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TENSIÓN EN ORIENTE PRÓXIMO

Arafat afirma que pasará la Navidad en Belén pese a la prohibición de Sharon

El presidente palestino quiere asistir a la misa de Nochebuena como hace desde 1995

El primer ministro israelí, Ariel Sharon, prohibió ayer oficialmente al presidente palestino, Yasir Arafat, viajar esta noche a Belén para asistir, como todos los años desde 1995, a la misa de Nochebuena. La decisión ha sido contestada por el propio presidente palestino, que ha amenazado con desafiar la orden del Ejecutivo israelí e ir 'si es necesario a pie' desde Ramala, donde se encuentra 'arrestado' desde el pasado día 3, a la ciudad de la Natividad.

El Gobierno israelí de Unidad Nacional, presidido por el ex general Ariel Sharon, acordó ayer por la mañana por ocho votos contra seis prohibir al presidente palestino viajar a la ciudad autónoma de Belén para asistir a la misa del Gallo, que se celebra en la basílica de la Natividad, y a la que asisten habitualmente todos los representantes del cuerpo diplomático acreditado en Jerusalén Este, la futura capital del Estado de Palestina.

El Ejecutivo de Sharon asegura claramente que esta decisión supone un castigo al presidente Yasir Arafat por no haber combatido de manera decisiva el terrorismo palestino, negándose a entregar a los asesinos del ministro de Turismo Rehavma Zeevi, tiroteado el pasado 17 de octubre en un hotel de Jerusalén.

El Gobierno israelí pide asimismo el arresto del secretario general del Frente Popular para la Liberación de Palestina, responsable del atentado. Según los servicios de información israelí, los autores del asesinato y el dirigente del FPLP se encuentran refugiados en Ramala.

El presidente Arafat ha lanzado un desafío claro a Sharon desde su residencia de Ramala, donde se encuentra en situación prácticamente de arresto desde el 3 de diciembre tras los atentados terroristas de Jerusalén y Haifa, que se saldaron con 30 muertos y más de 170 heridos. Desde Ramala, el presidente palestino ha asegurado que nada ni nadie le impedirá 'ir a Belén', y ha anunciado su intención de hacer incluso si es necesario el viaje a pie. La distancia desde su residencia actual a Belén es de más de 20 kilómetros.

La comunidad internacional, encabezada por el papa Juan Pablo II, Estados Unidos y la Unión Europea han empezado a movilizarse para tratar que Sharon levante el veto. Al mismo tiempo que dirigentes políticos israelíes y palestinos, en algún caso incluso del partido nacionalista Likud, han empezado a criticar la decisión, que consideran 'estúpida e irresponsable'. El ministro belga de Asuntos Exteriores, que preside el consejo de ministros de la Unión Europea, efectuó ayer una gestión ante el Gobierno israelí pidiendo a Sharon no poner obstáculos al viaje a Belén de Arafat.

En Ramala, Belén y Jerusalén se había abierto ayer noche un compás de espera con la esperanza de que la crisis pudiera resolverse en las próximas horas de forma positiva. Las delegaciones diplomáticas de la Ciudad Santa y las autoridades religiosas se encontraban dispuestas a insistir hasta conseguirlo.

El Ejército israelí en Ramala incrementó de forma significativa los controles en las carreteras que salen de la ciudad, reforzando así el cerco sobre Arafat.

Además, desde el lado israelí se tejían nuevas y sorprendentes excusas, algunas de las cuales rayaban lo grotesco, al recordar que Yasir Arafat es de religión musulmana y no cristiana, olvidándose que es jefe de un futuro Estado plurirreligioso, en el que además de la comunidad musulmana hay cristianos.

El Ministerio de Defensa israelí, presidido por el laborista Benjamín Ben Eliezer, en un intento de que la decisión no fuera 'mal interpretada' y se pudiera acusar al Gabinete de 'persecución religiosa', anunciaba ayer el levantamiento parcial del asedio para Belén, permitiendo a los cristianos palestinos acudir a la ciudad de la Natividad. Nadie sabía ayer noche cómo los soldados israelíes podrán proceder a identificar a los palestinos cristianos y diferenciarlos de los musulmanes.

La decisión intempestiva de Sharon se produce pocas horas después de que rechazara un supuesto plan de paz elaborado por el ministro de Asuntos Exteriores, Simon Peres, y difundido ayer por la prensa local, según el cual se preveía otorgar el Estado de Palestina a Yasir Arafat en un plazo de ocho semanas tras la firma de un acuerdo de principios.

La creación de ese Estado se haría después del establecimiento de un pacto de no agresión, de una retirada de las armas de las facciones y del repliegue de las tropas israelíes de las zonas ocupadas en los últimos meses. Una vez proclamado el nuevo Estado se pondría en marcha un calendario de negociaciones para resolver en un plazo de 9 a 12 meses los temas mas polémicos, entre ellos el estatuto de Jerusalén o los refugiados. Sharon aseguró ayer que este plan no existe y reiteró su lema: 'No habrá negociación mientras haya violencia'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de diciembre de 2001