Los cocineros culpan a la Consellería de Sanidade de la trama de las vieiras

Imputado también el propietario de los restaurantes Marlima I y II en Sanxenxo

Mientras prosigue la investigación y se conoce la identidad de una nueva imputada, la propietaria de las marisquerías de Sanxenxo Marlima I y Marlima II, los cocineros cierran filas en torno a Toñi Vicente y se preguntan por qué en la prensa no aparece la foto de las conselleiras de Sanidade y Pesca. Son, para ellos, las "últimas responsables" de la trama de las vieiras.

Los hosteleros deploran el "escarnio abominable" de su compañera

Marcelo Tejedor acusa a la Xunta de no dar explicaciones sobre "esta toxina y otras" en los cursos de manipulador de alimentos ("puro trámite") que convoca. Además, dice que el servicio de inspección veterinaria debería ser riguroso y que nadie informa a los hosteleros. De hecho, tanto él como otros chefs consultados admiten que, hasta que saltó la polémica, creían que extraer el hepatopáncreas bastaba para erradicar la contaminación. Y eso, supuestamente, podía hacerse en el restaurante.

"No es mi caso, pero muchos hosteleros pensaban que lo de la toxina era una patraña para favorecer a una empresa, la única que está autorizada para tratar las vieiras contaminadas", continúa Tejedor. "La Xunta habló de esa toxina hace 10 años y no volvió a hablar. Yo no puedo controlarlo todo y además, pago mis impuestos para no hacerlo".

En la misma línea se expresan el compostelano Paco Vilas y Juan Cisneros, propietario de La Oca, en Vigo. Vilas explica que "cada vez se puede jugar menos con el marisco" y que por ello él nunca fue "de ésos que compran a los chavales que pasan". El dueño del Vilas reconoce, no obstante, que sobre la toxina amnésica descubrió mucho que no sabía estos días y que las vieiras depuradas y etiquetadas que permite la Xunta son "caras, a tres euros y pico" (las furtivas de Ferrol cuestan 1,50). Por su parte, Cisneros dice que le tiene "terror" al marisco "porque da muchos problemas", pero que, en realidad, hoy ya no hay alimentos "inocentes" ni en mar ni en tierra. Los tres cocineros hablan de "linchamiento", de "escarnio abominable" de una mujer que es "la pieza más débil del engranaje", porque la culpa es de "los que mandan". Y los tres aseguran que este escándalo, "el mayor" que ha sufrido la hostelería gallega, es "un golpe en la línea de flotación", "una catástrofe" para el sector, que ya se resentía por la crisis, y para el turismo.

Ayer, el grupo de hosteleros Xantares se reunió en Santiago con Vicente para darle su "apoyo incondicional" porque "aunque se equivocó, no es ninguna delincuente". Uno de ellos, José Antonio Ribera, dueño del Chef Rivera de Padrón, declaró que "tendrían que haber salido otros 30 o 40 nombres más" de locales que han comprado esas vieiras prohibidas. De momento, sólo se conocen el de Marlima y los de Casa Laura y Casa Ces, en Poio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 09 de septiembre de 2008.