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Italia decretará el estado de emergencia en Sicilia ante el aluvión de refugiados

Un buque con cientos de 'sin papeles' fue escoltado por la Marina francesa hasta Catania

El Gobierno italiano de centro-derecha se siente impotente para frenar el flujo de inmigrantes que desembarcan ilegalmente en los puertos del país. La última llegada masiva se produjo a primera hora de la tarde de ayer, cuando atracó en el puerto de Catania (Sicilia) un barco, el Mónica, con más de mil extranjeros sin papeles a bordo. El ministro italiano del Interior, Claudio Scajola, acogió la noticia del nuevo desembarco con preocupación y anunció que el Consejo de Ministros aprobará en breve el estado de emergencia en Sicilia para hacer frente a la situación.

El estado de emergencia podría durar entre seis meses y un año, tiempo durante el cual el Gobierno podrá afrontar los problemas de la inmigración reforzando las medidas de seguridad mediante simples decretos.

Según Scajola, que se encontraba en Nueva York, es necesario que las autoridades locales sean dotadas de 'los poderes necesarios para gestionar un flujo que nos preocupa particularmente'. El Gobierno de Silvio Berlusconi ha aprobado ya una nueva ley de inmigración, en estos momentos a debate en el Parlamento, que endurece los requisitos exigidos a los extranjeros no comunitarios para entrar en Italia. La nueva regulación impedirá el acceso al país a los extranjeros sin contrato de trabajo. Umberto Bossi, ministro para las Reformas y líder de la ex secesionista Liga Norte, ha sido uno de los promotores del nuevo texto. Bossi criticó ayer la forma en que se produjo el desembarco. 'La nave venía, por si fuera poco, escoltada por una nave de la Armada francesa, con lo que todo se vuelve más confuso. ¿Es que ha decidido por casualidad Francia proteger la invasión de nuestro país con sus buques de guerra?'.

El líder de los Demócratas de Izquierda, Piero Fassino, alertó al Ejecutivo sobre los riesgos que puede entrañar la medida anunciada por Scajola. El ministro explicó que en el barco, al que las patrulleras italianas vigilaban desde el 12 de marzo, 'podría viajar un importante delincuente internacional'. En el Mónica, que llegó a Catania escoltado por cuatro patrulleras, viajaban medio millar de mujeres y niños, que serán alojados en los centros de acogida de la isla. Los intentos de la Guardia de Finanza de abordar la embarcación en alta mar encontraron la oposición desesperada de la tripulación y de muchos de los pasajeros, que amenazaron incluso con arrojar por la borda a los niños que viajaban a bordo. Finalmente, los oficiales de la Guardia de Finanza pudieron subir a la embarcación, que fue escoltada hasta Catania.

Entre los pasajeros figuraba una mujer que dio a luz en el barco y fue trasladada al hospital de la ciudad siciliana en helicóptero junto a la niña recién nacida. La llegada constante de barcos cargados de inmigrantes ha convertido las costas del sur de Italia en foco de permanente tensión. Las costas de Apulia y de Calabria, al sur de la bota, y las aguas de la isla de Sicilia son un continuo escenario de naufragios debido a la precariedad de las embarcaciones que transportan al año a decenas de miles de 'extracomunitarios'. Hace poco más de una semana, un barco con más de 65 inmigrantes a bordo naufragó cerca de la isla de Lampedusa.

Las autoridades italianas han reclamado ayuda a la UE para que destine fuerzas de policía de la UE a patrullar la larga costa italiana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de marzo de 2002