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ETA IRRUMPE EN LA CAMPAÑA ELECTORAL

Imaz: "ETA no puede condicionar el futuro político"

El presidente del PNV, Josu Jon Imaz, cuando compareció, a las nueve de la mañana de ayer en Madrid, en un coloquio del Fórum Europa que suponía su puesta de largo en la capital de España, ya sabía que ETA iba a publicar un comunicado anunciando una tregua limitada a Cataluña, pero no dijo nada.

No obstante, su intervención fue un duro alegato contra ETA, que pudiera servir cuando se conociera la existencia del comunicado de la banda, lo que sucedió un par de horas después, y en el que puso de relieve que "la paz no tiene precio político".

Imaz, en un lenguaje muy diferente al utilizado por el ex presidente del PNV, Xabier Arzalluz, y el ex portavoz del partido, Joseba Egibar, cerró la puerta a cualquier tipo de negociación política con ETA. "La negociación política sobre el futuro y el estatus de la sociedad vasca no puede estar sometida a la negociación política con un grupo terrorista. No estoy dispuesto a que el futuro de mis hijos sea decidido por un encapuchado y una metralleta", dijo.

Imaz defendió la lucha policial contra ETA y se mostró convencido de que la banda acabará dejando las armas porque "el rechazo y el asqueo que provoca en la sociedad vasca es elevadísimo, creciente y esperanzador". "La violencia, el terror, el chantaje, la extorsión y la amenaza son una lacra que exige tolerancia cero en nuestra sociedad y para nosotros es prioritario erradicar de una vez por todas la violencia de ETA de la sociedad vasca".

El presidente del PNV admitió, incluso, que su partido cometió errores al suscribir el Pacto de Lizarra en septiembre de 1998 con Batasuna, paralelo al pacto secreto que formalizó con ETA en agosto de ese año. Señaló, en este sentido, que en el acuerdo se mezcló "erróneamente" la normalización del País Vasco con cuestiones políticas cuando hay que separarlas porque "podía entenderse que la paz tiene un precio político cuando no es así".

También admitió que el PNV había reaccionado tardíamente en el apoyo y reconocimiento de las víctimas del terrorismo, responsabilidad que extendió a todos los partidos democráticos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de febrero de 2004