lograr una posición común en el seno de la UE porque nosotros no tenemos la urgencia de otros países". En cualquier caso, España se ha puesto a la cabeza de la manifestación para arropar el sistema financiero.

La deuda pública ascenderá al 42% si se emplea todo el monto

Rajoy asegura que apoyará la iniciativa si beneficia a las familias y empresas

El fondo extraordinario con cargo al Tesoro, trata de facilitar la financiación de las entidades españolas ante las dificultades de acceso a los mercados, para que a su vez puedan prestar el dinero a clientes. La aportación inicial asciende a 30.000 millones, aunque es ampliable a 50.000. La cuantía es comparable, en términos relativos, a la del plan de rescate de medio billón de euros de EE UU. La gran diferencia es que en España se destinará a adquirir activos de "máxima calidad" de las entidades que necesiten financiarse.

"Se trata de un gran préstamo temporal y lo podemos realizar porque tenemos una deuda en unos niveles muy razonables", recalcó Zapatero, quien destacó que la decisión no incrementará el déficit público, ya que va a cargo del Tesoro. La deuda, si se usa el fondo en su totalidad, pasaría del 37% del PIB previsto para fin de año al 42%, aunque más tarde -cuando los bancos devuelvan el dinero- se reducirá en la misma cuantía. Este organismo recurrirá a los procedimientos habituales de emisión de deuda para cubrir la cantidad requerida. La calificación de los activos, que deberán ser de máxima calidad (AAA), correrá a cargo de agencias de calificación. El activo tipo a comprar serán cédulas hipotecarias, que los bancos antes colocaban en los mercados, secos ahora por la crisis financiera.

La pervivencia prevista del fondo será "hasta que los mercados recuperen su funcionamiento normal". El techo de 50.000 millones, responde, precisamente, a las necesidades de financiación que tendrán las entidades financieras en el último trimestre del año y el primero del próximo, según fuentes consultadas. No obstante, deja abierta la posibilidad de que se amplíe si es necesario.

El objetivo no es resolver un problema de solvencia de las entidades, sino facilitar la financiación de empresas y ciudadanos propiciando el buen funcionamiento del mercado crediticio. La medida no persigue, a diferencia de otros países, sanear a las entidades españolas, sino "prevenir riesgos" e "inyectar financiación". De esta forma, no sólo facilita el acceso al crédito, sino también impulsar la actividad económica.

Zapatero destacó que ahora son las entidades financieras las que deben favorecer el normal desarrollo de las relaciones crediticias y se mostró "absolutamente convencido" de que lo harán. Sobre la posibilidad de que se genere alarma entre los ciudadanos, apostó por "todo lo contrario", ya que el Gobierno, recordó, no ha tenido que rescatar a ninguna entidad mientras que han caído "bancos poderosísimos en los países más ricos".

La existencia del fondo, según el criterio que se esforzó en recalcar Zapatero, es compatible con las normas del mercado interior europeo. Podrán acceder a él todas las entidades residentes en España si los activos que quieren refinanciar son españoles.

Asimismo, se considera una medida complementaria a las que el BCE decida para dar liquidez al sistema. En ese sentido, el Gobierno español, al igual que otros Ejecutivos comunitarios, ha presionado al BCE para que sea más flexible.

Las medidas recibieron el apoyo del Banco de España, informado al minuto de todas las decisiones. Fuentes de la entidad señalaron que "están hechas con cautela y mesura, son temporales, el fondo se nutrirá con activos no tóxicos y respeta la normativa europea". También las apoyaron las cajas de ahorros y la banca.

El líder de la oposición, Mariano Rajoy, a quien Zapatero le comunicó las novedades antes de anunciarlas, se mostró partidario, pero con matices. Respaldó el aumento del fondo de garantía a 100.000 euros. Sin embargo, subrayó que su partido está dispuesto a respaldar el fondo "siempre que beneficie a las pymes y las familias". "Ha dicho que va a emitir deuda y es un dinero que al final ponen los contribuyentes, no es que caiga del cielo", dijo en la Cope. Aprovechó para añadir que no son suficientes y solicitar al Ejecutivo que retire el proyecto de Presupuestos para 2009. El coordinador de Economía del PP, Cristóbal Montoro, había pedido el pasado domingo al Gobierno un aval de 30.000 millones de euros para reforzar el fondo de garantía de depósitos bancarios.

Zapatero convocó en su despacho a los agentes sociales. Los sindicatos UGT y CC OO y la patronal señalaron que el Gobierno ha sabido tomar la iniciativa, aunque les habría gustado una decisión global de la UE. También pidieron que el fondo haga de correa de transmisión, llegue a la economía real y se note en la capacidad de consumo del ciudadano.

Las medidas

- Se crea un fondo para mejorar la liquidez que dispondrá de 30.000 millones de euros, ampliables a 50.000.

- El objetivo es aliviar la restricción crediticia que hay en el mercado mediante la compra de activos hipotecarios a bancos y cajas de ahorro.

- El mecanismo es temporal y complementario a las inyecciones de liquidez que decida el BCE.

- Los recursos necesarios procederán de la emisión de deuda pública.

- Los activos adquiridos tendrán la máxima calificación crediticia.

- El Gobierno eleva hasta 100.000 euros la garantía de los depósitos bancarios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de octubre de 2008

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