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Entrevista:JULIO MEDEM | Director de cine | 51º FESTIVAL DE CINE DE SAN SEBASTIÁN

"La ministra es una irresponsable"

Julio Medem (San Sebastián, 1958) respondió ayer por primera vez a la polémica surgida en torno a su documental La pelota vasca, la piel contra la piedra, después de su proyección matinal.

Pregunta. ¿La presencia de tantos invitados estaba prevista antes de la polémica?

Respuesta. Sí.

P. Han pasado ya tres horas. ¿Qué ha sentido en ese momento con la gente en pie aplaudiendo?

R. Ha sido la ovación mayor y más emocionante que he tenido en mi vida. Curioso, ¿verdad? Llevo unos días en un estado en el que no podía con todo lo que estaba pasando, me quedaba con cositas, sorbía un poco y el resto lo dejaba en espera. Estaba extraño, perdido, muy protegido pero a la vez muy frágil. Lo que ha ocurrido hoy con todo ese cine aplaudiéndome es que he entendido que, en el fondo, toda esa gente no se estaba creyendo que pudiera ser cierto lo que se estaba diciendo de mi película.

"Quise crear una simulación de una posible escena: 'El diálogo sería así"

P. ¿Le ha compensado el mal trago de estos días?

R. No sé. He llegado a estar muy angustiado y se me ha quitado la angustia. Que me haya compensado, no sé. Lo que ha pasado es muy fuerte. Me están diciendo ahora que para la película es muy bueno porque ha creado mucha expectación. Ha aumentado el interés que había por ella en festivales fuera de España. Iba a ir a cuatro festivales y ahora viajará a siete más. Le ha dado alas a la película, pero no compensa. No compensa ser víctima de algo tan injusto. Por eso hice la película, porque vi cómo se trataba el tema vasco, principalmente por la prensa de Madrid.

P. Dos de los entrevistados, Gotzone Mora e Iñaki Ezkerra, han pedido la retirada de sus testimonios. ¿Se lo han pedido a usted?

R. No, a mí no. De todas formas, de ellos no voy a decir nada malo. Lo que han hecho prefiero no juzgarlo, porque es gente que está amenazada de muerte, viven en una situación de falta de libertad, con escoltas, pensando que les pueden matar. Eso todos los días. Es una barbaridad vivir así. Cómo se les tiñe la vida y los ojos. Yo no estoy amenazado, yo he podido hacer esta película porque he pasado siete años fuera de aquí. Con el tiempo me he mentalizado, por ejemplo, para no odiar, para estar en la distancia, con mucho respeto pero sin que todo ello me pringue. Esas dos personas viven una situación delicadísima. Entonces, de ellos no quiero decir nada más. Lo que sí me parece un escándalo es cómo se han aprovechado ciertos medios de comunicación, que han potenciado lo que han dicho ellos para ponerme a mí bajo sospecha. Se ha dicho de mi película que incita al terrorismo. Qué salvajada.

P. Mora y Ezkerra han asegurado que el documental no es muy favorable hacia las víctimas del terrorismo.

R. Ellos no son los que tienen que decidir quién es más víctima que otra. En mi película aparecen víctimas del terrorismo. Daniel Múgica me ha abrazado y María Isabel Lasa me ha dado las gracias por el trato respetuoso que he tenido con ellos, respetuoso y cariñoso. ¿Eduardo Madina no es una víctima del terrorismo, que le han amputado una pierna? Mireia Lluch, la hija de Ernest Lluch, asesinado por ETA, vio el montaje definitivo de la película y me dijo que a su padre le hubiera encantado, que su padre estaba a favor del diálogo y que parte de la herencia de su padre estaba en la película. ¿Cómo que no soy respetuoso con las víctimas? Hay un colectivo de víctimas, cuya tendencia ideológica es coincidente con los que no han querido estar, que no han estado. ¿Quién de ellos ha visto la película?

P. La ministra de Cultura, Pilar del Castillo, sin ver la película, arremetió contra usted y le acusó de trato injusto con las víctimas. ¿Qué le parece?

R. Pues que es una irresponsable. ¿Qué ministra de Cultura es ésta que no es capaz de ser un poco prudente, esperar a ver la película y luego juzgarla por ella misma?

P. Cuando empezó a preparar este proyecto ¿esperaba tantas críticas?

R. No, no me lo esperaba. Algunos no han querido estar en el filme para después poder achacar que, como ellos no están, la película cojea o es sesgada. Sí temía ataques por ahí, pero no de esta categoría y menos sin haberla visto.

