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Una exposición recorre el horror y la gloria del exilio literario catalán

Documentos, instalaciones y un documental analizan la diáspora de los intelectuales

Integrados, inadaptados, emprendedores y hombres perdidos; ésta es la historia del exilio de los intelectuales catalanes tras la derrota de 1939 que cuenta la exposición Literaturas del exilio, que se exhibe en el CCCB de Barcelona hasta el 29 de enero de 2006. El punto de partida son los textos de creación y obra memorialística que transmiten la experiencia que vivieron. El cineasta Joaquim Jordà ha realizado un documental de cuatro horas y media sobre los lugares, filmados en la actualidad, que recorrieron los exiliados y que se muestra fragmentariamente en 18 pantallas.

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Una serie de instalaciones de Francesc Abad explican metafóricamente algunas partes de la exposición y el catálogo da cuenta del enorme trabajo realizado por su comisario, el crítico literario Julià Guillamon. No sólo ha investigado la obra de estos autores, sino que ha recogido testimonios de quienes vivieron el exilio de segunda mano, como hijos, familiares y amigos.

Ramón Vinyes, el sabio catalán de García Márquez, Pompeu Fabra, Carles Riba, Agustí Bartra, Anna Maria Murià, Pere Calders, Josep Carner, Joan Oliver (Pere Quart), Avel·lí Artís (Tisner), Mercè Rodoreda, Xavier Benguerel y Teresa Pàmies son algunos de los autores reflejados.

Literaturas del exilio se divide en varias partes que se recorren en forma de laberinto. Se inicia con la caída de Barcelona y el éxodo, los campos de concentración (Argelers, Saint Cyprien, Barcarès...) y los refugios. "Fue un exilio organizado con la idea de que no se perdiera el hilo, confiando en regresar después de la II Guerra Mundial", explica Guillamon. Continúa con la diáspora que se produce según avanza el conflicto europeo. La exposición se centra en tres grandes destinos: la República Dominicana, Chile y México. En Chile coincidieron escritores que representan muy bien los avatares del exilio, según Guillamon. Xavier Benguerel, por ejemplo, que montó un laboratorio, o Joan Oliver, que no se adaptó "y que regresó pronto y desempeñó un papel relevante en la cultura catalana".

México les pareció a los refugiados "inconmensurable" y su literatura refleja el "choque que sufrieron: por una parte, fascinación, y por la otra, estupor e incomprensión". Se evoca asimismo la vida cotidiana de México en los años cuarenta y la aportación de los catalanes: escritores, correctores, tipógrafos... se incorporaron a las editoriales ya existentes, como Fondo de Cultura, o crearon otras nuevas, como Hermes, Grijalbo o Era.

Unas cuarenta vitrinas muestran documentos y objetos que a menudo emocionan al visitante, como la corbata que Pere Vives regaló a Agustí Bartra en el momento de salir del campo de concentración de Agde. Vives murió en Mauthausen de una inyección de gasolina en el corazón en 1942, cuando Bartra ya vivía en México. La conservó siempre. O la carta de Pompeu Fabra a un amigo en la que le pide medio kilo de azúcar para cambiar por patatas.

Algunos de los escritores catalanes que se exiliaron tras la Guerra Civil.
Algunos de los escritores catalanes que se exiliaron tras la Guerra Civil.
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