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Un estudio muestra que el vino tinto reduce el riesgo cardiovascular por su pigmento

Los pigmentos del vino tinto no sólo sirven para darle color. Un equipo de investigadores británicos han descubierto por qué esta bebida, en consumos muy moderados, protege al corazón de enfermedades cardiovasculares. De acuerdo con el estudio publicado en el último número de la revista científica Nature, 'el consumo moderado de cualquier alcohol ayuda a reducir la incidencia de las enfermedades cardiovasculares'. Pero el vino tinto es aún mejor, debido a su contenido en polifenoles, unos alcoholes aromáticos que, en cambio, no se encuentran en las variedades blancas o rosadas de la bebida.

El estudio demuestra que estos compuestos inhiben poderosamente la producción en el organismo de endotelina-1, un péptido con un potente efecto vasoconstrictor cuyo exceso se considera 'un factor clave en el desarrollo de enfermedades vasculares y arterosclerosis', según los científicos.

Los investigadores probaron 23 clases de vinos tintos, cuatro blancos, un rosado y un zumo de uva para medir su capacidad de inhibir la síntesis de endotelina-1 en células endoteliales bovinas. La relación entre la concentración de polifenoles y el efecto protector era directamente proporcional en el caso del vino tinto. También se daba en el zumo de uva, pero mucho menos.

De acuerdo con los ensayos realizados, los cuatro vinos españoles que se utilizaron (tres elaborados a partir de uvas cabernet sauvignon y un merlot) tenían efectos protectores superiores a la media. El cabernet sauvignon es la variedad de cuatro de los seis mejores caldos.

Paradoja francesa

Con su trabajo, los científicos del Instituto de Investigación William Harvey de la Escuela londinense de Medicina y Odontología pretenden dar una respuesta a la llamada 'paradoja francesa'. El vino sería la causa de que en Francia hubiera una menor proporción de enfermedades cardiovasculares, pese a que en la dieta típica del país abundan los quesos, las salsas elaboradas a partir de mantequilla y otras comidas ricas en grasas que no son habituales en EE UU, donde, sin embargo, las dolencias cardiacas son mucho más frecuentes.

La explicación de por qué el vino rosado no tiene los mismos efectos es, según el informe, que para la elaboración de esa variedad se retira la piel de la uva. Es precisamente en la capa externa de la fruta donde se encuentran los polifenoles que evitan la producción de vasoconstrictores.

Pero los beneficios de la bebida no acaban ahí. Los autores señalan que el extracto de vino tinto también induce la vasodilatación y disminuye la presión arterial, lo que también puede ayudar a proteger el corazón. Como conclusión, el artículo indica que 'la identificación del mecanismo vascular que subyace en los efectos beneficiosos del vino podrían ayudar a diseñar estrategias para prevenir la arteriosclerosis'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de diciembre de 2001