El impuesto de gasolinas desata grandes diferencias en la financiación autonómica

Las autonomías que renuncien a su tramo perderán hasta 25.000 millones

Cataluña es la autonomía que, sin dudarlo, ha defendido la implantación del nuevo impuesto sobre la gasolinas para financiar la Sanidad, aprobado el jueves por el Consejo de Política Fiscal y que se incorporará hoy a la Ley de Presupuestos a través de las enmiendas del Senado. Jordi Pujol lo ha calificado de 'inevitable'. No en vano, Cataluña es la autonomía con un mayor consumo porcentual de gasolinas: según Hacienda, su consumo equivale a un 17,7% del total nacional. Con esa estimación, las cuatro pesetas de nuevo recargo que desde enero tendrán las gasolinas supondrán, para Cataluña, 24.016 millones de pesetas. Como la Generalitat ha anunciado que también aplicará el tramo autonómico, otras 1,6 pesetas por litro, podría sumar otros 9.600 millones de pesetas si éste se aplicara desde el 1 de enero. Pero el tramo autonómico, a diferencia del estatal, no podrá ponerse en marcha a principios de año pues es necesario adaptar antes la legislación. Según fuentes oficiales, es previsible que el tramo autonómico no pueda empezar a aplicarse antes de septiembre con lo que la recaudación posible será sólo la correspondiente al último trimestre.

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Con esa minoración es más fácil entender, según las mismas fuentes, que la mayor parte de las autonomías, y no sólo las socialistas, hayan mostrado reparos a la aplicación de su parte del recargo. Tienen garantizado el reparto, según su porcentaje de venta de gasolinas, de los 135.000 millones de recaudación estimada para el tramo estatal. Bien es cierto que esa recaudación está calculada con la demanda y precios actuales. Por ejemplo, parte de las importantes ventas de Cataluña se deben a que por esa autonomía pasa la mayor parte del tráfico de mercancías por carretera hacia Europa y el precio del combustible es menor en España que en Francia. Si los precios, vía impuestos, se acercan, los transportistas no tendrán tanto interés en repostar antes de pasar la frontera, con el lógico efecto en ventas y recaudación para Cataluña.

Andalucía ocupará el segundo puesto, por su peso en el consumo, en la recaudación de este nuevo tributo. Para 2002 ya ha anunciado que no aplicará su tramo. Podría recaudar 8.300 millones, con las estimaciones de Hacienda, si el recargo arrancara el 1 de enero. Si es en septiembre, sin embargo, sólo estaría renunciando a unos 2.000 millones. En 2003, sin embargo, el recargo de hasta 2,8 pesetas por litro sí puede aplicarse desde el 1 de enero, con lo que Andalucía estaría renunciando a 14.500 millones para financiar su Sanidad. Y la renuncia será aún mayor, de 20.700 millones, a partir de 2004.

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