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Crisis andina

Uribe, Correa y Chávez rebajan la tensión con un apretón de manos

La reconciliación se escenifica tras un agrio intercambio de reproches

Después de intercambiar duras acusaciones que reflejaron la división política de América Latina, los presidentes de Colombia, Álvaro Uribe, y de Ecuador, Rafael Correa, escenificaron ayer una reconciliación de dudosa credibilidad que, aparentemente, cierra una crisis que salpicó a todo el subcontinente. El presidente venezolano, Hugo Chávez, también tomó parte en el golpe de efecto que, a última hora, salvó la vigésima Cumbre del Grupo de Río que se celebró en Santo Domingo (República Dominicana) y que momentáneamente frena la escalada de tensión desencadenada el pasado 1 de marzo por la incursión militar unilateral de Colombia en territorio ecuatoriano para bombardear un campamento de la guerrilla de las FARC.

Los buenos oficios del presidente dominicano y anfitrión de la cumbre, Leonel Fernández, y la petición de excusas por parte del presidente Uribe dieron a última hora un vuelco a una reunión que comenzó con los ánimos muy encendidos. El presidente colombiano se levantó de su asiento y fue en busca del presidente Correa, a quien estrechó la mano. A continuación, hizo lo propio con el presidente Chávez. Así, sellaban la paz quienes minutos antes se habían lanzado gravísimas acusaciones.

La declaración final firmada por todos los presidentes reconoce la profunda preocupación de toda la región por los acontecimientos del 1 de marzo, cuando se produjo la incursión militar colombiana. Los firmantes rechazan la violación a la integridad territorial de Ecuador y toman nota "con satisfacción" de las disculpas de Uribe al Gobierno y al pueblo de Ecuador por la violación de la soberanía, y su compromiso de que estos hechos "no se repetirán bajo ninguna circunstancia".

Antes de los apretones de manos, el líder colombiano acusó al Gobierno ecuatoriano de "inmensa complicidad" con "los bandidos" de las FARC, a lo que Correa replicó: "Colombia no quiere la paz, quiere la guerra". Y añadió: "Su insolencia hace más daño al pueblo ecuatoriano que sus bombas asesinas". Frente al tono beligerante de Uribe y Correa, los presidentes de México, Felipe Calderón, de Argentina, Cristina Fernández, y el ministro de Exteriores de Brasil, Celso Amorim, pidieron sensatez para desactivar un conflicto con un potencial sin precedentes, en palabras del emisario del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, tuvo menos protagonismo del esperado, aunque anunció haber recibido pruebas de vida de seis rehenes de las FARC. El dirigente, que tras la incursión colombiana en Ecuador movilizó 10 batallones en la frontera entre Venezuela y Colombia, llamó a la reflexión y abogó ayer por "una salida no violenta al conflicto".

Chávez negó haber entregado un solo fusil y un solo dólar a las FARC. Prometió no hacerlo nunca. Pero reivindicó la condición de fuerza insurgente, guerrillera para las FARC, y rechazó la definición de grupo terrorista que defienden Colombia, Estados Unidos y la UE. "Detrás de todo esto está EE UU y el guerrerismo del imperio", espetó Chávez.

La crisis entre Ecuador, Colombia y Venezuela fue el único tema debatido en la cumbre. El presidente ecuatoriano, apoyado con imágenes, afirmó que el ataque aéreo y la posterior incursión de tropas colombianas en su país fueron llevados a cabo a sabiendas de que estaban violando su soberanía. Después del bombardeo, "llegaron tropas en helicópteros que culminaron la matanza. Incluso hallaron cadáveres con tiros en la espalda".

Mencionó las llamadas de Uribe para explicarle lo ocurrido, pero al contrastar palabras y hechos, Correa concluyó: "El Ministerio de Defensa colombiano, la cancillería y Uribe están mintiendo al Ecuador y al mundo".

En su turno, el presidente colombiano volvió a pedir disculpas por la violación de la soberanía territorial de Ecuador y admitió que no había informado a Correa del ataque para evitar que fracasara. "No tenemos interés en ocultar nada. Pero quiero que se analice el tema de la soberanía desde una visión integral, y ruego la reflexión de que hay violación de soberanía cuando desde otro país, reiteradamente, un grupo terrorista dispara contra los ciudadanos del país vecino. Han sido 40 ataques desde 2004 hasta la fecha", subrayó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de marzo de 2008