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CRISIS POLÍTICA Y SOCIAL EN ARGENTINA

El candidato peronista amenaza con no pagar la deuda externa

Rodríguez Saá garantiza la paridad del peso argentino con el dolar

Buenos Aires
El peronista Adolfo Rodríguez Saá, de 54 años, ex gobernador de la provincia de San Luis, asumió ayer la presidencia de Argentina y desde hoy encabeza el nuevo Gobierno provisional. Su gestión tiene un plazo de 71 días, en el curso del cual deberá convocar elecciones anticipadas, previstas para el próximo 3 de marzo, previa reforma del Código Electoral, bajo la llamada Ley de Lemas, una normativa que favorece claramente al peronismo. Rodríguez Saá confirmó antes de asumir el cargo que no pagará ni un centavo de la deuda externa de Argentina, que se cifra ya en más de 130.000 millones de dólares (unos 24 billones de pesetas) 'hasta que todos los ciudadanos argentinos tengan trabajo'.

El ex gobernador de la modesta provincia de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá, un abogado peronista de 54 años confirmado por la Asamblea Legislativa, el pleno del Congreso que controla su partido, encabeza desde hoy el nuevo Gobierno provisional de Argentina. La gestión de Rodríguez Saá tiene 71 días de plazo, y antes de asumir el cargo aseguró que Argentina no pagará ni un centavo de la deuda externa 'hasta que todos los ciudadanos argentinos tengan trabajo'.

El domingo 3 de marzo deben celebrarse las nuevas elecciones generales -previa reforma del Código Electoral- bajo la llamada Ley de Lemas, de uso frecuente en algunas provincias. El presidente surgido de las elecciones completará el mandato, interrumpido el pasado jueves por la renuncia al cargo de Fernando de la Rúa, que se inició en diciembre de 1999 y concluye el 10 de diciembre de 2003.

El Adolfo, como le llaman a Rodríguez Saá, juró su cargo ante el presidente provisional del Senado y presidente interino del país, Ramón Puerta. La escena era similar a la de 48 horas antes, cuando Rodríguez Saá asistió como testigo a la jura de Puerta en su condición de interino.

El peronismo, controlado ahora por los gobernadores de las provincias económicamente más pequeñas y con menor cantidad de población, integradas en el Frente Federal, y por los tres líderes territoriales, Carlos Ruckauf, José Manuel de la Sota y Carlos Reuteman, que encabezan las administraciones de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, tampoco tuvo en cuenta las objeciones de los ahora partidos minoritarios de la Alianza que llevó a Fernando de la Rúa al Gobierno en 1999.

Fondos de emergencia

El nuevo Gobierno destinará hoy mismo fondos de emergencia para recomponer la cadena de suministro de alimentos. La próxima semana se aprobará un plan de asistencia social con el que atender a las situaciones de emergencia más desesperantes. Se anuncia también la declaración formal de la cesación de pagos de intereses de la deuda externa en la que virtualmente se encuentra el país. La segunda parte del canje de títulos de la deuda pública que debía resolverse entre enero y febrero con los acreedores internacionales será reemplazado por 'una convocatoria amplia y sin condiciones', según un asesor del Ministerio de Economía.

Rodríguez Saá aseguró, antes de asumir el cargo, que no debía pagarse ni un centavo de la deuda externa 'hasta que todos los ciudadanos argentinos tengan trabajo'. Los funcionarios aspiran a una moratoria de dos años en el pago de los intereses y a una quita en el monto del capital de una deuda que se estima ya en más de 140.000 millones de dólares y que todos consideran 'impagable'.

Una caída del 17% en la recaudación de impuestos en lo que se lleva de mes, sumada a la caída del 11% y del 10% de los dos últimos meses, es la primera mala noticia para la nueva Administración. Del llamado modelo económico vigente hasta el pasado miércoles sólo rige de forma virtual la Ley de Convertibilidad. Al nuevo jefe del Estado no le convencen por ahora ninguna de las dos alternativas que debaten los economistas. A su juicio 'está muy claro que si devaluamos, pierde el salario de los trabajadores y si dolarizamos, también sufren los mismos, así es que por ahora no hay cambios en ese sentido'. De todos modos la paridad uno a uno entre el peso y el dólar a la que obliga la ley está rota en los hechos. El feriado cambiario impuesto por el Banco Central el pasado viernes fue prorrogado en principio hasta el próximo miércoles y también las restricciones al retiro de los ahorros, no de los salarios, depositados en los bancos que había ordenado el ex ministro Domingo Cavallo, una medida que precipitó el derrumbe del Gobierno anterior.

