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El Ejército de Israel dinamita gran parte del complejo presidencial de Arafat

Tropas de élite y blindados israelíes mantienen el cerco al complejo presidencial palestino

Unos cuarenta policías encargados de la seguridad de Yasir Arafat se entregaron ayer a las fuerzas israelíes que asedian desde hace dos días la Mokata, el cuartel general del presidente en Ramala, en represalia por el atentado suicida perpetrado el pasado jueves en Tel Aviv que se saldó con seis muertos y más de sesenta heridos. La rendición se llevó a termino cerca de la media noche, después de que unidades de élite del Ejercito de Israel aceleraran el proceso de demolición del complejo, incluido el ultimo edificio noble, en el que se encuentran las oficinas y las estancias privadas del presidente.

Las manos en alto y el torso desnudo. Unos cuarenta miembros de la Seguridad Presidencial, el cuerpo de élite encargado de la custodia de Yasir Arafat, se entregaron así ayer noche a las tropas israelíes. Bajo la luz de los focos, los hombres avanzaron poco a poco por la pista desierta del helipuerto de la Mokata, desde donde antaño el presidente solía emprender sus viajes a Gaza o al pie de la cual recibía a los líderes internacionales, con banda de música y alfombra roja.

Este es el segundo grupo de rehenes que se entregan a las fuerzas de Israel desde que se iniciara el asedio. La noche anterior se habían entregado otros ocho miembros de la guardia presidencial. Pero ninguna de estas rendiciones parecía ayer noche colmar las exigencias del gobierno de Ariel Sharon, que continua reivindicando las entregas concretas de 19 activistas, con nombre, apellido y rostro, incluido Tawfik Tirawi, el todopoderoso jefe de los servicios secretos en Cisjordania, supuestamente implicados en operaciones terroristas.

Momentos antes de que este grupo de rehenes apareciera sobre la pista del helipuerto, tres potentes artefactos habían estallado en el interior del complejo de la Mokata, acelerando con ellos el proceso de destrucción del cuartel general de Arafat que se había iniciado 48 horas antes con la demolición de las viviendas prefabricadas en las que vivían en los últimos meses un buen numero de funcionarios.

El proceso de derribo sistemático de la Mokata había aparentemente culminado en la madrugada de ayer, cuando al alba, uno de los mayores edificios del recinto, el pentagono palestino, se vino abajo con una bomba especialmente sofisticada, capaz de absorber el oxígeno y provocar el derrumbe de los muros. La destrucción de este edificio de cuatro plantas, convirtió la residencia y las oficinas de Arafat en el último bastión de la Autoridad Nacional Palestina, en el que se albergaban amontonados más de 200 rehenes.

A pesar de que los encerrados pronosticaban que el proceso de demolición había acabado, prosiguió sin embargo al anochecer, después de la caída del sol. Primero las fuerzas israelíes destruyeron el pasillo, que en forma de puente servía de unión entre las oficinas y la residencia de Arafat. Después lanzaron un obús, varios misiles y ráfagas de ametralladora sobre el edificio presidencial, para a continuación abrir tres boquetes en los muros, tratando así de demostrar la intención de entrar en el complejo y sacar por la fuerza a todos los reclamados. Sólo entonces se entregó el segundo grupo de los 40 miembros de la Seguridad Presidencial, con el objetivo claro de calmar la tensión y proteger la vida de Arafat.

La rendición se llevó a término en silencio. Sin testigos. El camino que conduce desde Ramala a la Mokata se encuentra tomado por tanques y soldados israelíes, que han configurado un cinturón de acero sobre una zona calificada de "área militar cerrada". En este punto de la ciudad, el toque de queda es más estricto y férreo. Nadie puede entrar en él, ni siquiera los escurridizos cámaras de la televisión local Al Watan, que en otras situaciones similares podían infiltrarse entre las tropas y retransmitir en directo.

"Hay que ir con cuidado, los tanques y soldados patrullan por todas partes. Esta vez sí va en serio", aseguraba ayer Mohamed Ataya, 28 años, responsable de Al Watan. Ni siquiera sus reporteros se han atrevido a salir a la calle. Las únicas imágenes del cerco de Ramala las han tenido que cazar desde las ventanas de sus oficinas, en el quinto piso de un edificio, que sobrevuela la ciudad. Abajo las tiendas y comercios están clausurados, el tráfico es inexistente. Sólo de vez en cuando la imagen fugaz de un transeúnte, que rozando las paredes, avanza por las calles, para acabar siendo engullido por un portal.

Aislado del mundo

Desde la Mokata, prácticamente aislada del resto del mundo, Arafat ha lanzado en las últimas horas un mensaje de socorro a la comunidad internacional, especialmente a sus "hermanos árabes". El llamamiento urgente reclama el levantamiento del estado de sitio impuesto a más de tres millones de palestinos en Cisjordania y Gaza. El mensaje ha sido repetido hasta la saciedad en las últimas horas por el ministro de la Cooperación Internacional, Nabil Sat, quien desde El Cairo afirmaba ayer : "No habrá una verdadera solución sin la ayuda de una fuerza internacional, que separe las dos partes. Todo arreglo, que no incluya una fuerza internacional no pondrá fin al ciclo de muertes y destrucción". La Casa Blanca lanzaba también ayer un mensaje de reconciliación, al asegurar, según uno de sus portavoces, que "Israel tiene derecho a defenderse, pero también tiene que sopesar las consecuencias de sus acciones".

Arafat hizo llegar ayer al presidente español, Jose María Aznar, una carta personal pidiéndole su mediación en el conflicto. La carta fue entregada a altos responsables del Ministerio de Asuntos Exteriores por el viceministro de Cooperación Internacional palestino Ahmed Soboh, quien había hecho una escala en Madrid, de retorno a Palestina desde Nueva York, donde había asistido a la Asamblea General de Naciones Unidas.

"Israel no hace otra cosa que repetirse asimismo sin darse cuenta de que no hay resultados", comentaba ayer Soboh, en una clara referencia a que esta situación es idéntica a la provocada hace cuatro meses, cuando los israelíes pusieron por vez primera bajo asedio la Mokata, reclamando la entrega de seis activistas palestinos. El viceministro reivindicó como alternativa las "ideas frescas e innovadoras de la comunidad internacional", capaces de "abrir un horizonte" y "romper el círculo de violencias".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de septiembre de 2002