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PREMIOS PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE LA CONCORDIA

Los Príncipe de Asturias premian la lucha por la paz de Barenboim y Edward Said

El jurado destaca las iniciativas en Oriente Próximo del músico judío y del escritor palestino

Oviedo / Berlín
Un músico de origen judío, el argentino Daniel Barenboim, y un intelectual palestino nacionalizado estadounidense, Edward Said, comparten desde ayer el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, en reconocimiento a su 'generosa y encomiable tarea a favor de la convivencia y la paz'. Barenboim se enteró de la concesión del premio en su casa de Berlín cuando le llamó el presidente del jurado, Vicente Álvarez Areces. 'Me siento muy honrado y feliz, como también lo está Edward Said. Está en Nueva York y lo desperté con la noticia'. Tanto el pianista y director de orquesta como el ensayista y profesor de la Universidad de Columbia comparten una visión del conflicto palestino-israelí en la que la violencia y la muerte no tienen cabida. Un músico de origen judío, el argentino Daniel Barenboim, y un intelectual palestino nacionalizado estadounidense, Edward Said, comparten desde ayer el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, en reconocimiento a su 'generosa y encomiable tarea a favor de la convivencia y la paz'. Barenboim se enteró de la concesión del premio en su casa de Berlín cuando le llamó el presidente del jurado, Vicente Álvarez Areces. 'Me siento muy honrado y feliz, como también lo está Edward Said. Está en Nueva York y lo desperté con la noticia'. Tanto el pianista y director de orquesta como el ensayista y profesor de la Universidad de Columbia comparten una visión del conflicto palestino-israelí en la que la violencia y la muerte no tienen cabida.

La primera reacción del músico Daniel Barenboim (Buenos Aires, 1942) y del profesor Edward Said (Jerusalen, 1935) fue cubrirse de elogios mutuamente. El músico de origen judío se enteró de la concesión del Premio Príncipe Asturias de la Concordia en su casa de Berlín, cuando recibió una llamada del presidente del jurado, Vicente Álvarez Areces. 'Me siento muy honrado y muy feliz, como también lo está Edward Said, con quien acabo de hablar por teléfono. Él está en Nueva York y lo desperté con la noticia', contó nada más enterarse. Desde el otro lado del Atlántico, su amigo Said, uno de los más prestigiosos exponentes de la cultura palestina, y colaborador habitual de EL PAÍS, destacaba la valentía de uno de los grandes músicos internacionales con una larga trayectoria como director de orquesta y concertista de piano. 'Se trata de un premio muy importante para los dos', añadió el escritor y ensayista.

Como primera medida, Said y Barenboim han acordado que el premio de 50.000 euros se destine a becas para jóvenes músicos palestinos, a quienes de esta manera se les posibilitará la participación en los talleres de la orquesta West Eastern Divan. Barenboim y Said son los creadores, entre otras iniciativas, de dicho taller de trabajo con jóvenes músicos de Oriente Próximo. Estos encuentros, que han tenido lugar hasta ahora en Weimar (Alemania), Chicago (EE UU) y Sevilla -este último se celebró el mes pasado-, se han convertido en tan sólo cuatro años en un ejemplo esperanzador del espacio que brinda la cultura para la convivencia y la superación de los conflictos.

La paz y la convivencia

'Es evidente que un taller como éste no va a resolver el conflicto de Oriente Próximo, porque hay muchos problemas que no tienen sólo que ver con la cultura, pero es un proyecto que muestra claramente que hay campos en los cuales se puede y se debe colaborar', dijo el músico argentino-israelí, que la próxima semana viajará a Ramala. 'Parte del premio tiene que ser repartido moralmente con Andalucía y su Junta, que nos prestó su apoyo para realizar este verano nuestro taller en Sevilla', añadió Barenboim en el curso de una conferencia de prensa celebrada en la Staatsoper de Berlín, una de las tres instituciones operísticas de la capital alemana, cuya dirección artística complementa con su labor al frente de la Orquesta Sinfónica de Chicago.

El galardón, que recibirán en Oviedo el próximo octubre de manos del príncipe Felipe, respalda la contribución de ambos a la convivencia pacífica entre árabes e israelíes con la creación de talleres y encuentros musicales en los que conviven y participan jóvenes de ambas culturas.

La concesión del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia al músico Daniel Barenboim, nacido en Buenos Aires en el seno de una familia de emigrantes judíos de origen ruso, y al escritor palestino Edward Said, no hace referencia explícita al conflicto árabe-israelí, pero la búsqueda de caminos y ejemplos para la paz en Oriente Próximo, y en un momento de agudizamiento de la persistente crisis del área, configura el mensaje subyacente en el ánimo de la Fundación Príncipe de Asturias, como lo estuvo -entonces de forma explícita- en 1994, cuando el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional fue concedido conjuntamente al dirigente palestino Yasir Arafat y al israelí Isaac Rabin, posteriormente asesinado.

Al Príncipe de Asturias de la Concordia concurrieron este año 46 propuestas procedentes de 24 países. El jurado decidió por mayoría conceder la distinción a la candidatura conjunta de Barenboim y Said 'con independencia de su destacada proyección artística e intelectual', y en atención a su 'generosa y encomiable tarea a favor de la convivencia y de la paz'. La candidatura de Barenboim y Said había sido propuesta para este galardón por la Fundación Internacional Yehudi Menuhim y por la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo.

Las reacciones al premio no se hicieron esperar. Los reyes de España mandaron sendos telegramas a los premiados. Partidos como el PSOE aplaudieron la decisión del jurado, y el escritor Juan Goytisolo, amigo y buen conocedor de la obra de Said, explicó que la entrega del galardón a este intelectual de origen palestino 'honra al premio y no al contrario. Es un intelectural modélico, el único absolutamente independiente que conozco en el mundo árabe y uno de los escasos intelectuales independientes que quedan en Estados Unidos'. Para Goytisolo, uno de los escritores que siempre ha defendido la pluralidad y la tolerancia entre culturas, este premio significa que es posible el diálogo entre israelíes de buena fe y palestinos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de septiembre de 2002