El presidente provisional Rodríguez Saá ratificó la decisión del interino Ramón Puerta, que había repuesto el Estado de sitio en las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y San Juan, por 10 días y a petición de los gobernadores. En la periferia de Buenos Aires se había desatado una ola de llamados alertando sobre saqueos a viviendas que no se produjeron en la realidad y que los funcionarios del Gobierno atribuyen a una 'acción psicológica' de grupos vinculados 'a la extrema derecha y a la extrema izquierda' que impulsaron los actos de vandalismo y de rapiña en el centro de la capital federal el pasado jueves.

Adolfo, el consolador

'Los peronistas no son buenos ni malos', decía Jorge Luis Borges, 'son incorregibles'. Y Adolfo Rodríguez Saá, abogado, de 54 años, casado con la profesora de inglés María Alicia Mazzarino, católico, padre de cinco hijos, es, en todos los sentidos, literarios y políticos, un peronista de molde. En su sangre se mezclan la tierra y la esencia del partido. Probablemente todo estaba allí cuando el patricio y guerrero Juan Saá hacía el amor con la bella aborigen conocida como Feliciana en los entretiempos de la resistencia al dictador porteño Juan Manuel de Rosas. Don Juan fue gobernador de San Luis en 1860.

Casi 150 años más tarde, podría decirse que El Adolfo no gobierna, dirige con espíritu democrático un territorio que le pertenece, como otros caudillos y familias que administran provincias argentinas. Pero si hace falta el voto popular, que legitima todo, ahí está: en 1983 obtuvo el 40,49%. Desde entonces, le reeligieron en 1987, con el 52,12%, en 1991 (50,51%) y en 1995 (71,75%).

El régimen de Promoción Industrial que benefició con impuestos a las empresas de San Luis, las obras públicas y la construcción de viviendas, le permitieron mantener una baja tasa de paro cuando todo el país estaba en recesión. Ratificó su liderazgo con el 54,9% de los votos en 1999. La decadencia del menemismo le quitó mérito a su gestión y aire a sus ambiciones presidenciales. Debió resignarse en las primarias peronistas ante Eduardo Duhalde, que a su vez perdió las elecciones de diciembre de 1999 ante De la Rúa. La reducida, sometida y siempre amenazada oposición provincial dice de que es un 'dictador' y un 'demagogo', dueño de una formidable fortuna tras casi 20 años como gobernador. Él admite que colocó al frente de la Corte Suprema provincial, máximo tribunal, a un abogado amigo, ¿pero acaso no hizo lo mismo Menem, uno de sus referentes, en la Corte Suprema del país?

Los escasos pero obstinados críticos de Rodríguez Saá disfrutaron de un momento único entre 1992 y 1993. Primero se comprobó que la gobernación repartía libros de texto en la escuela pública con fotos suyas y frases del tipo: 'El gobernador aceptó gustoso el desafío de hacer grande a la provincia y feliz a su pueblo'. Al año siguiente, después de estar casi un día desaparecido y de regresar a casa en horario nocturno con un ojo amoratado, denunció un 'intento de secuestro' organizado por su amante, Esther La Turca Sesín. Ella negó toda responsabilidad, sólo admitió que estaba con el gobernador en un hotel por horas haciendo algunas 'cositas' cuando llegaron dos hombres. El escándalo nacional duró tres meses. Se anunciaba la publicación de unas fotografías en las que podía verse a El Adolfo compartiendo algunos juegos con aparatos para la estimulación sexual. Al fin, nadie vio nada y La Turca Sesín fue condenada a 12 años de prisión por extorsión. Un asunto que desde ayer se trata nuevamente en público, pero ya en tono de broma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de diciembre de 2001

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