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Un hospital de Madrid tiró a la basura 140 cordones umbilicales donados

Las muestras, recogidas entre 2002 y 2005, se pedían para poder tratar a niños con leucemia

La Comunidad de Madrid ha tirado a la basura, entre 2002 y 2005, 140 muestras de cordón umbilical donadas por mujeres para su posible uso como fuente de células madre. Este material biológico está considerado la única esperanza para tratar leucemias infantiles y otras enfermedades. Los cordones habían sido donados en los hospitales 12 de Octubre y el de Móstoles, ambos en Madrid. A las mujeres se les pidió permiso para guardar los tejidos incluso en el mismo paritorio, pero luego no se les informó de que su donación había sido en vano. Se da la circunstancia de que Madrid ha sido la primera comunidad en regular el establecimiento de bancos privados de cordones.

Nadie informó a las donantes de que el material había sido eliminado

Sanidad abrió hace unos meses la puerta para que se crearan bancos privados

La Comunidad de Madrid, cuyos dirigentes se han enfrentado con el Ministerio de Sanidad para crear bancos privados de cordón umbilical, ha tirado al menos 140 de éstos a la basura. Los tejidos provenían del hospital 12 de Octubre y el de Móstoles. Los hechos ocurrieron entre los años 2002 y 2005. El director del banco público de cordones del hospital durante ese periodo, Rafael Bornstein, reconoce que se tiraron por falta de personal para almacenarlas y que él denunció los hechos al hospital en varias ocasiones sin que la gerencia del centro hiciera nada para evitarlo.

La sangre de cordón, rica en células madre, se guarda en bancos para tratar enfermedades como la leucemia, tanto del propio niño o sus hermanos como dentro de la red internacional de donantes. Desde hace unos años, este material biológico puede ser donado en el momento del parto y almacenado para ser transplantada posteriormente. Por eso el cordón umbilical se ha convertido en un bien preciado desde el punto de vista médico.

Los 140 cordones que se han tirado fueron recogidos en el 12 de Octubre y en el hospital de Móstoles. Las mujeres fueron informadas de esta técnica cuando iban a dar a luz, decidieron donar la sangre y así lo hicieron saber por escrito. Nunca supieron lo que pasó después.

El Banco Público de Cordones Umbilicales del 12 de Octubre ya no existe. En noviembre de 2005 se fusionó con el del Centro de Transfusiones de la Comunidad de Madrid, el único que sigue operativo en esta región. Allí eran recogidas y almacenadas las muestras donadas.

Las cartas remitidas por Bornstein a la gerencia del hospital y a la subdirección médica de Servicios Centrales, a las que ha tenido acceso este periódico, demuestran que el director del banco denunció los hechos en varias ocasiones: "Para su conocimiento le notifico que el día... de julio de 2004, la donación de sangre de cordón umbilical realizada por ... no ha podido ser procesada porque la Técnico de Laboratorio del Banco está cubriendo simultáneamente su puesto de trabajo habitual y el del Laboratorio de Criopreservación y Cultivos celulares, según las instrucciones dadas el 8 de junio pasado por el Jefe de Servicio de Hematología. Por esta razón y dado que no se cuenta con personal para su procesamiento como consecuencia de esta decisión (en contra de mi criterio) esta unidad de sangre no va a poder ser almacenada, derivándose de ello un perjuicio claro para futuros pacientes con diagnósticos onco-hematológicos de gravedad, que hubieran podido beneficiarse de un transplante curativo a partir de esta donación. Dada mi responsabilidad, no puedo dejar de trasladar estas circunstancias ante la Dirección del Hospital", afirma Bornstein en una carta. Las protestas del ex director del banco no obtuvieron respuesta.

El proceso para almacenar las unidades recibidas es complicado. Se tarda seis horas en la identificación, procesamiento, congelación y registro de las muestras. "Un solo técnico de laboratorio sólo podía hacerse cargo del procesamiento de tres muestras al día. Al banco nos llegaban muchas más", asegura Bornstein.

La última carta que el responsable del banco envía al director gerente del hospital, Joaquín Martínez Hernández, y a la subdirectora médica de Servicios Centrales de la Comunidad de Madrid tiene fecha de 15 de abril de 2005. En ella protesta una vez más por la falta de atención e insiste en que su solicitud de tener más personal "ha sido justificada ante la Dirección de forma reiterada desde hace años". "Esta unidad es la 140 que no ha podido ser almacenada en el Banco desde 2002 por falta de personal (20 en 2005, 59 en 2004, 43 en 2003 y 17 en 2002)", firma Bornstein.

La respuesta del hospital 12 de Octubre a estos hechos es que el Banco Público de Cordones funcionó normalmente durante todos esos años. "Se recogieron muchas muestras y hasta se nos concedió una certificación ISO de calidad. Fuimos pioneros en la recogida de cordones. No siempre se recogían todas las muestras porque a veces no cumplían todos los requisitos para ser guardadas", afirma un portavoz del centro.

La Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid ha afirmado que "no dudará en investigar los hechos" y que considera que "este tipo de problemas no se repetirá" por la creación de un Banco Centralizado de Transfusiones.

El caso del 12 de Octubre pone en evidencia los problemas que el sistema público ha tenido para adaptarse a una técnica novedosa y todavía en desarrollo. Varias familias que intentaron guardar el cordón umbilical de sus bebés en bancos públicos han denunciado que el sistema sanitario no se los admitió, ni siquiera en casos en los que existía recomendación médica.

Por otro lado, el Ministerio de Sanidad abrió hace unos meses la puerta a la posibilidad de que empresas privadas guardasen los cordones umbilicales con un real decreto que regula esta actividad. Según han afirmado los representantes de esas empresas en varias ocasiones, la nueva norma pone tantos requisitos que la implantación de estos bancos privados resulta muy difícil en España. Por ahora siguen mandando los cordones fuera de las fronteras españolas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de enero de 2007