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El cine y las letras se baten por el sillón de Fernán-Gómez en la RAE

José María Merino, único candidato para ocupar la plaza de Claudio Guillén

Un escritor de muchos géneros y un cineasta con facetas literarias se disputan el sillón B mayúscula de la Real Academia Española (RAE) que dejó vacante el fallecimiento del escritor, actor y director de cine y teatro Fernando Fernán-Gómez.

Hasta el pasado viernes, la candidatura del escritor Félix de Azúa, presentada por los académicos Luis María Anson, Juan Luis Cebrián y Luis Goytisolo, era la única que aspiraba a ocupar el citado sillón. No obstante, en las últimas semanas un sector de los 40 académicos llegó a la conclusión de que era conveniente que un intelectual ligado a la literatura, pero también al mundo del cine, ocupara la plaza de una personalidad como Fernán-Gómez.

Un sector de los académicos pide que el cine tenga representación

El próximo día 27 se votarán las vacantes de los sillones B y m

De este modo, Antonio Fernández de Alba, Emilio Lledó y Antonio Mingote plantearon el viernes la candidatura de Borau, que el veterano cineasta aceptó. Hasta el próximo jueves todavía cabe la posibilidad de que se presente alguna candidatura más, por correo, pero esa posibilidad es muy remota, según portavoces de la RAE. A la hora de ocupar otra vacante, la m minúscula del fallecido lingüista y ensayista Claudio Guillén, sólo se ha presentado la candidatura del escritor José María Merino, respaldada por Luis Mateo Díez, Arturo Pérez- Reverte y Álvaro Pombo.

El secretario de la RAE, José Manuel Blecua, manifestó ayer a este diario que el jueves próximo serán comunicadas las distintas candidaturas a la junta ordinaria y, una semana después, los académicos proponentes defenderán los méritos de sus respectivos candidatos. Finalmente, el 27 de marzo se celebrarán las votaciones. "El proceso de elección de académicos es muy complejo", subrayó José Manuel Blecua, "y al final los nuevos miembros han de ser elegidos por la mayoría simple de los presentes. Sin embargo, también puede ocurrir que el candidato en cuestión no reúna los votos necesarios".

Un solo voto impidió a finales de 1999 el ingreso del escritor andaluz José Manuel Caballero Bonald en la Real Academia Española. En la tercera votación se requería una mayoría simple, es decir, necesitaba 14 votos y sólo obtuvo 13. De los 43 académicos de número sólo asistieron 26 y llegaron seis votos por correo. Esta candidatura fallida causó la decepción y el disgusto de algunos académicos y la sensación generalizada es que no se repita una frustración de esas características.

Varios académicos consultados, que prefieren mantener el anonimato, reconocieron que tanto Félix de Azúa como José Luis Borau reúnen méritos suficientes para sentarse en la Academia. El hecho de que se presenten dos candidaturas, añadieron las citadas fuentes, responde a la división en la RAE entre partidarios de poner el énfasis en la vertiente literaria de la institución o bien abrir el abanico de académicos a otras disciplinas artísticas. El primero de los propuestos, catedrático de Estética, nacido en Barcelona en 1944, ha cultivado todos los géneros literarios desde el ensayo al periodismo pasando por la poesía y la novela.

Es precisamente en la narrativa donde Félix de Azúa más ha destacado con títulos como Las lecciones suspendidas, Mansura o Momentos decisivos y donde ha recibido premios prestigiosos como el Herralde de novela por Diario de un hombre humillado. El escritor catalán se encontraba ayer en Ginebra, donde imparte clases, y resultó imposible hablar con él.

Por su parte, José Luis Borau (Zaragoza, 1929) ha estado vinculado desde muy joven al mundo del cine, donde lo ha sido todo: actor, guionista, productor y realizador. Entre 1994 y 1998 Borau ocupó el cargo de presidente de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas. Los intereses creativos de Borau también han llegado a la literatura con la fundación de Ediciones El Imán en 1995 o con la publicación de novelas como Camisa de once varas, que obtuvo el Premio Tigre Juan en 2003. Una colaboradora de Borau indicó ayer que el cineasta no podía de momento hacer declaraciones. Algunos académicos barajaron también otros nombres de cineastas, como Gonzalo Suárez o Víctor Erice, aunque finalmente el que más consenso suscitó fue José Luis Borau.

Más allá de que Azúa y Borau forman parte de la lista de indiscutibles de la cultura española de las últimas décadas, la disyuntiva se centra en si en la RAE han de estar presentes o no todas las facetas creativas, "de la historia a la ciencia, de la lingüística al cine o al teatro", en palabras de un académico que no ha avalado a ninguno de los tres aspirantes.

"Creo que casi todos estamos de acuerdo", comenta otro académico que ha seguido de cerca las negociaciones para proponer candidatos, "en que los dos son intelectuales de primera fila. Ahora bien, a algunos nos parece excesivo que dos escritores ocupen las dos vacantes que se han de cubrir ahora. Hay que tener en cuenta que Merino ocupará con toda seguridad la vacante de Guillén. De cualquier forma, tendremos otra oportunidad de elegir, dentro de unos meses, para cubrir el sillón del poeta recientemente fallecido Ángel González".

Quien no tendrá ningún problema para sentarse en el palacete del barrio de los Jerónimos de Madrid será José María Merino, un escritor que ha logrado convertirse en los últimos años en uno de los más sobresalientes cuentistas españoles. La poesía y la literatura infantil han acaparado también la pasión literaria de Merino. Nacido en A Coruña en 1941, ha publicado obras como Cuentos de los días raros, Intramuros o Días imaginarios. La semana pasada el escritor gallego ganó el Premio Salambó por su libro de microrrelatos La glorieta de los fugitivos, galardón que Merino añade a una abundante lista de reconocimientos.

Tres mujeres... y 37 hombres

"Yo también estoy muy sorprendido de que entre los candidatos a cubrir vacantes no figure ninguna mujer", manifestó ayer José Manuel Blecua, secretario de la RAE. No ha sido el único académico que se ha extrañado de que la escritora Ana María Matute, la historiadora Carmen Iglesias y la científica Margarita Salas sean las únicas intelectuales españolas que disfrutan, hoy por hoy, del honor de pertenecer a la prestigiosa institución. "Me parece increíble", comentó ayer un académico, "que no haya mujeres tan listas o tan tontas, como los que hemos ingresado ya, para formar parte de la Real Academia Española. No se trata de una cuestión de cuotas, sino de puro sentido común porque muchas mujeres destacan en la literatura, el teatro, la ciencia, la filología o el cine".

En los últimos meses se han desarrollado algunos debates internos en la RAE sobre la conveniencia de que ingresen más mujeres, pero una mayoría de académicos ha descalificado "por falta de categoría" las propuestas que se han puesto sobre la mesa de novelistas, investigadoras o lingüistas. "Prefiero no comentar nombres de candidatas, pero por unas u otras razones los partidarios de que ingresen más mujeres, nos hemos quedado en minoría", explica un académico.

A pesar de los vientos sociales y culturales que soplan cada vez con más fuerza en favor de la igualdad, en la RAE se sientan 37 hombres y sólo las tres mujeres citadas. En la última década únicamente la historiadora Carmen Iglesias, que ingresó en 2002, y la investigadora Margarita Salas, que lo hizo en 2003, han logrado ocupar un sillón en una institución que se resiste a reflejar la cultura real de nuestro tiempo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de marzo de 2008

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