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Congo y Uganda se acusan de dirigir la matanza de 250 civiles en la región de Ituri

Solana anuncia que la UE decidirá "posiblemente el miércoles" el envío de tropas

La región de Ituri, en el noreste de Congo, acumula matanzas de civiles mientras que la UE decidirá, "posiblemente el miércoles", en palabras de su alto representante de Política Exterior, Javier Solana, el envío de tropas bajo un mandato mejorado de la ONU. La aldea de Kyomna, a una treintena de kilómetros de la frontera con Uganda, sufrió este fin de semana un asalto de milicianos de la tribu lendu, que asesinaron a unos cien civiles hema, sus enemigos ancestrales. Ayer, el líder de los hema, Bawunde Kisangani, dijo a France Presse que la cifra real supera los 250.

No hay confirmación independiente de la nueva masacre. En un país como la República Democrática de Congo (RDC), cinco veces más grande que España y con una paupérrima red de carreteras, las noticias tardan en llegar. Son fuentes militares ugandesas, el país que ocupaba Ituri hasta el 4 de mayo, y de los hema los que denuncian esta matanza. El líder hema, Bawunde Kisangani, visitó

Kyomna y asegura que pudo contar 253 cuerpos sin vida, entre ellos 20 bebés, casi todos civiles. Los atacantes, unos 2.500 de la tribu lendu iban armados de machetes y rifles de asalto. "Atacaron la casa del jefe Kawa, responsable de la aldea y mataron a 22 de sus familiares porque él no estaba allí. Después se dirigieron al hospital y mataron a 37 personas". Entre los atacantes había, según él, miembros de una guerrilla congolesa liderada por Mbusa Nyamwisi y tiene como aliados a los mayi-mayi (de la región del Kivu, al sur de Ituri) y a las tropas regulares de Kinshasa. Otras fuentes, como Kisembo Bitamara, portavoz del Partido para la Unidad y la Integridad de Congo, eleva la cifra de muertos a 350 y también acusa de complicidad a los soldados de la RDC.

Desde Kinshasa, el ministro de Información, Kikaya bin Karub, negó toda relación con lo ocurrido en

Kyomna: "Es falso; no tenemos tropas allí excepto las que se encuentran acantonadas en Bunia", capital de la región. Y añadió: "Este tipo de cosas se pueden esperar. Las fuerzas extranjeras [en referencia a Uganda] han creado señores de la guerra en la zona y lo seguirán haciendo".

Ituri es un microcosmos en el que se repite de alguna forma el conflicto interno de Ruanda y Burundi. Allí, los tutsis son ganaderos, minoritarios y controlan el poder frente a una mayoría hutu. En Ituri, son los hema los ganaderos, minoritarios y mejor situados. Los lendu, agricultores, pobres y mayoritarios, sienten un odio ancestral por los hema, que cuentan con el apoyo militar de Uganda y Ruanda, que este fin de semana volvió a desplegar parte de su Ejército en la vecina Kivu en contra de lo pactado en los acuerdos de paz. La guerra entre hemas y lendus es una miniguerra dentro de un conflicto mayor, que tras los acuerdos de Lusaka y Pretoria está apaciguado. La retirada de los ugandeses era parte de ese compromiso, pero tras su salida, el 4 de mayo, han muerto más 750 personas.

Los observadores de la ONU allí desplegados se sienten inútiles, pues su mandato era la vigilancia de los acuerdos de paz y no de interposición. El Consejo de Seguridad aprobó el 30 de mayo el envío de 5.000 cascos azules encabezados por Francia. Javier Solana, anunció ayer en Barcelona que la UE aprobará "posiblemente el miércoles" el despliegue de esas fuerzas en Congo, que podrían estar en Ituri en agosto.

Este conflicto congolés, además de sus causas internas, está relacionado con el comercio ilegal de materias primas. Bunia tiene uno de los mayores yacimientos auríferos de toda África, que la leyenda llama las minas del rey Salomón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de junio de 2003