P. ¿La distancia de estos siete años en Madrid le ha facilitado una mirada diferente?

R. Sí. Con este conflicto hace falta siempre distancia. Yo me he ido moviendo, porque no es fácil vivir aquí. Cuando vives aquí, te acaba tocando en lo personal. Ya he hecho unas cuantas declaraciones públicas contra ETA y contra ciertos secuestros o atentados. Parece ahora que no lo he hecho nunca, pero que vayan a la hemeroteca. Cuando me fui a Madrid me di cuenta de que yo no estaba bien, que estaba incómodo, me fui sintiendo que me liberaba. Luego, con el tiempo... sabía que lo tenía pendiente, porque es algo que me preocupa muchísimo desde que era un crío. Desde que tenía 13 o 14 años y lo descubrí. En mi propia familia, que es una familia muy mezclada, con familiares en bandos muy diferentes.

P. ¿Siente, entonces, que se lo debía a sí mismo?

R. Quería corregir una cascada de injusticias sobre lo que se decía del tema vasco en Madrid. También quise aprender. He ido a buscar en todo ello algunas de las razones de todos. Por supuesto, el que no tiene ninguna razón es el que mata. Planteé un escenario de diálogo, con muchas voces, y son voces que expresan sufrimiento, dolor, ideas... Quise crear una simulación de una posible escena: "El diálogo sería así".

P. Cristina Cuesta le ha acusado de haber puesto al mismo nivel a ETA y al Gobierno del PP, elegido democráticamente.

R. Digo lo que es: en el conflicto vasco hay dos extremos, ETA y el Gobierno de Madrid. Son radicalmente diferentes, sólo tienen en común que practican los dos el pensamiento único. Que el conflicto se ve desde aquí tal y como yo lo veo y como tengas el más mínimo matiz estás del lado contrario. Así es la dialéctica del PP, de Aznar y de ETA. Para mí, el problema más grave de este país es ETA, es que existe ETA, que amenaza y mata. Yo asumo ese compromiso moral y queda clarísimo en la película. Y en segundo lugar, el no diálogo. En esa jerarquía, primero ETA que mata y luego un Gobierno que se niega a dialogar.

P. Fue a raíz de la campaña contra el nacionalismo democrático en las autonómicas de 2001 cuando decidió hacer el documental. Hay quien dice que ya antes había razones más que poderosas, como es la muerte por ETA de cientos de personas o las extorsiones, amenazas y el exilio al que están sometidos muchos ciudadanos vascos.

R. Soy el primero que condena a ETA. Pero cuando desde el poder se crea un estado de opinión injusto, con toda una maquinaria propagandística creando la confusión de que todo el nacionalismo es cómplice del terror, me asusté. Era una vuelta a las etapas más rancias del franquismo.

P. También han dicho de usted que es el cineasta del régimen. ¿Es del PNV?

R. No. No soy nacionalista. No creo que el documental favorezca al PNV. Ningún partido político sale bien parado en la película. Se cuenta de dónde viene el PNV, y también que no ha sido sensible con las víctimas. Del PSOE me parece interesante que se ve que hay corrientes distintas.

P. Es su primer documental tras cuatro películas de ficción. La polémica ha eclipsado el lenguaje cinematográfico. ¿Contaba con ello?

R. No. Esperaba que se apreciara y valorara el lenguaje de la película, que me ha costado muchísimo y del que me siento muy orgulloso. Tiene un trabajo de montaje muy interesante, ha sido muy fascinante. He probado muchas cosas.

P. ¿Se arrepiente de algo?

R. No, ahora mismo no.

P. ¿Continúa con el proyecto de Aitor, la película de ficción sobre ETA, o se le han quitado las ganas?

R. Hoy tengo más ganas. Ayer no sabría decirle. Hoy sí y además me apetece mucho volver a la ficción. Haciendo el documental me he dado cuenta de que lo mío es la ficción. Me siento mucho más libre en la ficción, la libertad creativa es un disfrute.

P. Antes hablaba de que la polémica ayudará a la comercialización de la película. ¿Le compensa?

R. Para nada. Todo esto es muy triste. Lo que no sé es qué va a pasar conmigo, cómo me va a dejar esta experiencia, el ánimo. A ver cómo supero todo. También puede ser que me encuentre más fuerte y me lance a hacer la película de ficción. Mucha gente creerá entonces que me pongo a hacer una película de apología nacionalista. Pues no. Insisto, no soy nacionalista. Me siento vasco y español, pero soy vasco, y cuando veo que el nacionalismo vasco está siendo criminalizado injustamente, pues intento hacer algo para protestar o corregir esta desinformación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de septiembre de 2003