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ETA IRRUMPE EN LA CAMPAÑA ELECTORAL

Maragall blinda el tripartito y confía en que Esquerra fuerce la retirada de Carod

Saura afirma que el líder de ERC debería decir claramente que no volverá al Gobierno

Ni la tregua de ETA ni las elecciones del 14-M "condicionan ni condicionarán la composición del Gobierno catalán". El presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, fue tajante en su intención de mantener la actual composición tripartita del Ejecutivo catalán. Desde su Gabinete, no obstante, crecen las voces que urgen a que el líder de Esquerra, Josep Lluís Carod Rovira, se pronuncie claramente sobre su no retorno al Palau de la Generalitat, a la espera de que los republicanos adopten una decisión al respecto, que el propio Pasqual Maragall fijó para hoy.

En apenas dos semanas, el tripartido catalán ha vuelto a vivir un terremoto político. Y con el mismo epicentro: la reunión de Josep Lluís Carod con la cúpula de ETA. Ayer por la mañana se gestó la última entrega de esta historia al anunciar la organización terrorista su intención de dejar de atentar en Cataluña. Una tregua envenenada que Maragall calificó de "mensaje bomba" y Carod de "tregua-trampa".

La noticia llegó al Parlamento catalán reunido en pleno, lo que permitió que el presidente de la Generalitat abordase la situación con los líderes de todos los grupos. Poco después del mediodía estaba lista una declaración institucional de rechazo a la tregua. Sin embargo, el Partido Popular catalán, que al principio apoyaba la idea, fue dando marcha atrás. El consenso de todos los partidos que la cúpula regional del PP daba por hecho quedó en papel mojado después de que su líder, Josep Piqué, conversara telefónicamente con el candidato de su formación a la Presidencia del Gobierno central, Mariano Rajoy.

La nueva situación desbarató los planes de declaración institucional que tenía el tripartito, que ayer tuvo a su lado a Convergència i Unió (CiU). Mientras, los contactos entre partidos se multiplicaban. Había más diputados en los pasillos que en el salón de plenos, mientras Maragall preparaba con sus colaboradores una estrategia que no satisfizo al presidente del Gobierno, José María Aznar. La conversación que ambos mantuvieron no dejó dudas al respecto. Aznar apuntó a la ruptura del pacto tripartito con Esquerra como única solución, mientras que Maragall abogaba por ampliar el Pacto Antiterrorista al nacionalismo democrático.

El entrar y salir de dirigentes políticos del depacho de Maragall era constante, mientras el presidente catalán proseguía los contactos telefónicos con dirigentes socialistas, entre ellos José Luis Rodríguez Zapatero, Alfredo Pérez Rubalcaba y su homólogo andaluz, Manuel Chaves. La determinación de Maragall era ayer total: había que mantener el tripartito, en la confianza de que Esquerra decidirá el futuro de Carod Rovira. Fuentes de la dirección del PSC aseguraron no estar dispuestas "a dar la patada a Esquerra para echarlos al monte".

Así, en la sesión de control parlamentaria de ayer, Maragall se mostró firme frente a quienes abogan por un cambio de alianzas parlamentarias. "La cohesión del Gobierno catalán es sólida y con una fuerte voluntad de permanencia", dijo el presidente frente a las ofertas de CiU y PP de conformar una nueva mayoría, o de gobernar en minoría con acuerdos puntuales. "El tripartito no puede depender de una fuerza política que quiere romper la arquitectura y la unidad de España", dijo el popular Josep Piqué.

La idea de apuntalar el tripartito fue secundada por Joan Saura, consejero de Relaciones Institucionales y líder de Iniciativa per Catalunya Verds (ICV-EUiA). En declaraciones a TV-3. Saura afirmó que Carod debería decir claramente que "no tiene ninguna intención del volver al Gobierno". De esta manera, el dirigente ecosocialista puso palabras públicas a una opinión que gana adeptos dentro del Gobierno catalán, en el que sus integrantes observan con inquietud cómo la incertidumbre sobre el futuro del líder de Esquerra se contagia al Ejecutivo catalán.

Ni ETA ni el PP

El primer secretario del PSC, José Montilla, aseguró que "ETA y el Gobierno central no pueden fijar el futuro del Ejecutivo catalán. ¿No habíamos quedado en que impediríamos que ETA determinase la agenda político-electoral?. Plantaremos cara al Partido Popular", agregó el dirigente socialista.

PSC e ICV-EUiA se mostraron exquisitos a la hora de no interferir en cómo Esquerra decidirá el futuro de Carod, pero dirigentes de ambas formaciones manifestaban en privado que era necesario que de forma inminente hubiera un gesto por parte de ERC en este sentido.

Fuentes próximas a Maragall agregaron que a ello se sumaría en los próximos días "alguna medida" por parte del presidente catalán, incluso barajaban algún nuevo nombramiento importante en su Ejecutivo. El propio Maragall urgió a la resolución de la crisis. El presidente catalán declaró anoche a TV-3: "Espero que antes de mañana [por hoy] Esquerra Republicana haya reflexionado y haga un gesto; tenemos derecho a pedir gestos y espero que nos lo comuniquen formalmente". Y a renglón seguido agregó: "No he perdido la confianza en ERC".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de febrero de 2004