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Editorial:

El plácet de Bogotá

Chávez orquesta una gran operación de propaganda para liberar a tres rehenes

La libertad de los tres rehenes de las FARC, anunciada por la guerrilla el 18 de diciembre, sólo dependía, según el presidente venezolano Hugo Chávez, del plácet de Bogotá para proceder a recogerlos en territorio colombiano. En lugar de una liberación en la frontera entre los dos países, de la que sólo se supiera cuando Clara Rojas, su hijo nacido en cautividad y la ex congresista Consuelo González aparecieran en Caracas, Chávez quería obligar al presidente Álvaro Uribe a aceptar una mediación de la que le apartó irritado el mes pasado tras los excesos de protagonismo del mandatario venezolano. Y ya lo ha conseguido. Cuando se produzca la liberación de esta primera tanda de rehenes quedarán otros 43 que las denominadas Fuerzas Armadas Revolucionarias califican de principales, entre ellos la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, de nacionalidad franco-colombiana.

Chávez dijo ayer en Caracas, al tiempo que un emisario suyo entregaba en Bogotá la misiva pidiendo la autorización oficial, que la operación podría llevarse a cabo hoy mismo, pero sólo con el mayor despliegue de reflectores y taquígrafos. Una caravana de aviones ligeros y helicópteros, de la que formaría parte el propio Chávez, siempre ávido de teatralidad, se trasladaría a Villavicencio, capital del Meta, y desde allí los helicópteros harían el último recorrido. Los aparatos exhibirían grandes enseñas de la Cruz Roja, y de la logística avanzada por el líder venezolano se deduce que los insurgentes que procedan a la entrega de sus presos han de tener tiempo para retirarse sin peligro a la selva. Es más que probable, sin embargo, que si la guerrilla hubiera ofrecido esa liberación a Bogotá a cambio de nada, como en este caso, el Gobierno colombiano no habría negado esas garantías avanzadas ayer por Chávez.

El líder bolivariano ha pedido que el presidente colombiano nombre un comisionado para participar en esa kermés, junto con representantes de Francia, Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba y Ecuador, países que, según Chávez, ya han dado su asentimiento. También lo ha dado Bogotá, pues Caracas ya cuenta con que Uribe se pliegue enteramente a esa apoteosis del chavismo, porque es el precio a pagar por la libertad de unos rehenes por los que clama toda Colombia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de diciembre de 2007