Trama terrorista en Reino Unido

Londres desbarata un "asesinato masivo"

Scotland Yard detiene a 24 personas acusadas de planear el derribo de aviones en vuelo hacia EE UU

Una operación antiterrorista de los servicios de seguridad británicos desbarató ayer un plan para causar una oleada de explosiones en vuelos comerciales en ruta desde el Reino Unido hacia Estados Unidos. En varias redadas en distintas localidades de Inglaterra se detuvo a 24 personas que el ministro del Interior, John Reid, describió como "protagonistas" de una trama terrorista enfocada, según Scotland Yard, a provocar "muertes masivas en una escala inimaginable". Londres activó ayer la máxima alerta de seguridad en prevención de un ataque inminente. La operación policial se inició la noche del miércoles con redadas en barrios de Londres, y de Hihg Wycombe, Birmingham y Buckinghamshire, al norte de la capital.

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"Con las detenciones" -dijo el número dos de la Policía Metropolitana de Londres, el inspector Paul Stephenson- "hemos desbaratado un plan terrorista para causar muerte y destrucción, para perpetrar asesinatos en masa a una escala inimaginable". "[El plan] presentaba una seria amenaza para Reino Unido y nuestros socios internacionales" corroboró el ministro del Interior, quien había convocado horas antes la reunión de un comité de emergencia.

De acuerdo con el inspector Stephenson, los presuntos terroristas tenían un plan para abordar aviones comerciales con explosivos dentro de su equipaje de mano para hacerlos explotar en pleno vuelo. Los objetivos de los atentados eran vuelos que cubrían rutas entre Reino Unido y EE UU. Scotland Yard no informó sobre la fecha proyectada por los terroristas para perpetrar los atentados. Fuentes policiales consultadas por la cadena BBC sugirieron que los ataques eran inminentes, "posiblemente, en unos días".

Responsables de los servicios secretos estadounidenses revelaron anoche a la cadena de televisión norteamericana ABC que los terroristas se disponían a efectuar un simulacro del atentado en unos días y que el ataque se iba a producir inmediatamente después. También dijeron que cinco miembros de la célula lograron escapar.

Lo cierto es que todo el territorio británico se hallaba ayer en "alerta crítica", la más elevada en el rango oficial de control de seguridad, indicativa de que el temor a un ataque inminente aún no se había disipado. "La policía está convencida de que controlamos a los principales protagonistas de la trama, pero ni los servicios de seguridad ni el Gobierno vamos a bajar la guardia", dijo el ministro Reid. "Hemos tomado las medidas necesarias para proteger a los ciudadanos. La pérdida de vidas civiles inocentes se habría causado a una escala sin precedentes".

Controles de seguridad

La alarma se accionó en todos los aeropuertos de Reino Unido a primera hora de la mañana de ayer, junto con la introducción de severos controles de seguridad que se mantendrán en los próximos días. Las compañías aéreas suspendieron muchos vuelos y la alerta de seguridad generó interminables retrasos a lo largo de la jornada, pero el Gobierno rechazó cerrar los aeropuertos. Tan sólo el de Heathrow permaneció con un servicio restringido hasta la tarde de ayer.

Fuentes policiales hablaban ayer de una "oleada" de atentados con explosivos líquidos que se harían estallar simultáneamente en varios aviones. Hasta nueve vuelos transatlánticos figuraban como objetivos de esta trama terrorista, cuya planificación estaba al parecer en una fase muy avanzada.

Agentes de contraespionaje identificaron el principal aeropuerto de Londres, Heathrow, y el de Manchester, al norte del país, como los puntos de partida más probables para la frustrada acción terrorista.

La investigación, que sigue en marcha, cobró desde sus inicios "dimensiones globales", con la participación de los servicios de espionaje y fuerzas policiales del Reino Unido y extranjeras, según explicó Peter Clark, jefe de la brigada antiterrorista de Scotland Yard. "Hemos vigilado las reuniones, los movimientos, viajes y gastos de un grupo muy numeroso de gente", aseguró el responsable policial, sin entrar en más detalles.

Tras largos meses de estrecha vigilancia de los sospechosos, los servicios de seguridad decidieron actuar con urgencia. No ha trascendido el nivel de preparación de los presuntos atentados, pero el recuerdo de los atentados del 7-J pudo haber condicionado la acción policial. En esa fatídica jornada del año pasado, cuatro bombas estallaron en el metro y en un autobús de Londres causando la muerte de 52 personas y más de 700 heridos. En ese coordinado ataque también murieron los terroristas.

De acuerdo con la BBC, la operación de ayer entró en su recta final el domingo. El presidente estadounidense, George Bush, fue entonces informado del avance en la investigación de los servicios de espionaje. El primer ministro británico, Tony Blair, le comunicó la puesta en marcha de la operación desde Bermudas, donde pasa las vacaciones. En su ausencia, el ministro del Interior, que estaba al tanto de la operación, presidió la noche del miércoles una reunión del comité de emergencia, integrado por ministros, altos cargos y los máximos responsables de la policía y los servicios de espionaje. Reid volvió a reunirse ayer con el comité para coordinar la acción contraterrorista y reforzar la seguridad del país.

Dos policías con trajes especiales se disponen a entrar en una vivienda sospechosa ayer en Birmingham.
Dos policías con trajes especiales se disponen a entrar en una vivienda sospechosa ayer en Birmingham.EFE

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 10 de agosto de 2006.

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