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Chávez acusa a la oposición de presionar al Supremo

El presidente venezolano, Hugo Chávez, acusó ayer a la oposición de ejercer presiones, incluido el soborno, sobre el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para evitar el enjuiciamiento de cuatro jefes militares involucrados en el fallido golpe de Estado del 12 de abril. '¿Ustedes creen que el pueblo se va calar eso?, pues están muy equivocados', advirtió. En sentido contrario, la oposición imputa al Gobierno otras presiones sobre los 20 miembros de un tribunal, cuya sentencia afectará a 250 mandos bajo arresto domiciliario.

'Hay algunos magistrados manejados desde fuera por gente que tiene mucho dinero', afirmó Chávez durante una alocución radial. Los jefes acusados son el ex comandante del Ejército general Efraín Vásquez, el vicealmirante Héctor Ramírez Pérez, el contralmirante Daniel Comisso Urdaneta y el general de la fuerza aérea Pedro Pereira. El Ejecutivo y la Fiscalía les atribuyen la dirección castrense de un golpe, mientras la oposición sostiene que actuaron movidos por el anuncio del general Lucas Rincón, inspector de la Fuerza Armada Nacional (AFN), de la renuncia de Chávez.

El TSJ, que en dos ocasiones se ha pronunciado contra el enjuiciamiento, deberá acordar, en breve, si existió rebelión militar durante los hechos ocurridos entre el 12 y el 14 de abril. Una marcha gubernamental fue disuelta a tiros el día 12, con 16 muertos y cientos de heridos, y Chávez permaneció derrocado cerca de 48 horas. El reglamento del Supremo establece que los magistrados vayan presentando sucesivos borradores de dictamen a la consideración de sus compañeros, hasta lograrse la aprobación de uno de ellos.

'Mataron a gente'

Graves disturbios callejeros, causados fundamentalmente por extremistas gubernamentales alzados contra los dos fallos del TSJ, acompañan las deliberaciones de un tribunal, tan polarizado como el resto del país, según las fuentes consultadas. '¡¿Cómo que aquí no hubo golpe!? Yo estuve preso, eliminaron la Asamblea y el Supremo de un zarpazo, metieron presos a gobernadores y detuvieron a diputados. Mataron gente y ustedes van a decir que no hubo golpe de Estado o rebelión militar', protestó el jefe de Gobierno en su programa Aló presidente. 'Si ahora niegan el golpe, es como si alguien viniera a decir que es de noche cuando todo el mundo está viendo a plena luz el mediodía'.

No parece que ni el Gobierno, ni la oposición, vayan a aceptar, de buen grado, una sentencia desfavorable. '¡Oído al tambor!', avisó Chávez. El abogado constitucionalista Herman Escarrá, que acompañó la revolución bolivariana hasta entrar en colisión con sus políticas, dijo ayer que las declaraciones del presidente 'colocan al país al borde de cancelar el Estado de derecho. Hay una quiebra directa, grosera y obscena de lo que es el equilibrio de los poderes'. Tampoco la oposición se anda por las ramas, y en una página web identifica como parias a los magistrados favorables al enjuiciamiento.

[Por otra parte, José Antonio Gamallo, el gallego que resultó herido el pasado 11 de abril en Caracas, durante las manifestaciones en contra de Chávez, murió ayer en Orense durante un reconocimiento médico, informa Efe. Gamallo fue recientemente repatriado por la Consejería de Emigración. Según la Xunta, el enfermo presentaba un cuadro de herida cerebral por arma de fuego con síndrome de afectación neurológica severa y un estado de coma vegetativo.]

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de agosto de 2002