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Un espacio para dos siglos

El proyecto arquitectónico de Lorenzo Fernández-Ordóñez planteó, según el autor, la rehabilitación integral de la Casa-Museo Menéndez Pelayo, edificada por la familia del pensador en 1876, con trazas de hotelito francés, y declarada monumento histórico artístico en 1982, y una reforma actual para situar el legado de Gerardo Diego.

"Conviven las dos personalidades tan diferentes en una casa dentro de otra casa, con el respeto a la imagen decimonónica en el exterior y en los espacios familiares de casa- museo y la aportación más moderna para introducir la biblioteca, hemeroteca y archivo de la fundación", declara el arquitecto. Fernández-Ordóñez es autor del proyecto arquitectónico de la intervención de Eduardo Chillida en el interior de la montaña de Tindaya, en Canarias, en fase de sondeos previos, y de la ampliación del cementerio extremeño de Moraleja (Cáceres), que acaba de ser seleccionado para la 8ª Bienal de Arquitectura Española.

En la planta baja del edificio se ha situado una zona de exposición para explicar las figuras de Menéndez Pelayo y Gerardo Diego (en el jardín tiene un busto realizado por el escultor Julio López Hernández), con entradas diferenciadas. Para la apertura de la fundación se exhiben de sus fondos primeras ediciones de colecciones de revistas y libros, muchos de ellos dedicados por sus compañeros de generación. En la planta primera se están colocando los archivos del poeta, que tiene dos depósitos de archivos compactos en la baja, y volverá a recuperar los espacios de casa-museo con el legado de Menéndez Pelayo, cuyos muebles se están restaurando. En la planta segunda se han situado las oficinas de la fundación. El arquitecto destaca la escalera a triple altura que recorre el espacio entre las dos fachadas y el paseo del visitante entre el edificio histórico original y la nueva construcción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de abril de 2005