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La élite biomédica exige un pacto de Estado para doblar la inversión en ciencia

Los investigadores creen que el Ministerio de Ciencia no ejerce el liderazgo necesario

Once de los más destacados científicos españoles propusieron ayer al Gobierno, partidos, comunidades autónomas y agentes socioeconómicos un pacto de Estado que garantice un crecimiento sostenido de la inversión en ciencia hasta duplicarla en 2010. En esa fecha, España debería superar su "irresponsable" atraso científico y alcanzar un nivel de investigación que, a juicio de estos expertos, es la única fórmula viable para sostener la economía del país. Los científicos creen que el Ministerio de Ciencia y Tecnología no ejerce sus funciones de coordinación y liderazgo.

El documento Pacto de Estado por la ciencia ha sido preparado por Jesús Ávila, Mariano Barbacid, Miguel Beato, Félix Goñi, Joan Guinovart, Carlos Martínez, José López Barneo, Federico Mayor Menéndez, Vicente Rubio, Margarita Salas y Ginés Morata. Todos son científicos de gran nivel, y la mitad de ellos dirigen los centros de investigación biomédica más prestigiosos de España.

La ciencia depende de los presupuestos públicos, pero hay pocas inversiones más rentables a medio plazo. "El papel del conocimiento científico como motor de competitividad, bienestar, calidad de vida y liderazgo internacional es algo que ya nadie pone en duda", recuerdan los investigadores. Los países que invierten en ciencia de manera cicatera -España no alcanza ni un tercio del objetivo europeo para 2010, que es una media del 3% del PIB- "deben adquirir las mejoras a elevados costes y seguir el dictado de los que ejercen el liderazgo". Esta actitud les parece a los 11 científicos "una irresponsabilidad inconcebible".

En los últimos 25 años, la economía española ha logrado ocupar un lugar destacado en el panorama internacional, pero ese desarrollo ha estado cimentado en el sector servicios (en especial el turismo), una fuerza laboral competitiva (es decir, que cobra poco) y un nada despreciable flujo de fondos de cohesión europeos.

"En el momento actual", afirma el documento, el modelo sobre el que se sustenta la economía española empieza a dar síntomas de agotamiento". Las razones son la deslocalización industrial (empresas que se van a otros países donde los trabajadores cobran aún menos), la fuerte competencia de las economías emergentes (como los tigres asiáticos) y la creciente dependencia española del progreso científico y técnico del exterior. "Sólo la generación de conocimiento puede asegurar el mantenimiento de la economía española y el bienestar de sus ciudadanos", aseguran los investigadores.

En los últimos cuatro años, las cumbres europeas de jefes de Estado de Lisboa y Barcelona han establecido entre sus objetivos prioritarios alcanzar en 2010 una inversión media en investigación y desarrollo del 3% del PIB. España ratificó esos objetivos, pero se ha mantenido estancada en el furgón de cola de la UE con unas inversiones que apenas alcanzan el 1% del PIB, y ello pese a incluir en ese apartado unos gastos militares que nada tienen que ver con la investigación.

Los investigadores son especialmente críticos con el ministerio que debería representarles, el de Ciencia y Tecnología. "Existe una gran dispersión de organismos públicos de los que depende la investigación, y apenas hay instrumentos que medien en su coordinación. El actual Ministerio de Ciencia y Tecnología no ha sabido, o no ha podido, ejercer bien esta función. Resulta imperativo revisar sus prioridades, funciones y responsabilidades".

"Perdiendo a los mejores"

"Ahora mismo se puede llegar a la universidad sin haber estudiado ciencias en primaria y secundaria", dijo ayer Margarita Salas, científica y miembro de la Real Academia Española, durante la presentación del documento en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa de Madrid. "Incluso los jóvenes que han acabado una licenciatura de ciencias manifiestan un enorme desencanto, porque no ven futuro en la profesión científica. Esto es muy peligroso: estamos perdiendo a los mejores jóvenes".

La propuesta de pacto de Estado señala: "El científico es la base de todo sistema de investigación, pero en España los mecanismos de promoción de nuevos investigadores ofrecen muy limitadas expectativas de futuro. Prima la precariedad frente a la estabilidad".

España no sólo está en la cola en inversión, sino también en número de investigadores: sólo tiene 4,2 por cada 10.000 habitantes, y el documento subraya la necesidad de que alcance en 2010 los 8,3, que será la media europea.

Los once científicos señalan también otras dos graves carencias. La primera es que los centros de investigación "deben adecuarse con urgencia a las necesidades de la ciencia actual". El texto subraya: "Salvo excepciones, España está falta de grandes centros con capacidad para competir internacionalmente en condiciones, y ninguna de nuestras universidades forma parte de las cien mejores del mundo en resultados de investigación".

La otra gran carencia es la escasez de industrias que inviertan en investigación, lo que hace prioritario "un plan consensuado por todos para tratar de involucrar a las empresas en el proceso". Los científicos consideran imprescindible estimular la transferencia tecnológica (de los centros de investigación a la industria), las solicitudes de patentes y la generación de empresas basadas en la tecnología.

Mención aparte merece la deficiente transferencia de la investigación biomédica a la clínica. En este capítulo, los científicos proponen empezar por dotar a "20 o 30 grandes hospitales" con unidades o centros de investigación activos y consolidados. "Sólo así se podrá trasladar a médicos y pacientes los beneficios de la investigación de los últimos 25 años".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de febrero de 2004

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