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ETA IRRUMPE EN LA CAMPAÑA ELECTORAL

ETA agrava la crisis del Gobierno de Maragall con una tregua sólo en Cataluña

ETA irrumpió ayer con estrépito en la campaña electoral al anunciar "la suspensión de su campaña de acciones armadas en Cataluña a partir del 1 de enero de 2004". Lo hizo a través de un comunicado leído por dos encapuchados y distribuido a través de un vídeo emitido por Euskal Telebista a las dos de la tarde.

Todos los partidos políticos democráticos rechazaron el comunicado por "inmoral, repugnante, miserable e inadmisible". Sólo la ilegalizada Batasuna, liderada por Arnaldo Otegi, consideró "una buena noticia" la decisión de los terroristas.

ETA lanza en su comunicado "un saludo revolucionario a los independentistas catalanes", explica que su decisión está basada en "la solidaridad honesta, activa y generosa que el proceso de liberación del pueblo vasco ha cosechado por parte del pueblo catalán", y termina con un "¡Visca Catalunya Lliure!".

Ibarretxe: "ETA asesina políticamente a quienes se acercan a hablar con ella"

Maragall: "El acuerdo del tripartito es sólido y tiene vocación de perdurabilidad"

Aznar: "Es incompatible con el Pacto Antiterrorista la coalición con Esquerra"

Zapatero: "Deberán producirse consecuencias o bien en ERC o en el Gobierno catalán"

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La tregua decidida por ETA para Cataluña desata una sacudida en el panorama político nacional. Por un lado, reabre la fractura entre el PSOE y el PSC, somete de nuevo a fuertes tensiones al Gobierno tripartito que preside Pasqual Maragall desde hace sólo 56 días, y reaviva el debate interno en Esquerra Republicana de Catalunya respecto a la figura de su principal líder. Por otro lado, amenaza la supervivencia del Pacto Antiterrorista, el acuerdo de Estado más importante firmado entre los dos principales partidos de España. El Gobierno y el PP condicionaron ayer la continuidad del Pacto a la ruptura de los acuerdos del PSOE con ERC.

El anuncio de la tregua sólo para Cataluña, donde ETA ha matado a 54 personas desde 1975, se produce un mes y medio después de que dos dirigentes de la organización terrorista, supuestamente Josu Ternera y Mikel Antxa, se reunieran en Perpiñán (Francia) con el secretario general de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Josep Lluís Carod Rovira, entonces conseller en cap del Gobierno catalán.

La difusión pública de aquel encuentro, que el Ejecutivo central conoció a través de un informe elaborado por el Centro Nacional de Inteligencia, abrió una grave crisis en el Gobierno catalán que costó el puesto a Carod Rovira y a punto estuvo de causar una ruptura entre el PSOE, que exigía la destitución de Carod, y el PSC, que se resistía a poner en peligro el acuerdo tripartito.

El líder de ERC dejará también su escaño en el Parlamento catalán tras las elecciones generales del 14-M, cuando salga elegido, previsiblemente, diputado. Carod pretende que su nueva apuesta política se convierta de hecho en un plebiscito sobre sus conversaciones con los terroristas.

ETA precisó a través del diario Gara el pasado 4 de febrero que no había alcanzado ningún acuerdo con Carod y anunció que "en un futuro" daría cuenta "de una reflexión más concreta". Catorce días después, la banda comunica que suspende su actividad armada sólo en Cataluña, comunidad autónoma donde perpetró el atentado más indiscriminado y cruento de su historia, causando 21 muertos y 45 heridos en el centro comercial Hipercor en 1987.

Desacuerdo en el Parlamento

El Parlamento catalán fue incapaz de aprobar ayer una declaración institucional de condena a ETA ante la negativa del PP a votarla debido a que el texto obviaba cualquier referencia a la negociación de Carod con la banda, según explicó el portavoz popular Josep Piqué.

ERC aseguró que los populares estaban dispuestos a suscribir el texto de la declaración institucional, pero "presiones posteriores" desde la dirección nacional del PP evitaron el acuerdo de toda la Cámara respecto a la condena de los terroristas. El texto pactado por el resto de los grupos, que el PP consideró insuficiente, señalaba: "La organización terrorista ETA, con su anuncio de hoy y sus falsos argumentos, que no son compartidos ni por el pueblo catalán ni por sus representantes democráticos, insulta a los ciudadanos y las ciudadanas de Cataluña".

La declaración también planteaba que "Cataluña no pide ni espera nada de ETA que no sea el abandono total y definitivo de la violencia", y añadía: "Por dignidad nacional y por ética colectiva no podemos aceptar ni la violencia terrorista ni aún menos su utilización selectiva, sea ésta personal o territorial".

El ambiente de nueva crisis que envolvió ayer al tripartito desde que se conoció el comunicado de ETA llevó tanto a CiU como al PP a ofrecer a Maragall su apoyo para dar estabilidad al Gobierno catalán.

El secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, consideró "inadmisible" el comunicado de la banda terrorista y expresó su deseo de que tenga consecuencias políticas: "En ERC, después de que se conociera la reunión que hubo entre el señor Carod-Rovira y miembros de la banda terrorista ETA. Y si no es así, deberá producir consecuencias políticas en el Gobierno de Cataluña".

Zapatero habló con Maragall sobre las 12.30 para anticiparle que iba a reclamar públicamente responsabilidades políticas por lo ocurrido. El presidente de la Generalitat le contestó que necesitaba tiempo, según indicaron dirigentes socialistas conocedores del contenido de la conversación. Zapatero y Maragall calcaron casi su conversación del 26 de enero pasado, cuando se conoció el encuentro de Carod con ETA. Entonces, el secretario general del PSOE exigió al presidente de la Generalitat que destituyera a Carod. Una solución de urgencia impidió la ruptura entre el PSOE y el PSC. Dirigentes del PSC y del PSOE coincidieron ayer en que "algo se tiene que mover" en ERC. El primer secretario del PSC, José Montilla, vaticinó ayer que hoy habría "novedades sobre Carod".

La petición de responsabilidades políticas por parte de Zapatero se produjo a las tres de la tarde. Dos horas después, Pasqual Maragall rechazó la posibilidad de romper con ERC al declarar que el comunicado de ETA "no afecta directamente al Gobierno tripartito, cuyo acuerdo es sólido y tiene fuerte vocación de perdurabilidad".

El presidente catalán sostuvo en todo momento que la tregua "no condiciona ni condicionará" a su Gobierno, que seguirá "su propio camino" y que "no se puede someter a dinámicas ajenas".

El socialista Juan Carlos Rodríguez Ibarra, presidente extremeño y miembro del comité de notables que Zapatero designó para su asesoramiento, aconsejó ayer a Maragall destituir a los consejeros de su Gobierno que pertenezcan a ERC, "el partido que ha negociado esa tregua" con ETA. El presidente del PSOE, Manuel Chaves, jefe del Ejecutivo andaluz, también reclamó consecuencias políticas en ERC o, en su defecto, en el tripartito catalán.

En Esquerra Republicana hay numerosos dirigentes que mantienen que la iniciativa de Carod de negociar con ETA fue "una insensatez", aunque ayer seguían defendiendo como "lo más importante mantener el tripartito". Carod Rovira leyó un comunicado de siete puntos para desmarcarse de la iniciativa de ETA. "Trabajamos y deseamos una tregua definitiva para el conjunto de los Estados español y francés. Este anuncio de tregua no nos satisface. Es evidente que ETA planea una trampa política con esta tregua y que pretende marcar la agenda política e instrumentalizar al pueblo catalán y al actual momento en Cataluña y en el Estado", señaló.

Carod negó que hubiera pactado con ETA una tregua para Cataluña: "En ningún momento se habló de una tregua circunscrita a Cataluña, ni hubo ningún acuerdo o negociación".

El Gobierno y el PP descalificaron a ERC por la iniciativa de Carod, al que atribuyeron el pacto de una tregua en Cataluña a cambio de dar cobertura política a ETA. En sus manifestaciones, los dirigentes del Gobierno y del Partido Popular reservaron una reflexión crítica y amenazante dirigida a los socialistas. El presidente, José María Aznar, exigió al PSOE que rompa sus acuerdos con Esquerra: "Ya no se puede alegar ignorancia, no se puede mirar hacia otra parte". Aznar recordó que los socialistas no sólo gobiernan con Esquerra, sino que acuden en coalición electoral con la formación de Carod para el Senado. Y advirtió de las consecuencias de no romper estas alianzas: "Es incompatible con el Pacto Antiterrorista el mantenimiento de Gobiernos de coalición y de coaliciones electorales con el partido de la Esquerra".

"Romper inmediatamente"

El candidato del PP a la presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy, insistió: "El PSOE no puede volver a equivocarse, tiene que romper de forma inmediata la coalición que gobierna en Cataluña, las candidaturas conjuntas al Senado que ha presentado con ERC y rechazar cualquier tipo de apoyo político, presente o futuro, de ERC, como el que le están dando en Cataluña y que le han ofrecido para el Gobierno de España".

El presidente de la Generalitat conoció el comunicado de ETA unas horas antes de hacerse público por una llamada del lehendakari, Juan José Ibarretxe, que le facilitó el texto donde se anunciaba la tregua para Cataluña. Ibarretxe calificó de "nauseabundo e inmoral" el comunicado de los terroristas e interpretó así su intencionalidad: "Se llega a la conclusión de que ETA trata de asesinar políticamente a aquellos que se acercan a hablar con ella".

Tras conocer las intenciones de la banda, Maragall llamó al presidente del Gobierno, José María Aznar, para expresarle la necesidad de ampliar el Pacto Antiterrorista a otros partidos. Aznar replicó que la única solución pasaba por cumplir ese pacto, según dirigentes del Ejecutivo central. El desacuerdo fue total.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de febrero de 2004