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ETA IRRUMPE EN LA CAMPAÑA ELECTORAL

La dirección de Esquerra, dividida sobre la respuesta a la crisis y el futuro de su líder

La falta de acuerdo en la permanente obliga al partido a convocar otra reunión para hoy

La dirección de Esquerra Republicana (ERC) dio ayer varias vueltas dentro de un laberinto político del que todavía no encontró la salida. La permanente de la formación se reunió de urgencia en el Parlament para abordar la nueva crisis desatada por la entrevista del líder del partido, Josep Lluís Carod, con ETA, pero lo máximo que logró fue convocar una nueva reunión para hoy para buscar una salida que salve a su líder y al tripartito. La cúpula de Esquerra está dividida entre los que consideran prioritaria la apuesta por el Gobierno y los que no quieren hacer más concesiones.

La permanente del partido republicano se reunió ayer durante más de una hora en el Parlamento catalán al concluir el pleno. Los dirigentes entraron con el semblante muy serio y al acabar la reunión, pasadas las 20.00 horas, el portavoz de ERC, Joan Ridao, se limitó a informar que el partido había hecho suya la declaración de la mañana de Carod y que no se había tomado ninguna resolución.

Los dirigentes de Esquerra se conjuraron para evitar cualquier muestra externa de discrepancia y se han emplazado de nuevo para hoy para tratar de encontrar una solución. A grandes rasgos, la dirección republicana está dividida entre dos posiciones: los más cercanos a Carod consideran que Esquerra ya ha pagado con creces la "ingenuidad" de su líder con su renuncia como conseller en cap. Otro grupo de dirigentes, vinculados al aparato, sitúan la continuidad del tripartito como la gran prioridad estratégica de la formación independentista y, por tanto, están dispuestos a hacer algún nuevo gesto para blindarlo.

Carpetazo

No obstante, este gesto no pasaría, en ningún caso, por sacrificar por completo a Carod, según subrayan dirigentes de todas las familias internas. Lo único que podría hacer variar esta posición común es que aparecieran nuevos datos que mostraran que el secretario general hubiera ocultado información a sus compañeros de dirección, a los que aseguró rotundamente que no había alcanzado ningún pacto con ETA.

Los partidarios de dar carpetazo sin más a la polémica sostienen que ningún gesto va a lograr serenar la política española y que el PP siempre va a pedir otro nuevo gesto porque su objetivo último, argumentan, es acabar con el Ejecutivo catalán. Fuentes de la dirección de ERC explican que un posible punto de encuentro podría ser el anuncio de que Carod no regresará al Gobierno catalán tras las elecciones, una hipótesis que sería acogida con gran satisfacción tanto por el PSC como por Iniciativa per Catalunya Verds (ICV).

Esta posibilidad, no obstante, no tiene todavía el visto bueno de Carod, cuya trayectoria política ha tenido como único fin la llegada al Gobierno catalán, a lo que se ha dedicado durante dos décadas. Los dirigentes del PSC e ICV no dejaron de enviar mensajes ayer en esta dirección a los dirigentes de Esquerra que sitúan el tripartito como su gran prioridad. Estos movimientos fueron acogidos con malestar por los más fieles a Carod.

La situación es especialmente dramática para Esquerra, que llevaba años preparándose para demostrar a la sociedad que había dejado de ser un partido de jóvenes arrauxats (alocados) y que estaba preparada para gobernar. El secretario general de ERC y ex conseller en cap, Josep Lluís Carod, personificaba el nuevo icono de Esquerra como partido supuestamente serio y responsable que sus dirigentes difundían y que ha quedado muy en tela de juicio en apenas un mes en el Gobierno.

En dos legislaturas al frente de ERC, Carod logró poner fin a las endémicas luchas internas que consumieron, entre otros, a Àngel Colom y Pilar Rahola, y tras alcanzar el Gobierno el partido parecía soldado por primera vez en décadas. La crisis, no obstante, ha puesto de manifiesto que la inminencia de la llegada al poder había ocultado las discrepancias, que ahora se han reabierto tras la reunión de Carod a espaldas no sólo del Gobierno catalán, sino también de sus compañeros de partido.

El conflicto se fue larvando al crecer un foso cada vez más profundo entre Carod y su reducido grupo de personas de confianza -en su mayoría, integrantes del clan de la Avellana y como él de las comarcas de Tarragona- y el aparato de la formación, siempre bajo el control del diputado en el Congreso Joan Puigcercós. Mientras que Carod ha cultivado especialmente las relaciones con la sociedad civil y núcleos intelectuales nacionalistas independientes, el aparato se ha fortalecido y ha ganado crédito a los ojos del resto de formaciones del tripartito. Hasta ahora, el aparato de Esquerra ha tenido un papel fundamental en la firma del pacto de gobierno y en la resolución de las sucesivas crisis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de febrero de 2004